DICCIONARIO MÉDICO
Cifosis
La cifosis es la curvatura de convexidad posterior que presenta la columna vertebral en su segmento torácico y en el sacro. Dentro de ciertos grados se considera fisiológica; cuando la angulación excede los valores normales, se habla de cifosis patológica o hipercifosis. Afecta a cualquier edad, con especial frecuencia en la adolescencia y en la mujer posmenopáusica. La palabra procede del griego κύφωσις (kýphōsis), derivada del adjetivo κυφός (kyphós), que significa "encorvado hacia delante" o "jorobado". El término aparece ya en los escritos hipocráticos del siglo V a. C. con el sentido de encorvamiento de la espalda, y entró en la terminología médica europea a través del latín renacentista cyphosis, documentado hacia 1652. En francés se registra cyphose desde 1752; en español, la primera documentación se sitúa en la segunda mitad del siglo XIX. Desde el punto de vista anatómico, la columna vertebral humana no es recta cuando se observa de perfil. Alterna curvaturas de concavidad anterior (cifosis torácica y sacra) con curvaturas de concavidad posterior (lordosis cervical y lumbar). Este juego de curvas permite repartir las cargas mecánicas del tronco erguido y mantener el centro de gravedad dentro del polígono de sustentación. La cifosis torácica normal oscila entre 20 y 45 grados medidos con el método de Cobb en una radiografía lateral de columna completa. Se habla de cifosis patológica cuando esa angulación supera los 45-50 grados o cuando la curvatura aparece en un segmento donde no debería existir. El resultado visible es un dorso redondeado en exceso, lo que popularmente se conoce como joroba o giba. Para entender por qué la cifosis existe y por qué importa su magnitud, conviene recordar que la columna del recién nacido es casi uniformemente convexa hacia atrás. Las lordosis cervical y lumbar se desarrollan después del nacimiento, la primera cuando el lactante sostiene la cabeza y la segunda con la bipedestación. El resultado adulto son cuatro curvas alternas que funcionan como un conjunto elástico. Jean Dubousset introdujo en la ortopedia moderna el concepto de "cono de economía": mientras la línea de gravedad cae dentro de ese cono, la musculatura paravertebral apenas trabaja para mantener el equilibrio. Cada grado de cifosis torácica que se añade desplaza la línea de gravedad hacia delante y obliga a la lordosis lumbar a compensar. Si la compensación falla (por rigidez, por dolor, por osteoporosis), el sujeto pierde ese equilibrio económico y gasta energía solo para mantenerse erguido. La fatiga dorsal crónica de muchas hipercifosis del anciano tiene su origen ahí. Cifosis postural. Es la más frecuente. Aparece sobre todo en adolescentes que adoptan posturas mantenidas de flexión del tronco. Se distingue porque el paciente puede corregirla voluntariamente apretando la musculatura extensora; las vértebras conservan su forma rectangular en la radiografía. Con la madurez esquelética y el fortalecimiento muscular suele resolverse, aunque no siempre. Cifosis del adolescente o enfermedad de Scheuermann. En 1920, el radiólogo y ortopeda danés Holger Werfel Scheuermann describió una cifosis torácica rígida y dolorosa, distinguible de la postural porque los cuerpos vertebrales adoptan forma de cuña y el paciente no logra enderezar la espalda por mucho que se lo pida. Se trata de una osteocondrosis juvenil con prevalencia estimada entre el 0,4 y el 8 % de la población, con ligero predominio masculino y componente hereditario. Su tesis doctoral, que versaba sobre este mismo hallazgo, fue rechazada; solo a los 80 años recibió Scheuermann un doctorado honorífico. Cifosis congénita. Resulta de malformaciones vertebrales presentes ya durante el desarrollo embrionario: defectos de formación (vértebra en cuña, hemivértebra) o defectos de segmentación (barras óseas anteriores que impiden el crecimiento del cuerpo vertebral). Es poco frecuente, pero puede progresar con rapidez durante el estirón puberal. Cifosis angular o enfermedad de Pott. Cuando la tuberculosis afecta al cuerpo vertebral, la destrucción ósea anterior provoca un colapso agudo que genera una angulación brusca, no la curva redondeada de la cifosis postural. Percivall Pott la describió en 1779 en Londres. La giba angular que deja es característica y, en paleopatología, uno de los signos más reconocibles de tuberculosis antigua. Cifosis paralítica. Aparece cuando la musculatura extensora del tronco pierde su capacidad de sostén por parálisis cerebral, distrofia muscular, espina bífida u otras afecciones neuromusculares. Sin la contención muscular, la gravedad va acentuando la curvatura torácica con el paso de los años. Cifosis degenerativa. Se asocia al envejecimiento: la pérdida de altura de los discos intervertebrales, las fracturas vertebrales por compresión osteoporótica y la degeneración articular van acentuando la convexidad torácica. Es la forma más habitual en personas mayores de 65 años y la que, con más frecuencia, trae consigo pérdida de talla. Las tres palabras nombran desviaciones de la columna, pero pertenecen a planos distintos. La cifosis es la curvatura en el plano sagital (vista de perfil) con convexidad posterior. La lordosis, su opuesta, curva la columna con convexidad anterior y es normal en la región cervical y lumbar. La escoliosis es una desviación en el plano frontal (vista de espaldas), acompañada de rotación de los cuerpos vertebrales. Cuando ambas deformidades coexisten en un mismo paciente, la cifosis y la escoliosis, el resultado recibe el nombre de cifoescoliosis. No es raro: en la enfermedad de Scheuermann, hasta un tercio de los pacientes presenta también un componente escoliótico. Del griego κυφός (kyphós), "encorvado hacia delante". Hipócrates ya empleó κύφωσις (kýphōsis) en el siglo V a. C. para describir el encorvamiento de la espalda. La voz pasó al latín científico como cyphosis en el siglo XVII y al español médico en el XIX. En la lengua popular, la misma deformidad se ha llamado joroba (del árabe), giba (del latín) o chepa (del castellano coloquial). No exactamente. Joroba es la palabra popular para describir el aspecto redondeado de la espalda, mientras que cifosis es el término médico para la curvatura en sí. Hay que tener en cuenta, además, que la llamada "joroba de búfalo" (acúmulo de grasa en la zona cervicotorácica, visible en ciertos trastornos metabólicos) no tiene nada que ver con la cifosis ósea. Entre 20 y 45 grados, medidos con el ángulo de Cobb en una radiografía lateral de columna completa. Por debajo de 20 grados se habla de dorso plano; por encima de 45-50 grados, de hipercifosis o cifosis patológica. Estas cifras varían ligeramente según la fuente y la edad del paciente, pero el rango 20-45 es el más aceptado en la literatura ortopédica. Sí, aunque es mucho menos habitual. La cifosis cervical (a veces denominada carpocifosis) implica la pérdida o inversión de la lordosis cervical normal. En la columna lumbar, una cifosis segmentaria puede aparecer tras fracturas, cirugías o enfermedades degenerativas. Ambas situaciones se consideran patológicas porque esos segmentos normalmente presentan lordosis. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cifosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cifosis
Las curvaturas del raquis y el equilibrio sagital
Formas y clasificación
Diferenciación con lordosis, escoliosis y cifoescoliosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra cifosis?
¿Es lo mismo cifosis que joroba?
¿Cuántos grados de cifosis torácica se consideran normales?
¿Puede la cifosis aparecer en la columna cervical o lumbar?
Referencias
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