DICCIONARIO MÉDICO
Raquis
El raquis, o columna vertebral, es el eje óseo articulado que recorre la línea media dorsal del tronco, desde la base del cráneo hasta el vértice del cóccix, y que aloja y protege la médula espinal en su interior. Está formado por una serie de vértebras superpuestas, separadas por discos que amortiguan la carga, y organizadas en curvaturas que se alternan a lo largo de su recorrido. La Real Academia Española recoge «raquis» como sinónimo estricto de columna vertebral, definida como el eje del neuroesqueleto de los vertebrados. El término procede del griego ῥάχις (rhákhis), documentado ya en Homero, en el siglo VIII a. C., con ese mismo sentido anatómico. La voz se incorporó al latín renacentista como rhachis en 1560, año en que también entra en el francés rachis con idéntico significado; el inglés la adoptó más tarde, en 1693. En el uso clínico actual, raquis y columna vertebral son intercambiables. Espina dorsal y espinazo designan la misma estructura en un registro más coloquial o veterinario. La Academia recoge además una segunda acepción, esta ajena a la anatomía humana: en botánica y zoología, raquis nombra el eje de una espiga o de una pluma, un uso que Teofrasto ya empleaba en el siglo IV a. C. Durante el desarrollo, el raquis consta de treinta y tres piezas vertebrales: siete cervicales, doce torácicas, cinco lumbares, cinco sacras y un número variable de coccígeas, casi siempre cuatro. Con el crecimiento, las cinco vértebras sacras se sueldan entre sí para formar el sacro, y las coccígeas hacen lo propio en el cóccix. El resultado, en el adulto, son veinticuatro vértebras móviles más dos piezas fusionadas, sacro y cóccix: veintiséis huesos en total, según recoge la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Entre cuerpo y cuerpo vertebral se interpone un disco intervertebral, cuyo núcleo gelatinoso procede, como se explica más adelante, de un resto embrionario. Los discos aportan amortiguación y permiten el deslizamiento relativo entre vértebras contiguas, la base de buena parte de la movilidad del tronco. El raquis no es recto. Describe cuatro curvaturas que se alternan en sentido anteroposterior: lordosis cervical, cifosis torácica, lordosis lumbar y cifosis sacra, según la clasificación que recoge MedlinePlus. Las curvaturas torácica y sacra son primarias: ya están presentes en el feto, como resultado directo de la forma en que se pliega el embrión. Las curvaturas cervical y lumbar son secundarias y aparecen después del nacimiento: la cervical, cuando el lactante empieza a sostener la cabeza; la lumbar, cuando el niño inicia la marcha. Esta alternancia no es un capricho anatómico. Una columna perfectamente recta transmitiría cada impacto del paso de forma directa y acumulativa. Las curvaturas, junto con los discos intervertebrales, reparten esa carga y la convierten en un movimiento ondulante que amortigua el impacto en cada zancada. El raquis se forma a partir del mesodermo paraxial, que hacia la cuarta semana de desarrollo se organiza en pares de somitas, entre cuarenta y dos y cuarenta y cuatro en total. La porción ventromedial de cada somita constituye el esclerotomo, cuyas células migran para rodear la notocorda y el tubo neural en formación. Ese tejido condensado atraviesa después una fase cartilaginosa y, por último, se osifica hasta formar cada unidad vertebral. La notocorda desaparece de la región que ocupará el cuerpo vertebral, pero persiste en el espacio de cada disco: allí se expande y se llena de una sustancia mucoide que constituirá el núcleo pulposo. Un fallo en el cierre de estas estructuras de línea media, en una etapa embrionaria algo posterior, es lo que origina malformaciones como la raquisquisis, un trastorno de naturaleza distinta al desarrollo normal del raquis que aquí se describe. Tres funciones sostienen la relevancia clínica del raquis. Envuelve y protege la médula espinal, que recorre su canal central. Proporciona el soporte axial del tronco, la estructura sobre la que se organiza el resto del esqueleto apendicular. Y sirve de punto de inserción a la musculatura profunda de la espalda, la que permite la flexión, la extensión y la rotación del cuerpo. Ninguna de estas tres funciones actúa de forma aislada. La pérdida de una curvatura normal, por ejemplo, no solo altera la postura: modifica también la distribución de cargas sobre los discos y, con el tiempo, la eficiencia de la musculatura paravertebral. Del griego ῥάχις (rhákhis), «columna vertebral», una voz que ya usaba Homero. Pasó al latín científico renacentista en 1560 y de ahí a las lenguas modernas, prácticamente sin cambios de forma. Treinta y tres durante el desarrollo embrionario y la infancia temprana. En el adulto, tras la fusión del sacro y el cóccix, quedan veintiséis huesos: veinticuatro vértebras móviles más las dos piezas soldadas. Sí. Son sinónimos exactos en el uso anatómico y clínico. Espina dorsal y espinazo se emplean también con ese sentido, aunque en un registro menos técnico. Porque una columna recta concentraría el impacto de cada paso en un único eje de carga. La alternancia de curvaturas, combinada con los discos intervertebrales, distribuye ese esfuerzo y protege tanto las vértebras como la médula que envuelven. Sí, en botánica y zoología. Designa el eje central de una espiga de cereal o el cañón de una pluma, la estructura de la que parten las barbas. Es un uso mucho más antiguo que su aplicación a la columna vertebral humana: aparece ya en Teofrasto, en el siglo IV a. C.Qué es el raquis
Estructura y regiones
Curvaturas y biomecánica
Origen embrionario
Funciones del raquis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra raquis?
¿Cuántas vértebras tiene el raquis?
¿Es raquis lo mismo que columna vertebral?
¿Por qué el raquis tiene curvaturas en lugar de ser recto?
¿Tiene la palabra raquis otro significado fuera de la anatomía humana?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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