DICCIONARIO MÉDICO
Escoliosis estructurada
La escoliosis estructurada es una deformidad de la columna vertebral en la que la curvatura lateral se acompaña de rotación axial de los cuerpos vertebrales y alteraciones anatómicas permanentes. No se corrige con el cambio de posición ni al eliminar factores externos, lo que la separa de las formas funcionales. El concepto de escoliosis estructurada sirve para trazar una línea clara entre dos situaciones que pueden parecer similares en una exploración superficial. Por un lado están las desviaciones laterales de la columna que desaparecen cuando el paciente se tumba o cuando se compensa una dismetría de piernas; esas son las escoliosis no estructuradas (funcionales, posturales, compensadoras). Por otro, están las curvas que persisten en decúbito y se confirman radiológicamente con un ángulo de Cobb superior a 10°, acompañadas de rotación vertebral. Esas son las estructuradas. Lo que define la condición no es la causa sino el estado del tejido: las vértebras, los discos y los ligamentos de la zona curva han sufrido cambios morfológicos que impiden la corrección pasiva. En las formas más avanzadas, la rotación vertebral genera una prominencia costal visible (la giba) que se pone de manifiesto con la maniobra de Adams y se cuantifica con un escoliómetro. El término «estructurada» describe el tipo de deformidad, no su origen. Bajo este paraguas caben etiologías muy distintas: Idiopática. Es con diferencia la más frecuente, responsable del 80-85 % de los casos. No se ha demostrado una causa única, si bien la investigación actual apunta a una predisposición genética poligénica combinada con el estímulo del crecimiento puberal. Las formas infantil, juvenil y del adolescente se agrupan bajo la denominación de escoliosis esencial idiopática. Congénita. Producida por malformaciones vertebrales presentes desde el desarrollo embrionario: hemivértebras, barras no segmentadas, fusiones costales. Cada anomalía genera un patrón de curvatura diferente. La escoliosis congénita puede asociarse a malformaciones renales y cardíacas, lo que obliga a un cribado más amplio al diagnosticarla. Neuromuscular. Comprende dos vertientes. La neuropática se origina en lesiones del sistema nervioso central o periférico (parálisis cerebral, poliomielitis, siringomielia, espina bífida). La miopática procede de enfermedades musculares primarias, como las distrofias musculares. Ambas producen curvas colapsantes, con frecuencia extensas y con oblicuidad pélvica asociada. Existen también formas traumáticas (fracturas vertebrales, secuelas quirúrgicas), infecciosas y tumorales, mucho menos habituales. Conviene insistir en que la rotación no es un acompañante accidental de la curva lateral. Es la característica que convierte una simple desviación en una deformidad tridimensional. Cuando las vértebras rotan, las apófisis espinosas se desvían hacia la concavidad de la curva y las costillas del lado convexo se proyectan hacia atrás, produciendo la giba. Este fenómeno mecánico explica por qué la maniobra de Adams (flexión anterior del tronco) resulta tan útil en el cribado escolar: pone de manifiesto una asimetría que en bipedestación puede pasar inadvertida. El ángulo de Cobb, medido sobre una radiografía anteroposterior, cuantifica la magnitud de la curva lateral. La rotación se evalúa por separado (con métodos como la clasificación de Nash-Moe o la tomografía). Ambos parámetros son necesarios para valorar la gravedad de la deformidad. La distinción es clínicamente relevante porque condiciona el pronóstico y el abordaje. Una escoliosis postural se resuelve con corrección de hábitos; una escoliosis estática mejora al compensar la dismetría de piernas; una escoliosis antálgica cede al resolver la causa del dolor. Ninguna de ellas presenta rotación vertebral verdadera ni alteración anatómica fija. La prueba clínica más sencilla para diferenciarlas es, precisamente, la maniobra de Adams. En una escoliosis funcional, la flexión anterior no revela asimetría del tronco. En una estructurada, la giba costal o lumbar resulta evidente. Del griego σκολιός (skoliós), 'torcido', 'curvo'. Hipócrates lo empleó ya en el siglo V a. C. para referirse a las deformidades del raquis. El adjetivo «estructurada» (o «estructural» en la terminología anglosajona) se añadió en la ortopedia moderna para separar las curvas con alteración anatómica fija de las funcionales, que son reversibles. Depende del contexto. En un niño con una dismetría importante no corregida, la curva compensadora mantenida durante años de crecimiento puede acabar generando adaptaciones vertebrales parcialmente irreversibles. No es lo habitual, pero ocurre. En el adulto con esqueleto maduro, la probabilidad es muy baja. No. La gran mayoría de las escoliosis idiopáticas, por ejemplo, no llegan a requerir cirugía. Se estima que solo un 10-15 % de los casos diagnosticados precisan intervención. El seguimiento periódico y, cuando procede, la ortesis forman parte del abordaje habitual en curvas de magnitud moderada durante la fase de crecimiento. Consulte también la información clínica completa sobre la escoliosis Si busca información sobre valoración clínica, seguimiento y abordaje de la escoliosis, puede consultar la ficha completa de la escoliosis elaborada por el Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en los distintos tipos de escoliosis y conceptos relacionados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la escoliosis estructurada
Causas de escoliosis estructurada
La rotación vertebral como rasgo definitorio
Diferenciación con la escoliosis funcional
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término «escoliosis»?
¿Una escoliosis funcional puede volverse estructurada?
¿Todas las escoliosis estructuradas necesitan corrección quirúrgica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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