DICCIONARIO MÉDICO
Centro
En terminología médica, centro designa un punto o una zona con una función rectora: puede ser un grupo de neuronas que gobierna una actividad fisiológica concreta, una región de una proteína donde se desarrolla la catálisis, o un foco celular en el que se inicia un proceso como la formación de hueso o la maduración de linfocitos. La multiplicidad de acepciones refleja la importancia del concepto en campos tan distintos como la neuroanatomía, la bioquímica y la inmunología. La palabra procede del latín centrum, que a su vez calca el griego κέντρον (kéntron), derivado de κεντεῖν (kenteîn, «pinchar, aguijonear»). En su origen geométrico designaba el punto fijo alrededor del cual se traza un círculo; la medicina adoptó el término para nombrar estructuras que funcionan como nodo o eje de gobierno de una actividad biológica. El paso al español está documentado desde el siglo XV con el sentido geométrico, y su uso médico se consolidó a lo largo del siglo XIX, cuando la fisiología experimental comenzó a localizar en el tronco encefálico las agrupaciones neuronales responsables del latido cardíaco, la ventilación pulmonar o el vómito. Dos acepciones dominan la literatura. La primera, neurofisiológica, se refiere a conjuntos de neuronas del sistema nervioso central que coordinan una función autónoma o somática: el centro respiratorio, el centro cardiovascular, el centro termorregulador y el centro del vómito son los más citados. La segunda acepción, bioquímica y celular, designa una zona funcional dentro de una macromolécula o de una estructura celular: el centro activo de una enzima, el centro alostérico, el centro germinal de un folículo linfoide o el centro de osificación del esqueleto en desarrollo. Gran parte de los centros neurofisiológicos se localizan en el bulbo raquídeo y en la protuberancia, regiones del tronco encefálico que mantienen las funciones vitales sin intervención consciente. Los primeros experimentos de sección escalonada del neuroeje, realizados en el último tercio del siglo XIX, demostraron que un animal podía seguir respirando y manteniendo la presión arterial tras la eliminación del cerebro siempre que el bulbo permaneciera intacto. Fluorens ya había apuntado esta idea en 1824 con sus ablaciones en palomas. Cada centro recibe aferencias de quimiorreceptores, mecanorreceptores y estructuras corticales superiores, y emite eferencias a través de nervios craneales y vías descendentes de la médula espinal. No se trata de núcleos discretos con límites nítidos; más bien son redes neuronales distribuidas cuya actividad coordinada produce un resultado funcional reconocible. El concepto de «centro» sigue siendo útil en la enseñanza y en la clínica, pero la neurofisiología contemporánea prefiere hablar de circuitos o redes, porque la idea de un punto único de control simplifica una realidad más compleja. Fuera de la neuroanatomía, la palabra conserva su sentido de «lugar donde ocurre algo». El centro activo de una enzima es la hendidura tridimensional donde el sustrato se une y se transforma; el centro alostérico, un sitio distinto del anterior cuya ocupación por una molécula reguladora modifica la actividad catalítica. En inmunología, el centro germinal es la zona de un folículo linfoide donde los linfocitos B proliferan y perfeccionan sus anticuerpos. En embriología ósea, el centro de osificación marca el foco donde el cartílago comienza a ser reemplazado por hueso. En biología celular, el centro organizador de microtúbulos (MTOC) es la estructura perinuclear desde la que irradian los filamentos del citoesqueleto. En genética, el centro promotor hace referencia a la región del ADN que inicia la transcripción de un gen. El denominador común de todos estos usos es topográfico y funcional: un «centro» es el sitio donde se concentra una actividad que repercute sobre el conjunto. Del latín centrum, calco del griego κέντρον (kéntron), que originalmente significaba «punta del compás» o «aguijón». La geometría lo adoptó para el punto fijo del círculo y la medicina lo tomó prestado en el siglo XIX para las agrupaciones neuronales que gobiernan funciones vitales. La raíz del verbo κεντεῖν, «pinchar», subyace también en palabras como centrosoma y centrómero. No exactamente. Un núcleo es una agrupación anatómica bien delimitada de cuerpos neuronales, identificable en preparaciones histológicas. Un centro nervioso puede abarcar varios núcleos e incluso neuronas dispersas en la formación reticular que, trabajando en conjunto, gobiernan una función. El centro respiratorio, por ejemplo, incluye el grupo respiratorio dorsal, el ventral y el grupo pontino, distribuidos en estructuras diferentes del tronco encefálico. No. Los centros neuronales se sitúan preferentemente en el bulbo raquídeo, la protuberancia y el hipotálamo, no en la corteza cerebral. Y la medicina usa «centro» también para regiones de moléculas (centro activo, centro alostérico) y de tejidos (centro germinal, centro de osificación), que obviamente no tienen relación con el sistema nervioso. Si desea profundizar en los distintos significados de centro en medicina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un centro en medicina
Centros nerviosos del tronco encefálico
Centros funcionales en bioquímica y biología celular
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «centro» en medicina?
¿Significa lo mismo «centro nervioso» que «núcleo»?
¿Todos los centros están en el cerebro?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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