DICCIONARIO MÉDICO
Centro cardiovascular
El centro cardiovascular (o centro vasomotor) es una red neuronal localizada en el bulbo raquídeo que ajusta de forma continua la frecuencia cardíaca, la fuerza de contracción del corazón y el tono de los vasos sanguíneos, manteniendo la presión arterial dentro de límites compatibles con la perfusión de los tejidos. «Cardiovascular» procede del griego καρδία (kardía, «corazón») y del latín vasculum (diminutivo de vas, «vaso, recipiente»). La fisiología aplica el término «centro» a la agrupación de neuronas del tronco encefálico cuya actividad coordinada regula el aparato circulatorio. No se trata de un núcleo anatómico único: la neurofisiología contemporánea lo describe como una red distribuida en la formación reticular bulbar, con componentes que estimulan o inhiben al corazón y a la musculatura lisa vascular según las necesidades del momento. Los experimentos clásicos de sección del neuroeje demostraron en el siglo XIX que el bulbo raquídeo era necesario para mantener la presión arterial. Claude Bernard, entre 1851 y 1858, identificó la influencia del sistema nervioso sobre el calibre vascular. La idea de un «centro vasomotor» bulbar se consolidó con los trabajos de Carl Ludwig y sus discípulos en Leipzig, aunque la denominación ha ido ampliándose para incluir tanto el componente vascular como el cardíaco. Se reconocen tres componentes funcionales principales. El primero, vasoconstrictor, se localiza en la región anterolateral del bulbo (área C1) y envía impulsos simpáticos descendentes que mantienen un tono basal de contracción en las arteriolas periféricas. El segundo, vasodilatador, situado en posición más caudal (área A1), inhibe al anterior y permite la relajación vascular. El tercero, cardioinhibidor, se proyecta a través del nervio vago (X par craneal) y reduce la frecuencia y la fuerza del latido cardíaco. Las aferencias que modulan la actividad del centro cardiovascular proceden sobre todo de los barorreceptores del seno carotídeo y del arco aórtico, que detectan el grado de distensión de la pared arterial y, con ello, el nivel de presión. Cuando la presión sube, la descarga barorreceptora aumenta, el componente vasodilatador y el cardioinhibidor se activan, y la presión desciende; cuando cae, la secuencia se invierte. Los quimiorreceptores del cuerpo carotídeo aportan una segunda línea de información, vinculada a la composición gaseosa de la sangre, y la corteza cerebral y el sistema límbico pueden modificar las respuestas cardiovasculares ante emociones intensas o estrés. Combina el griego καρδία, «corazón», con el latín vasculum, «vaso pequeño». La palabra llegó al vocabulario médico en el siglo XIX, cuando la fisiología empezó a estudiar conjuntamente el corazón y los vasos sanguíneos como un sistema integrado. Se usan a menudo como sinónimos, pero no son exactamente equivalentes. «Centro vasomotor» se refiere sobre todo al control del tono de los vasos, mientras que «centro cardiovascular» incluye también la regulación nerviosa del corazón. En la práctica clínica, la mayoría de los textos los emplea indistintamente. No. Opera de forma automática, integrado en el sistema nervioso autónomo. No es posible decidir conscientemente acelerar o frenar el corazón a voluntad. Sin embargo, estímulos emocionales y corticales sí influyen sobre él: el miedo intenso, por ejemplo, puede provocar taquicardia y vasoconstricción periférica a través de proyecciones del sistema límbico hacia el bulbo raquídeo. Si desea profundizar en la regulación nerviosa del aparato circulatorio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el centro cardiovascular
Componentes y funcionamiento del circuito
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la etimología de «cardiovascular»?
¿Es lo mismo centro cardiovascular que centro vasomotor?
¿El centro cardiovascular funciona de forma voluntaria?
Referencias
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