DICCIONARIO MÉDICO
Hueso
El hueso es un órgano vivo, rígido y resistente que, junto a los demás, constituye el esqueleto. Se compone de tejido óseo acompañado de cartílago, vasos, nervios y médula. Sostiene el cuerpo, protege los órganos internos, permite el movimiento, almacena minerales y fabrica células sanguíneas. El esqueleto adulto reúne 206. El hueso es un órgano del sistema esquelético formado en su mayor parte por tejido óseo, un tipo de tejido conjuntivo mineralizado que combina dureza con una ligera elasticidad. Conviene retener una idea desde el principio: el hueso no es una pieza inerte. Bajo su superficie discurren vasos y nervios, hay células que lo renuevan a diario y médula alojada en su interior. Lo que queda tras la muerte, la matriz mineral seca que asociamos a un esqueleto de museo, ha perdido justamente todo aquello que convertía al hueso en un órgano vivo. El término procede del latín os, ossis, que designaba el hueso y dejó derivados como óseo u osario. El griego tenía su propia palabra, ostéon, y de ella viene el prefijo osteo- que aparece en osteoporosis, osteocito u osteotomía. Esa doble herencia, latina para el nombre común y griega para el vocabulario técnico, recorre buena parte de la anatomía. Cada hueso reúne varios tejidos. El más abundante es el tejido óseo, cuya matriz entrelaza fibras de colágeno, que aportan flexibilidad, con sales de calcio y fósforo, que aportan rigidez. A esa base se añaden el cartílago que recubre las superficies articulares, el periostio que envuelve al hueso por fuera, los vasos que lo nutren, los nervios y la médula ósea de sus cavidades. Dentro del propio tejido óseo se distinguen dos formas según su densidad. El hueso compacto, denso y macizo, forma la capa externa de todos los huesos. El hueso esponjoso, más ligero y con aspecto de panal, ocupa buena parte de su interior. El comportamiento de las células que edifican y renuevan ese material se describe en la entrada de tejido óseo. Los huesos hacen bastante más que sostenernos. El soporte es su papel más visible, ya que dan forma al cuerpo y sirven de armazón a los tejidos blandos. Junto con los músculos, a los que ofrecen puntos de anclaje, funcionan como palancas que hacen posible el movimiento. Algunos rodean y protegen estructuras delicadas: el cráneo al encéfalo, la caja torácica al corazón y los pulmones. Hacia dentro cumplen dos tareas menos evidentes, la médula ósea roja produce glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, mientras la matriz mineral guarda una reserva de calcio y fósforo que el organismo moviliza cuando le hacen falta. La investigación de las últimas décadas ha añadido un matiz interesante: el hueso libera además hormonas, como la osteocalcina, que intervienen en el metabolismo. No es solo un andamio. La clasificación más extendida agrupa los huesos por su forma, y de ahí salen cinco categorías. Los huesos largos, como el fémur o el húmero, miden más de largo que de ancho y presentan un cuerpo central con dos extremos. Los huesos cortos, de dimensiones parecidas en los tres ejes, se concentran en la muñeca y el tobillo. Vienen luego los huesos planos, delgados y a menudo curvos, que forman la bóveda del cráneo, el esternón o las costillas. Los huesos irregulares reúnen a los de forma compleja que no encajan en ningún otro grupo, como las vértebras. Y los huesos sesamoideos, pequeños y embebidos en el espesor de algunos tendones, tienen en la rótula su representante mayor. Fuera de esta clasificación quedan algunos casos singulares. Los huesecillos del oído, tres piezas diminutas alojadas en el oído medio, son los huesos más pequeños de todo el esqueleto. Son tres palabras vecinas que conviene no confundir. El hueso es el órgano individual, el fémur o una vértebra concreta. El tejido óseo es el material del que están hechos, ese conjuntivo mineralizado repartido en sus variantes compacta y esponjosa. El esqueleto, por último, es el conjunto de los 206 huesos, organizados en dos grandes bloques: el esqueleto axial (cráneo, columna y caja torácica) y el esqueleto apendicular (las extremidades y sus cinturas). Del latín os, ossis. De esa raíz proceden términos como óseo y osario. El vocabulario técnico, en cambio, se apoya en el griego ostéon, origen del prefijo osteo- presente en osteoporosis o en osteocito. Un órgano. Está compuesto por varios tejidos, y el más abundante es el tejido óseo, pero también contiene cartílago, vasos, nervios y médula. Usar la misma palabra para el material y para el órgano completo es una imprecisión habitual. El adulto tiene 206. Al nacer son bastantes más, alrededor de 270, porque algunos huesos todavía están divididos en piezas que se sueldan durante el crecimiento. El sacro, sin ir más lejos, resulta de la fusión de cinco vértebras. Sí. Se remodelan sin descanso a lo largo de la vida, con unas células que retiran matriz envejecida y otras que depositan matriz nueva en su lugar.Qué es el hueso
De qué está hecho un hueso
Funciones del hueso
Tipos de huesos según su forma
Diferencia entre hueso, tejido óseo y esqueleto
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra hueso?
¿El hueso es un órgano o un tejido?
¿Cuántos huesos tiene el cuerpo humano?
¿Los huesos están vivos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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