DICCIONARIO MÉDICO

Calcio

El calcio es el mineral más abundante del cuerpo humano: cerca del 99 % se almacena en el esqueleto y los dientes, mientras que el 1 % restante circula en la sangre y los líquidos extracelulares. A pesar de esa proporción mínima, la fracción circulante interviene en procesos tan dispares como la contracción muscular, la coagulación sanguínea y la transmisión del impulso nervioso.

Qué es el calcio

El calcio (símbolo Ca, número atómico 20) es un electrolito y macromineral que el organismo no sintetiza, de modo que debe obtenerse a través de la alimentación. Su nombre procede del latín calx, calcis, que designaba la cal viva y, por extensión, la piedra caliza. Humphry Davy aisló el elemento en 1808 mediante electrólisis de una mezcla de cal y óxido de mercurio, y propuso llamarlo calcium; en español se documenta la voz calcio desde mediados del siglo XIX.

Desde el punto de vista fisiológico, el calcio actúa como catión divalente (Ca2+). El hueso funciona simultáneamente como estructura de soporte y como reservorio: cuando la calcemia desciende, el tejido óseo libera calcio hacia la sangre; cuando asciende, se deposita de nuevo en forma de cristales de hidroxiapatita. Esa lógica de depósito y retirada constante explica por qué un aporte insuficiente sostenido acaba comprometiendo la densidad del esqueleto.

Distribución y fracciones en la sangre

En el plasma, el calcio se distribuye en tres formas. Aproximadamente el 45 % circula como calcio ionizado (Ca2+ libre), que es la fracción biológicamente activa. Otro 40 % viaja unido a proteínas, sobre todo a la albúmina, y no atraviesa las membranas celulares. El 15 % restante forma complejos con aniones como fosfato, citrato y bicarbonato.

Esa distribución tiene una consecuencia práctica que conviene conocer: si la concentración de albúmina en sangre baja (en la cirrosis hepática, por ejemplo, o en el síndrome nefrótico), el calcio total medido en el laboratorio puede parecer bajo sin que el calcio ionizado haya variado. La fracción libre es la que realmente gobierna las funciones celulares.

Regulación hormonal de la calcemia

Tres hormonas mantienen la concentración sérica de calcio dentro de un margen estrecho (aproximadamente 8,5 a 10,5 mg/dL de calcio total). La parathormona (PTH), secretada por las glándulas paratiroides, es el regulador principal: cuando la calcemia desciende, la PTH estimula la resorción ósea por los osteoclastos, aumenta la reabsorción renal de calcio y promueve la síntesis de vitamina D activa (calcitriol) en el riñón. El calcitriol, a su vez, potencia la absorción intestinal del mineral.

Frente a ese eje, la calcitonina, producida por las células C del tiroides, actúa en sentido opuesto: frena la resorción ósea y favorece la excreción renal de calcio. Su papel fisiológico en el adulto es, no obstante, modesto en comparación con el eje PTH-vitamina D; de hecho, las personas tiroidectomizadas no desarrollan hipercalcemia por falta de calcitonina.

Funciones del calcio fuera del esqueleto

En el músculo estriado, la entrada de Ca2+ en el citoplasma desencadena la interacción entre actina y miosina que produce la contracción. El mecanismo es algo distinto en el miocardio, donde los canales iónicos de tipo L permiten la entrada de una cantidad pequeña de calcio extracelular que, a su vez, libera un depósito mucho mayor desde el retículo sarcoplásmico. Esa amplificación se conoce como liberación de calcio inducida por calcio, y es la base de cada latido cardíaco.

La transmisión sináptica también depende del calcio. La llegada del potencial de acción al terminal presináptico abre canales de calcio dependientes de voltaje; el influjo resultante de Ca2+ provoca la fusión de las vesículas sinápticas con la membrana y la liberación de neurotransmisores al espacio sináptico. Sin calcio, la comunicación entre neuronas se detiene.

Menos visible pero igualmente relevante es su intervención en la cascada de la coagulación. El calcio (denominado factor IV de la coagulación en la nomenclatura clásica) participa en varias etapas de la formación del coágulo de fibrina, incluida la activación de las proteasas dependientes de vitamina K.

Alteraciones de la calcemia

Cuando el calcio sérico desciende por debajo del rango normal se habla de hipocalcemia; cuando lo supera, de hipercalcemia. Ambas situaciones alteran la excitabilidad neuromuscular y la conducción cardíaca, aunque en direcciones opuestas. La calcipenia, término que alude específicamente al déficit del mineral en los tejidos, no siempre se refleja de forma inmediata en la analítica sanguínea, porque el esqueleto cede calcio para mantener la calcemia dentro de márgenes fisiológicos.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra calcio?

Del latín calx, calcis, que significaba «cal» y, por extensión, piedra caliza. Humphry Davy aisló el elemento en 1808 y acuñó el nombre calcium. La raíz latina pervive en numerosos derivados médicos: calcificación, calcitonina, calciuria.

¿Es lo mismo calcio total que calcio ionizado?

No. El calcio total incluye las tres fracciones presentes en la sangre: la ionizada (libre), la unida a proteínas y la complejada con aniones. El calcio ionizado mide únicamente la fracción libre, que es la biológicamente activa. En la mayoría de las situaciones clínicas, el calcio total basta como indicador fiable, pero hay contextos en los que ambas cifras pueden discrepar y conviene medir el ionizado de forma directa.

¿Por qué el calcio es tan importante para el corazón?

Porque cada contracción del miocardio depende de la entrada de iones Ca2+ a través de los canales de tipo L. Esa corriente de calcio no solo genera fuerza contráctil, sino que también regula la velocidad de conducción en el nodo auriculoventricular. Una alteración grave de la calcemia puede producir arritmias o incluso parada cardíaca.

¿Se puede tener déficit de calcio sin que aparezca en la analítica?

Sí. El organismo mantiene la calcemia dentro de límites estrechos a costa de extraer calcio del esqueleto. Una persona puede perder densidad ósea durante años sin que el calcio sérico descienda de forma apreciable. Solo cuando la reserva ósea se agota o falla la regulación hormonal aparece la hipocalcemia franca en el análisis de sangre.

Referencias

  1. MedlinePlus. Calcio. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  2. Oficina de Suplementos Dietéticos, NIH. Calcio: hoja informativa para consumidores.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Generalidades sobre los trastornos de la concentración del calcio.
  4. Real Academia Española. Calcio. Diccionario de la lengua española, 23.ª edición.

Consulte también la prueba diagnóstica de calcio y fósforo

Si busca información sobre la determinación analítica de los niveles de calcio en sangre y orina, puede consultar la prueba diagnóstica de calcio y fósforo elaborada por la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al calcio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Calcio ionizado: fracción libre del calcio sérico, biológicamente activa y no unida a proteínas plasmáticas.
  • Calcitonina: hormona peptídica de las células C del tiroides que reduce la calcemia inhibiendo la resorción ósea.
  • Parathormona: hormona paratiroidea que eleva el calcio sérico movilizándolo del hueso y aumentando su reabsorción renal.
  • Hipocalcemia: descenso de la concentración de calcio en sangre por debajo del rango fisiológico.
  • Hipercalcemia: elevación del calcio sérico por encima de los valores normales.
  • Calciuria: excreción urinaria de calcio, cuya medición permite evaluar el metabolismo fosfocálcico.
  • Fósforo: mineral estrechamente ligado al calcio en la formación de hidroxiapatita y en la regulación hormonal conjunta.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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