DICCIONARIO MÉDICO

Albúmina

La albúmina es la proteína más abundante del plasma sanguíneo humano, donde representa entre el 55 % y el 65 % de las proteínas totales. Se sintetiza en el hígado y su concentración sérica normal en adultos oscila entre 3,5 y 5,0 g/dL. Desempeña un papel central en el mantenimiento de la presión oncótica y en el transporte de numerosas sustancias por el torrente circulatorio.

Qué es la albúmina

El nombre procede del latín albūmen, albūminis, que designaba la clara del huevo, y este a su vez de albus (blanco), en alusión al color blanquecino que adopta esa sustancia al coagularse por calor. La misma raíz pervive en voces castellanas como alba, albino o álbum. El término científico entró al español a través del francés albumine, documentado desde 1792 como neologismo químico, y vino a sustituir al viejo albumen que los boticarios usaban sin mayor precisión.

Conviene no confundir la albúmina sérica (la proteína plasmática que interesa en clínica) con la ovoalbúmina de la clara de huevo o la lactoalbúmina de la leche. Las tres pertenecen a la misma familia de proteínas solubles en agua, pero difieren en secuencia, peso molecular y localización tisular. El diccionario médico, cuando habla de «albúmina» sin más, se refiere casi siempre a la seroalbúmina: la fracción proteica dominante del suero sanguíneo.

Síntesis hepática y estructura molecular

Los hepatocitos son las únicas células capaces de producir albúmina en cantidad relevante. Un hígado adulto sano genera entre 12 y 25 gramos al día, cifra que puede aumentar en respuesta a pérdidas o descender cuando el parénquima hepático está gravemente dañado. La vida media de la molécula en la circulación ronda las tres semanas, un dato que explica por qué los cambios en su concentración sérica tardan días en reflejarse en los análisis.

Desde el punto de vista estructural, la albúmina humana es una cadena polipeptídica única de 585 aminoácidos con un peso molecular de aproximadamente 66,5 kDa. Presenta tres dominios plegados en hélice alfa, estabilizados por 17 puentes disulfuro intramoleculares. Queda libre un residuo de cisteína en la posición 34 (Cys-34), que participa en reacciones antioxidantes del plasma y le permite captar radicales libres con eficiencia notable.

A pH fisiológico, la molécula posee carga eléctrica neta negativa. Esa electronegatividad no es un detalle menor: la membrana basal del glomérulo renal también posee carga negativa, de modo que ambas superficies se repelen y la albúmina, en condiciones normales, apenas atraviesa el filtro renal. Cuando esa barrera electrostática se deteriora, la proteína escapa hacia la orina y aparece lo que se conoce como albuminuria.

Presión oncótica, transporte y otras funciones

Entre todas las funciones de la albúmina, la de mayor repercusión clínica es el mantenimiento de la presión oncótica (también llamada presión coloidosmótica). Al ser la proteína plasmática de mayor concentración, la albúmina retiene agua dentro del compartimento intravascular. Cada gramo de albúmina mantiene aproximadamente 18 mL de líquido en el espacio vascular, un cálculo que los fisiólogos han estimado a partir de modelos experimentales con perfusión de soluciones de distinta concentración proteica. Cuando la concentración de albúmina desciende, esa fuerza de retención se debilita y el líquido se desplaza hacia el intersticio; en la entrada sobre hipoalbuminemia se desarrollan las causas y consecuencias de ese descenso.

Como molécula transportadora, la albúmina une y vehicula por la sangre sustancias muy diversas: ácidos grasos libres, bilirrubina no conjugada, calcio, hormonas tiroideas y numerosos fármacos. La unión suele ser reversible y se produce en bolsillos hidrofóbicos distribuidos a lo largo de sus tres dominios. Esa versatilidad de unión tiene implicaciones farmacológicas directas, porque la fracción del fármaco que viaja unida a la albúmina no está disponible para actuar en los tejidos.

Existe, además, una capacidad antioxidante que se atribuye sobre todo al residuo Cys-34 libre. En el proteinograma obtenido por electroforesis, la albúmina migra como la primera y más prominente de las fracciones proteicas séricas, claramente separada de las globulinas alfa, beta y gamma que la siguen. El cociente albúmina/globulinas (cociente A/G) constituye un parámetro habitual en la analítica de rutina.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «albúmina»?

Del latín albūmen, albūminis, que significaba «clara de huevo», a su vez derivado de albus (blanco). En la mayoría de las lenguas europeas la clara del huevo se llama simplemente «lo blanco del huevo» (egg white en inglés, Eiweiß en alemán). El latín abrevió la expresión albumen ovi a albumen y, al aislarse la proteína en el siglo XVIII, el francés formó albumine (documentado en 1792), voz que pasó al español como «albúmina».

¿Es lo mismo albúmina que albúmina sérica?

Sí, en la práctica clínica habitual, cuando se dice «albúmina» se hace referencia a la seroalbúmina: la proteína del suero sanguíneo. Pero el término tiene un sentido más amplio en bioquímica, porque engloba también la ovoalbúmina (del huevo) y la lactoalbúmina (de la leche). La entrada albúmina sérica detalla esa distinción con mayor profundidad.

¿Qué relación tiene con las globulinas?

Albúmina y globulinas son las dos grandes familias de proteínas del suero. La albúmina migra sola en la electroforesis y forma el pico más alto del proteinograma; las globulinas se separan en fracciones alfa-1, alfa-2, beta y gamma. El cociente entre ambas (cociente A/G) se altera en enfermedades hepáticas, renales e inflamatorias, pero la interpretación detallada de ese cociente corresponde más propiamente a la entrada de globulina.

¿Puede la albúmina aparecer en la orina?

En condiciones normales, prácticamente no. La barrera de filtración glomerular combina selectividad por tamaño y por carga eléctrica negativa, lo que impide el paso de la albúmina. Cuando esa barrera se daña (por nefropatía, hipertensión u otras causas), la albúmina comienza a filtrarse y aparece en la orina. Ese hallazgo recibe el nombre de albuminuria y su detección precoz, aun en cantidades pequeñas (lo que se denomina microalbuminuria), tiene valor como marcador de lesión renal incipiente.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Examen de albúmina en sangre (sérica). MedlinePlus.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Proteínas totales y relación albúmina/globulina (A/G). MedlinePlus.
  3. Real Academia Nacional de Medicina. Albúmina. Diccionario de términos médicos.
  4. Navarro FA. De albuminuria a albinismo. Actas Dermo-Sifiliográficas. 2002.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la albúmina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Albúmina sérica: denominación específica de la albúmina medida en el suero sanguíneo.
  • Albuminuria: presencia de albúmina en la orina, indicador de alteración en la barrera glomerular.
  • Hipoalbuminemia: descenso de la concentración de albúmina en el suero por debajo de los valores de referencia.
  • Microalbuminuria: excreción urinaria de albúmina entre 30 y 300 mg/día, marcador precoz de nefropatía.
  • Globulina: grupo de proteínas séricas que, junto con la albúmina, constituyen las proteínas totales del plasma.
  • Proteinograma: separación electroforética de las fracciones proteicas del suero, donde la albúmina forma el primer pico.
  • Presión oncótica: fuerza osmótica ejercida por las proteínas plasmáticas que retiene líquido en el espacio vascular.
  • Proteinuria: presencia de proteínas en la orina, concepto más amplio que incluye la albuminuria.
  • Síndrome nefrótico: cuadro clínico caracterizado por proteinuria masiva con pérdida predominante de albúmina.

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