DICCIONARIO MÉDICO
Calcificación
La calcificación es el depósito de sales de calcio, fundamentalmente cristales de hidroxiapatita, en los tejidos del organismo. Cuando ocurre en el esqueleto y los dientes forma parte de la fisiología normal; cuando afecta a tejidos blandos o a la pared vascular se considera un proceso patológico. El término deriva del latín calx, calcis (cal) y del sufijo -ficatio (acción de hacer). Fue la anatomía patológica del siglo XIX la que generalizó su uso para describir depósitos minerales en tejidos distintos del hueso, un hallazgo que los patólogos observaban con frecuencia en autopsias de pacientes con nefropatía crónica o tuberculosis. En condiciones normales, el plasma se encuentra sobresaturado de calcio y fósforo, pero una serie de inhibidores naturales (pirofosfato inorgánico, proteína matricial GLA, fetuína-A) impiden que la hidroxiapatita precipite fuera del esqueleto. La calcificación patológica aparece cuando ese equilibrio se rompe, ya sea porque el tejido está dañado o porque la concentración del producto calcio-fósforo supera el umbral de solubilidad. La mineralización del hueso y del esmalte dental es el ejemplo canónico de calcificación fisiológica. Los osteoblastos depositan cristales de hidroxiapatita sobre la matriz de colágeno tipo I de forma ordenada, un proceso regulado por la vitamina D, la hormona paratiroidea y la fosfatasa alcalina. Cuando el aporte de calcio, fósforo o vitamina D es insuficiente, la mineralización se ve comprometida: en el niño se produce raquitismo y en el adulto, osteomalacia. Son las caras opuestas del problema. Calcificación distrófica. Se produce en tejidos previamente dañados (necróticos, inflamados o cicatriciales) aunque la calcemia y la fosfatemia sean normales. Las células lesionadas liberan fosfato intracelular, que actúa como núcleo de cristalización. Se observa con frecuencia en las placas de aterosclerosis avanzada, en válvulas cardiacas envejecidas y en granulomas caseosos de la tuberculosis. Es el tipo más habitual de calcificación patológica. Calcificación metastásica. Aquí el tejido receptor está sano, pero el medio interno presenta un exceso de calcio, de fósforo o de ambos. Las causas incluyen el hiperparatiroidismo, la insuficiencia renal crónica con producto calcio-fósforo elevado y la intoxicación por vitamina D. Los depósitos tienden a ser bilaterales y simétricos, y afectan con preferencia al pulmón, la mucosa gástrica, el riñón y la pared vascular. Calcificación idiopática. Se da en tejido aparentemente sano y con un metabolismo fosfocálcico normal. Entra en esta categoría la nefrocalcinosis infantil de causa no aclarada, el nódulo calcificado subepidérmico y ciertas calcificaciones de los cartílagos auriculares. Calcificación yatrógena. Menos frecuente, aparece como consecuencia de procedimientos médicos: extravasación de gluconato cálcico intravenoso o inyecciones repetidas de sustancias con alto contenido mineral. En el uso clínico, «calcificación» designa el proceso general de depósito cálcico, mientras que «calcinosis» se reserva para el cuadro clínico concreto de depósitos de calcio en la piel y los tejidos blandos subcutáneos. Toda calcinosis implica calcificación, pero no toda calcificación equivale a calcinosis: una placa aterosclerótica calcificada en una arteria coronaria no se denomina calcinosis. La calcifilaxis añade al componente de calcificación vascular un fenómeno de trombosis arteriolar e isquemia cutánea que le confiere entidad propia. Del latín calx (cal) y facere (hacer). Significa, literalmente, «convertir en cal» o «depositar cal». No. En la distrófica, el tejido está dañado pero la calcemia es normal. En la metastásica, el tejido es sano pero el calcio o el fósforo séricos están elevados. El mecanismo es distinto y las causas también. No necesariamente. La calcificación de la capa media arterial (esclerosis de Mönckeberg) y la calcificación arteriolar de la calcifilaxis son entidades distintas de la aterosclerosis clásica, que afecta a la íntima. Las tres coexisten con frecuencia en pacientes con enfermedad renal avanzada, pero responden a mecanismos diferentes. Depende del contexto. Muchas calcificaciones distróficas son hallazgos incidentales sin repercusión clínica, como las microcalcificaciones benignas mamarias que se detectan en mamografías de rutina. Otras, como la calcificación valvular aórtica progresiva, pueden llegar a comprometer la función del órgano. Si desea profundizar en conceptos asociados a la calcificación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la calcificación
Calcificación fisiológica
Tipos de calcificación patológica
Diferenciación con la calcinosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra calcificación?
¿Es lo mismo calcificación distrófica y metastásica?
¿Una calcificación vascular significa siempre aterosclerosis?
¿Todas las calcificaciones requieren intervención?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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