DICCIONARIO MÉDICO
Nefrocalcinosis
Se habla de nefrocalcinosis cuando el calcio se acumula de forma difusa dentro del propio tejido renal, sin llegar a formar cálculos. Puede localizarse en la médula, en la corteza o en ambas a la vez, y responde casi siempre a un trastorno metabólico que eleva el calcio en la sangre o en la orina. La nefrocalcinosis consiste en el depósito difuso de sales de calcio, ya sea fosfato cálcico u oxalato cálcico, en el parénquima renal. El nombre lo acuñó en 1934 el médico estadounidense Fuller Albright, entonces ayudante clínico en el Massachusetts General Hospital, para describir las calcificaciones renales que observaba en pacientes con hiperparatiroidismo primario. El artículo original, firmado junto a Cope y Bloomberg, llevaba por título Studies on the physiology of the parathyroid glands. IV. Renal complications of hyperparathyroidism. Con el desarrollo de las técnicas de imagen, el término pasó a aplicarse sobre todo a la calcificación difusa y fina que revela una ecografía o una tomografía, un uso más amplio que el histológico original de Albright. El origen etimológico es más sencillo que la historia clínica: nephrós (νεφρός, riñón) y el latín calx, calcis (cal, piedra caliza), con el sufijo -osis propio de los procesos patológicos. En la mayoría de los casos, el mecanismo de fondo es la hipercalciuria: demasiado calcio disuelto en la orina, que termina precipitando dentro del tejido renal. Esa hipercalciuria puede tener origen extrarrenal, cuando el intestino absorbe más calcio del habitual, o renal, cuando el propio túbulo lo pierde de forma anómala. También puede intervenir la hipercalcemia mantenida, sea cual sea su causa. El calcio se deposita como fosfato o como oxalato, y las causas más citadas incluyen el hiperparatiroidismo primario, la acidosis tubular renal, el riñón en esponja medular, la hipercalciuria idiopática, la sarcoidosis y la intoxicación por vitamina D. Algunos autores reservan el término oxalosis para los depósitos exclusivamente oxálicos, aunque en la práctica ambos suelen agruparse bajo la misma etiqueta. Se distinguen tres formas según dónde se acumule el calcio. La medular, con diferencia la más frecuente (en torno al 95 % de los casos), deposita el mineral en las pirámides renales, sobre todo en la papila, y se asocia con el hiperparatiroidismo, la acidosis tubular renal distal y el riñón en esponja medular. La cortical es mucho más rara y aparece ligada a procesos que necrosan la corteza renal, como la glomerulonefritis crónica grave, el síndrome de Alport o el rechazo de un injerto. Existe, por último, una forma mixta, con depósitos simultáneos en ambos territorios. La confusión con la nefrolitiasis es frecuente, y no solo entre pacientes. La nefrocalcinosis implica un depósito de calcio disperso en el propio tejido renal, mientras que los cálculos de la litiasis se forman como concreciones localizadas dentro de la pelvis o del sistema colector. Ambas entidades, eso sí, comparten buena parte de sus causas metabólicas, y no es raro que una misma persona presente las dos a lo largo de su vida. El endocrinólogo Fuller Albright, en 1934, en un artículo sobre las complicaciones renales del hiperparatiroidismo. En origen se refería solo a la calcificación visible al microscopio en la autopsia, no a la que hoy se detecta por imagen. No. La litiasis forma cálculos localizados en la vía urinaria; la nefrocalcinosis deposita calcio de manera difusa en el propio parénquima. Pueden coexistir, pero son entidades distintas. Porque las condiciones que más la producen, como el hiperparatiroidismo, la acidosis tubular renal distal y el riñón en esponja medular, actúan precisamente sobre la papila renal, la zona donde la orina alcanza su máxima concentración antes de abandonar el riñón. Ahí, pequeñas variaciones en la concentración de calcio y de citrato bastan para que el mineral empiece a precipitar. La corteza, en cambio, solo se calcifica cuando el tejido ya está dañado de forma extensa, algo mucho menos habitual. De ahí la diferencia de frecuencia entre ambas formas. Con frecuencia, no. En muchos casos se descubre de forma incidental en una prueba de imagen solicitada por otro motivo, sin que la persona haya notado nada. Sí, un exceso mantenido de vitamina D eleva la absorción intestinal de calcio y puede favorecer su depósito en el riñón. Es una de las causas reconocidas, aunque no la más frecuente.Qué es la nefrocalcinosis
Causas y mecanismo
Clasificación según la localización del depósito
Diferenciación con la nefrolitiasis
Preguntas frecuentes
¿Quién acuñó el término nefrocalcinosis?
¿Nefrocalcinosis y litiasis renal son lo mismo?
¿Por qué la forma medular es tan frecuente?
¿Da siempre síntomas?
¿Tiene relación con la vitamina D?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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