DICCIONARIO MÉDICO
Periostio
El periostio es la membrana de tejido conjuntivo que envuelve la superficie externa de los huesos, excepto en las zonas cubiertas por cartílago articular. Nutre el hueso, permite su crecimiento en grosor y resulta decisivo en la formación del callo óseo tras una fractura. El término procede del griego y significa, literalmente, "alrededor del hueso". Anatómicamente, el periostio pertenece al grupo de las membranas conjuntivas de revestimiento óseo, junto con el endostio, que ocupa la cara interna del hueso. Cubre toda la superficie externa excepto las zonas articulares, revestidas de cartílago hialino, y los puntos donde ciertos tendones se insertan directamente sobre el tejido óseo. La palabra reúne dos raíces griegas: peri, alrededor, y osteon, hueso. Un texto latino renacentista de 1571 ya recoge el término periosteon, y el francés périoste queda documentado apenas cuatro años después, en 1575, lo que sitúa su incorporación al vocabulario médico moderno en pleno Renacimiento. La Real Academia Española conserva esa misma filiación grecolatina y define el periostio como la membrana que sirve para el crecimiento y la renovación del hueso. Durante la infancia y la adolescencia, el periostio es responsable del crecimiento en anchura de los huesos largos, un proceso distinto del alargamiento que ocurre en los cartílagos de crecimiento situados en los extremos óseos. Las células de su capa más profunda se diferencian en osteoblastos y depositan hueso nuevo, capa a capa, sobre el hueso ya formado. Esa misma capacidad se activa ante una fractura. Las células osteogénicas del periostio proliferan y se transforman en osteoblastos y condroblastos, que inician la formación del callo óseo, el puente de tejido que soldará los fragmentos. Sin periostio, la consolidación de una fractura se retrasa de forma notable. El periostio también nutre al hueso: sus vasos sanguíneos penetran la cortical a través de pequeños conductos y llegan hasta el interior del tejido óseo. Y duele. Está ricamente inervado, con terminaciones sensibles al dolor que explican por qué un golpe directo en la espinilla, donde el hueso queda casi pegado a la piel, resulta tan desagradable. Por último, unos haces de colágeno especialmente resistentes, las fibras de Sharpey, anclan el periostio al hueso y sirven de punto de inserción para tendones y ligamentos. Histológicamente, el periostio se organiza en dos capas con funciones distintas. La capa externa, fibrosa, es densa y rica en fibroblastos, y aporta la resistencia mecánica necesaria para anclar músculos y ligamentos. La capa interna, más celular, contiene las células osteoprogenitoras y se conoce también como capa de recambio o cambium, un término que evoca, no por casualidad, al tejido vegetal que hace crecer el tronco de los árboles en grosor. Sobre los huesos del cráneo, el periostio recibe un nombre propio: pericráneo. La distinción no es solo terminológica. El pericráneo se adhiere con fuerza a las suturas craneales y participa en el riego sanguíneo del cuero cabelludo, mientras que en un hueso largo como el fémur el periostio se despega con relativa facilidad de la cortical, una propiedad que los cirujanos aprovechan cuando necesitan exponer el hueso sin dañarlo, con instrumentos diseñados específicamente para ello, como el periostotomo. El endostio cumple una función parecida, pero en el lado opuesto del hueso. Tapiza la cavidad medular y las superficies internas del hueso esponjoso, carece de la gruesa capa fibrosa que caracteriza al periostio y no posee terminaciones nerviosas propias, por lo que su lesión no provoca el mismo dolor. Ambas membranas comparten, sin embargo, la capacidad de generar hueso nuevo cuando el organismo lo necesita. Puede ampliar esta comparación en la entrada dedicada al endostio. No. Quedan sin periostio las superficies articulares, revestidas de cartílago hialino, y los puntos donde ciertos tendones se insertan directamente en el hueso. Del griego perí, alrededor, y osteon, hueso: literalmente, "lo que rodea al hueso". La voz pasó al latín tardío como periosteon y de ahí al castellano, donde figura ya en los repertorios académicos con esa misma etimología. Cambia con la edad. Es más grueso y más activo durante la infancia, cuando participa de forma directa en el crecimiento óseo. Con la maduración del esqueleto, su espesor disminuye, aunque conserva la capacidad de generar hueso nuevo si se produce una fractura, también en la vida adulta. Sí, se llama pericondrio y envuelve al cartílago hialino y elástico salvo en las superficies articulares. Comparte con el periostio la estructura en dos capas, una fibrosa y otra formadora de tejido nuevo, pero a diferencia del periostio carece de la misma riqueza vascular y nerviosa.Qué es el periostio
Función en el crecimiento y la reparación del hueso
Las dos capas del periostio
Diferenciación con el endostio
Preguntas frecuentes
¿El periostio cubre todo el hueso?
¿De dónde viene la palabra periostio?
¿Es igual en un niño que en un adulto?
¿Tiene el cartílago una membrana equivalente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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