DICCIONARIO MÉDICO
Periostitis
La periostitis es la inflamación del periostio, la membrana que recubre la superficie externa del hueso. Puede ser aguda, casi siempre por infección, o crónica, más lenta y ligada a la irritación mecánica repetida. No debe confundirse con la periostosis, un engrosamiento del hueso sin componente inflamatorio. El sufijo -itis, de origen griego, marca el rasgo distintivo de este proceso: la inflamación activa del periostio, la membrana conjuntiva que envuelve el hueso y que aporta buena parte de su irrigación e inervación. Ese carácter inflamatorio la distingue de otros procesos que afectan a la misma membrana sin inflamación de fondo, como la propia periostosis o la simple reacción perióstica que puede acompañar a un tumor. Los institutos de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos clasifican la periostitis como un trastorno del periostio de curso generalmente crónico, con dolor y tumefacción del hueso afectado. La forma aguda, en cambio, suele deberse a una infección, cursa con supuración difusa y dolor intenso, y compromete el estado general del paciente. El mecanismo parte de la propia estructura del periostio. Su capa interna, rica en células osteoprogenitoras, reacciona a la irritación, ya sea infecciosa, traumática o mecánica, activando la formación de hueso nuevo por fuera de la cortical original. Ese hueso reactivo puede depositarse en capas sucesivas, un patrón radiológico conocido en pediatría como imagen "en capas de cebolla", característico de algunas formas crónicas. Cuando el estímulo es intenso y sostenido, el periostio llega a despegarse de la cortical antes de que el hueso nuevo tenga tiempo de consolidarse, lo que en radiología se conoce como triángulo de Codman. Ese signo no es exclusivo de la periostitis: también aparece en tumores óseos agresivos, de ahí la importancia de no confundir una reacción perióstica inflamatoria con una de origen neoplásico. La periostitis se divide, en primer lugar, según su curso temporal. La forma aguda, casi siempre infecciosa, evoluciona con rapidez y puede provocar necrosis del hueso subyacente si no se controla el foco. La forma crónica es más frecuente, de instauración progresiva, y suele responder a causas mecánicas o traumáticas repetidas más que a una infección activa. Dentro de las formas crónicas existen variantes específicas y bien descritas. La periostitis osificante, también llamada osteomielitis de Garré, afecta sobre todo a niños y jóvenes y se caracteriza por un engrosamiento óseo rígido en respuesta a una infección de bajo grado, con frecuencia de origen dental; el cirujano Carl Garré la describió por primera vez en 1893 en la tibia. En otro extremo se sitúa la periostitis reactiva florida, una lesión benigna y poco frecuente que afecta principalmente a los huesos de manos y pies en adolescentes y adultos jóvenes, y cuyo aspecto puede simular, sin serlo, un tumor óseo maligno. No toda alteración del periostio es periostitis. La periostosis designa un engrosamiento óseo por depósito perióstico sin inflamación real de fondo, como ocurre en la osteoartropatía hipertrófica. La osteomielitis es una infección del propio hueso y de la médula ósea; puede acompañarse de periostitis, porque la infección irrita la membrana vecina, pero son entidades distintas: una afecta al hueso desde dentro, la otra a su envoltura. Popularmente, el término periostitis se usa también para nombrar el dolor tibial asociado al ejercicio repetido, aunque esa denominación coloquial no siempre coincide con el diagnóstico técnico del cuadro clínico correspondiente. No. Solo la forma aguda tiene un origen casi exclusivamente infeccioso. La forma crónica, más común, suele responder a irritación mecánica repetida, a traumatismos previos o a otras causas no infecciosas. La periostitis implica inflamación activa del periostio, con dolor y, en su forma aguda, riesgo de supuración. La periostosis, en cambio, es un engrosamiento perióstico de tipo adaptativo o reactivo, sin ese componente inflamatorio, y suele acompañar a procesos crónicos como la osteoartropatía hipertrófica o ciertas intoxicaciones. Es el nombre clásico de la periostitis osificante, descrita en 1893 por el cirujano suizo Carl Garré a partir de un caso de engrosamiento de la tibia. A pesar del nombre, no siempre implica una infección activa del hueso en el momento del diagnóstico, sino una respuesta ósea a una irritación previa, con frecuencia de origen dental cuando afecta a la mandíbula. No es un hallazgo exclusivo de la periostitis. Es un signo radiológico que refleja el despegamiento brusco del periostio sobre la superficie cortical, y aparece tanto en procesos inflamatorios intensos como en tumores óseos agresivos, por lo que su presencia obliga a descartar ambas posibilidades.Qué es la periostitis
Cómo reacciona el periostio ante la inflamación
Clasificación
Diferenciación con otras reacciones periósticas
Preguntas frecuentes
¿La periostitis es siempre por infección?
¿En qué se diferencia de la periostosis?
¿Qué es la osteomielitis de Garré?
¿El triángulo de Codman aparece siempre en la periostitis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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