DICCIONARIO MÉDICO
Tejido óseo
El tejido óseo es el tejido conjuntivo especializado cuya matriz extracelular se mineraliza, lo que le confiere la rigidez y la resistencia mecánica propias del esqueleto. A diferencia del cartílago, está intensamente vascularizado y se remodela de forma continua a lo largo de toda la vida. "Óseo" procede del latín osseus, formado sobre os, ossis, "hueso"; el diccionario recoge el origen completo del adjetivo y sus matices de uso en la entrada dedicada a óseo. El prefijo osteo-, presente en osteoblasto u osteoporosis, procede en cambio del griego ostéon. Ambas raíces nombran lo mismo. Como todo tejido conectivo, el tejido óseo está formado por células dispersas en una matriz extracelular abundante, pero un rasgo lo separa del resto de la familia: esa matriz se mineraliza. La mineralización es la que aporta la dureza necesaria para sostener el peso corporal y proteger los órganos que rodea, y también la que lo distingue de su pariente más próximo entre los tejidos de sostén, el tejido cartilaginoso. La matriz combina dos fracciones de peso comparable. En torno al 65 % es mineral: cristales de hidroxiapatita, un fosfato cálcico, depositados sobre el armazón de colágeno. El resto es la fracción orgánica, dominada por el colágeno tipo I, cuyas fibras se organizan en haces y aportan al hueso una elasticidad que la sola presencia del mineral no explicaría. Junto al colágeno, la matriz contiene una familia de proteínas no colágenas (osteocalcina, osteonectina, osteopontina, entre otras) cuya función exacta en el control de la mineralización sigue siendo objeto de investigación. Esa combinación de rigidez mineral y trama de colágeno es la que explica una propiedad que a primera vista resulta paradójica: un tejido capaz de soportar el peso de todo el cuerpo conserva, al mismo tiempo, cierto margen de flexión antes de fracturarse. El tejido óseo incorpora varias estirpes celulares, todas ellas de origen mesenquimal salvo una. Las células osteoprogenitoras, indiferenciadas, dan origen a los osteoblastos, encargados de sintetizar la matriz orgánica. Cuando un osteoblasto queda atrapado dentro de la matriz que acaba de secretar, se transforma en osteocito, la célula más numerosa del tejido y la responsable de mantenerlo una vez formado. Los osteoclastos tienen un origen distinto. Derivan de precursores hematopoyéticos de estirpe monocito-macrófago, no de células mesenquimales como el resto, y son los encargados de reabsorber el hueso viejo o dañado durante el remodelado. Según cómo se disponen las fibras de colágeno, se distinguen dos formas de tejido óseo. El hueso entretejido, también llamado no laminar o primario, tiene fibras cruzadas en todas direcciones y aparece siempre en primer lugar: es el que compone el esqueleto fetal y el que rellena de forma provisional cualquier fractura en fase de consolidación. Con el tiempo, ese tejido inicial es sustituido por hueso laminar, o secundario, en el que el colágeno se organiza en láminas paralelas mucho más resistentes. La sustitución no es opcional. Prácticamente todo el esqueleto de un adulto sano es hueso laminar, hasta el punto de que la persistencia de hueso entretejido más allá de la infancia es, en sí misma, un dato que orienta hacia una enfermedad ósea de base. Existe una segunda clasificación, independiente de la anterior, según el grado de compactación de la matriz. El tejido compacto, o hueso cortical, forma la capa externa y densa de cualquier hueso. El tejido esponjoso, o hueso trabecular, ocupa el interior con una arquitectura de láminas entrecruzadas que deja espacios ocupados por médula ósea. Ambos son siempre hueso laminar en el esqueleto maduro: lo que cambia entre ellos es la densidad, no la disposición del colágeno. El tejido óseo no es una estructura estática. A lo largo de toda la vida se renueva mediante el remodelado, un proceso en el que equipos de células llamados unidades multicelulares básicas actúan de forma coordinada: primero los osteoclastos reabsorben una porción de matriz vieja o dañada y, a continuación, los osteoblastos rellenan la cavidad resultante con matriz nueva que después se mineraliza. Cada ciclo se prolonga varios meses, pero como hay millones de unidades activas de forma escalonada por todo el esqueleto, el resultado es una renovación continua de entre el 5 y el 10 % de la masa ósea total cada año. El equilibrio entre reabsorción y formación es lo que mantiene constante la masa ósea a lo largo de la vida adulta. El tejido óseo y el tejido cartilaginoso comparten origen embrionario y función de sostén, pero se diferencian en casi todo lo demás. El cartílago carece de vasos sanguíneos propios y se nutre por difusión desde el pericondrio, mientras que el hueso está surcado por una red vascular que penetra hasta el interior de cada osteona a través de los canales de Havers. Esa diferencia de irrigación tiene una consecuencia directa: una fractura ósea consolida en semanas, y una lesión cartilaginosa, cuando lo hace, tarda mucho más. Por la vascularización. Las células reparadoras y los factores de crecimiento llegan al hueso a través de la sangre en cuestión de horas; al cartílago, sin vasos propios, todo tiene que llegarle por difusión desde el pericondrio, un proceso mucho más lento y limitado. Sí. En el esqueleto infantil predomina el hueso entretejido, de fibras dispuestas al azar, que se forma y se destruye con mucha más rapidez que en el adulto. Hacia el final de la adolescencia, casi todo ha sido sustituido por hueso laminar, más denso y de recambio más lento. Unos diez años. El esqueleto humano contiene del orden de 35 millones de unidades multicelulares básicas, de las que varios millones se activan cada año; con una tasa de renovación del 5 al 10 % anual, el recambio completo del tejido óseo adulto se estima en torno a una década. No. La osificación es el proceso por el que se forma tejido óseo por primera vez, a partir de cartílago o de una membrana mesenquimal, durante el desarrollo. El remodelado ocurre durante toda la vida sobre hueso ya formado: no crea tejido nuevo desde cero, sustituye el que ya existe.Qué es el tejido óseo
Composición de la matriz ósea
Células del tejido óseo
Hueso entretejido y hueso laminar
Tejido compacto y tejido esponjoso
El remodelado óseo
Diferenciación con el tejido cartilaginoso
Preguntas frecuentes
¿Por qué el hueso se repara mejor que el cartílago?
¿El tejido óseo de un niño es distinto al de un adulto?
¿Cuánto tarda el esqueleto en renovarse por completo?
¿Es lo mismo osificación que remodelado óseo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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