DICCIONARIO MÉDICO

Centro termorregulador

El centro termorregulador es la región del hipotálamo que integra la información térmica procedente de la piel, de las vísceras y de la propia sangre, y activa las respuestas necesarias para mantener la temperatura corporal central en torno a los 37 °C. La termorregulación depende de un equilibrio dinámico entre la producción y la pérdida de calor.

Qué es el centro termorregulador

«Termorregulador» combina el griego θερμός (thermós, «caliente») con el latín regulare («dirigir, gobernar»). El concepto de un termostato biológico localizado en el encéfalo fue propuesto a finales del siglo XIX. En 1885, Aronsohn y Sachs observaron que las lesiones del área preóptica del hipotálamo en conejos producían hipertermia sostenida, lo que sugería que esa zona era necesaria para disipar calor. Trabajos posteriores identificaron un componente posterior del hipotálamo implicado en la conservación y producción de calor, configurando un modelo funcional con dos polos complementarios.

El área preóptica del hipotálamo anterior contiene neuronas termosensibles que responden directamente a la temperatura de la sangre que las perfunde. Cuando esa temperatura sube por encima del valor de referencia (convencionalmente situado en torno a 37 °C), estas neuronas disparan con mayor frecuencia y activan mecanismos de pérdida de calor. El hipotálamo posterior coordina las respuestas de conservación y producción de calor cuando la temperatura central desciende.

Mecanismos efectores de la termorregulación

Para disipar calor, el centro termorregulador ordena vasodilatación cutánea (que aumenta el flujo de sangre caliente hacia la superficie, donde el calor se irradia al ambiente) y sudoración (cuya evaporación enfría la piel). Para conservar o generar calor, las respuestas incluyen vasoconstricción cutánea, escalofríos (contracciones musculares rítmicas involuntarias que producen calor) y, en recién nacidos, activación de la termogénesis en el tejido adiposo pardo. A las respuestas fisiológicas se suman las conductuales: buscar la sombra, abrigarse, desvestirse. Estas últimas, aunque mediadas por la corteza cerebral, se desencadenan a partir de la sensación subjetiva de calor o frío que el propio hipotálamo ayuda a configurar.

El desplazamiento del punto de ajuste: la fiebre

La fiebre no es un fallo de la termorregulación, sino un desplazamiento deliberado del valor de referencia. Los pirógenos endógenos (como las interleucinas IL-1 e IL-6 y el factor de necrosis tumoral) estimulan la producción de prostaglandina E₂ en las cercanías del área preóptica. La prostaglandina eleva el punto de ajuste hipotalámico, de modo que el organismo «cree» que su temperatura es baja y activa mecanismos de producción y conservación de calor hasta alcanzar el nuevo nivel. Por eso el paciente siente frío y tiembla al inicio de la fiebre: su temperatura corporal real está por debajo del nuevo punto de ajuste. Cuando el pirógeno desaparece, el punto de ajuste vuelve a la normalidad y se produce la defervescencia, con sudoración profusa.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «termorregulador»?

Del griego θερμός, «caliente», y del latín regulare, «gobernar». El término se emplea en fisiología desde finales del siglo XIX para designar los mecanismos nerviosos que mantienen la temperatura corporal estable.

¿Es la hipertermia lo mismo que la fiebre?

No. En la fiebre el punto de ajuste sube y el organismo genera activamente calor para alcanzarlo. En la hipertermia (golpe de calor, por ejemplo), el punto de ajuste permanece normal pero los mecanismos de disipación se ven desbordados por una carga térmica excesiva. La distinción tiene consecuencias prácticas, porque los antipiréticos reducen la fiebre pero no la hipertermia.

¿Qué pasa si se destruye el centro termorregulador?

El resultado es la poiquilotermia, estado en el que la temperatura corporal fluctúa siguiendo la temperatura ambiente. Es una situación muy infrecuente que se ha descrito tras lesiones hipotalámicas extensas por tumores, traumatismos o cirugía. En condiciones normales, el centro termorregulador opera de forma autónoma a lo largo de toda la vida.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Regulación de la temperatura corporal.
  2. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos.
  3. Picón-Jaimes YA et al. Control central de la temperatura corporal y sus alteraciones. MedUNAB. 2020.
  4. Lecturio Medical Education. Regulación de la temperatura corporal.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en la regulación térmica del organismo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Termorregulación: capacidad del organismo para mantener su temperatura corporal dentro de un rango fisiológico.
  • Fiebre: elevación regulada de la temperatura corporal por desplazamiento del punto de ajuste hipotalámico.
  • Hipertermia: elevación de la temperatura corporal por encima de los valores normales sin desplazamiento del punto de ajuste.
  • Hipotermia: descenso de la temperatura corporal central por debajo de 35 °C.
  • Hipotálamo: región del diencéfalo que coordina funciones autónomas, endocrinas y conductuales.
  • Pirógeno: sustancia capaz de elevar el punto de ajuste del centro termorregulador y producir fiebre.

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