DICCIONARIO MÉDICO
Barorreceptores
Los barorreceptores son terminaciones nerviosas mecanosensibles situadas en las paredes de determinadas arterias, capaces de detectar los cambios de presión sanguínea a través de la distensión de la pared vascular. Constituyen el sensor aferente del reflejo barorreceptor (o barorreflejo), el principal mecanismo de regulación de la presión arterial a corto plazo. El nombre reúne la raíz griega βάρος (báros), presión, y el latín receptor, el que recibe. Son un tipo de mecanorreceptor especializado: no miden la presión absoluta, sino el grado de estiramiento que la sangre impone a la pared arterial en cada latido. Cuanto mayor es la presión, más se distiende la pared y más intensa es la descarga nerviosa que generan. Se localizan en dos puntos estratégicos del árbol arterial. Los más estudiados residen en el seno carotídeo, una leve dilatación de la arteria carótida interna justo por encima de su bifurcación; la información desde este punto viaja al tronco del encéfalo a través del nervio glosofaríngeo (IX par craneal). El segundo grupo se asienta en el cayado aórtico y envía sus señales por el nervio vago (X par craneal). Las fibras aferentes de ambos grupos convergen en el núcleo del tracto solitario, situado en el bulbo raquídeo. Desde allí, las neuronas de segundo orden modulan la actividad del sistema nervioso simpático y del parasimpático sobre el corazón y los vasos. Cuando la presión arterial se eleva, los barorreceptores aumentan su frecuencia de descarga. La respuesta es doble: se incrementa el tono vagal (lo que reduce la frecuencia cardíaca) y se inhibe la actividad simpática (lo que disminuye el gasto cardíaco y provoca vasodilatación periférica). La presión tiende entonces a normalizarse. Si, por el contrario, la presión cae de forma brusca (al incorporarse rápidamente, por ejemplo), la descarga de los barorreceptores disminuye y el reflejo activa la vía simpática: el corazón se acelera, la contractilidad aumenta y la vasoconstricción periférica eleva la resistencia vascular. Todo el ciclo se completa en segundos. Este arco reflejo es rápido pero no ilimitado. Los barorreceptores se adaptan: cuando la presión arterial se mantiene crónicamente elevada, reajustan su umbral de disparo al nuevo nivel y dejan de corregirlo. Por eso el barorreflejo regula a corto plazo (minutos a horas) pero no es eficaz para el control sostenido de la hipertensión crónica, que depende sobre todo de mecanismos renales. Los del seno carotídeo y el cayado aórtico se denominan barorreceptores de alta presión o arteriales. Existen también barorreceptores de baja presión (a veces llamados receptores de volumen), localizados en las aurículas, las venas cavas y las arterias pulmonares. Su función principal no es regular la presión arterial latido a latido, sino informar al sistema nervioso central sobre el volumen de sangre que retorna al corazón, lo que contribuye a regular la volemia a través de la secreción de péptido natriurético auricular y de hormona antidiurética. Del griego βάρος (báros), presión, y el latín receptor, el que recibe o capta. Los barorreceptores son, literalmente, «captadores de presión». La misma raíz aparece en barotrauma, barestesia y bario. Funciona de forma continua, pero tiene limitaciones. Su eficacia disminuye con la edad, la diabetes, la insuficiencia cardíaca y algunas neuropatías autonómicas. La disfunción del barorreflejo se manifiesta, entre otras cosas, como hipotensión ortostática: la persona se marea o se desvanece al ponerse de pie porque la respuesta compensadora no se produce con la rapidez necesaria. Estrictamente, no. Los barorreceptores se adaptan al nivel de presión que experimentan de forma sostenida, de modo que al cabo de uno o dos días reajustan su umbral de disparo. Controlan bien las oscilaciones agudas (un cambio postural, una emoción intensa), pero el control a largo plazo de la presión arterial depende de los riñones y del equilibrio entre el volumen de líquido extracelular y la excreción de sodio. Los de alta presión se concentran en la pared del seno carotídeo (en la bifurcación carotídea, a ambos lados del cuello) y en el cayado aórtico. Los de baja presión se distribuyen por las aurículas, las venas cavas y las arterias pulmonares. Si desea profundizar en conceptos asociados a los barorreceptores, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son los barorreceptores
El reflejo barorreceptor
Barorreceptores de alta y de baja presión
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra barorreceptor?
¿El barorreflejo funciona siempre?
¿Pueden los barorreceptores corregir la hipertensión crónica?
¿Dónde se encuentran exactamente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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