DICCIONARIO MÉDICO

Hipotensión ortostática

La hipotensión ortostática, también llamada hipotensión postural, es el descenso de la presión arterial que se produce al pasar de estar tumbado o sentado a la posición de pie. Se trata de un fallo en la respuesta que normalmente compensa el efecto de la gravedad sobre la circulación.

Por consenso internacional se define como una caída de al menos 20 mmHg en la presión sistólica o de 10 mmHg en la diastólica dentro de los tres primeros minutos de bipedestación.

Qué es la hipotensión ortostática

El adjetivo ortostática procede del griego orthós (ὀρθός, «recto», «erguido») y statikós (στατικός, «relativo a estar de pie»), de la raíz de hístēmi, «mantenerse en pie». Describe, por tanto, la presión baja ligada a la postura erguida. La denominación postural, de origen latino, alude a la misma idea y se emplea como sinónimo.

La definición numérica no es arbitraria. Procede de una declaración de consenso publicada en 1996 por la American Autonomic Society y la American Academy of Neurology, que fijó los umbrales de 20 y 10 mmHg y la ventana de tres minutos tras incorporarse. Ese criterio sigue vigente y permite distinguir la caída fisiológica y pasajera de la que constituye un signo de disfunción en la regulación de la presión.

Por qué cae la presión al ponerse de pie

Al adoptar la vertical, la gravedad desplaza hacia las piernas y el abdomen entre 500 y 1.000 mililitros de sangre. Ese volumen deja momentáneamente de regresar al corazón, que expulsa menos sangre y hace descender la presión. En condiciones normales, los barorreceptores perciben la caída y activan el sistema nervioso autónomo, que acelera el corazón y contrae los vasos. La corrección es inmediata y el mareo no llega a producirse.

Cuando ese arco reflejo funciona con lentitud o de forma incompleta, la presión permanece baja el tiempo suficiente para que el cerebro reciba menos riego. Ahí radica el origen del cuadro. La red venosa de las piernas, el volumen de sangre disponible y el sistema renina-angiotensina intervienen también en el ajuste, de modo que un fallo en cualquiera de ellos puede favorecer la caída.

Formas de hipotensión ortostática

La clasificación más útil atiende al estado del sistema nervioso simpático. En la forma neurógena, la señal que ordena contraer los vasos no llega bien porque las propias fibras nerviosas están dañadas; se asocia a enfermedades por depósito de alfa-sinucleína, como el parkinsonismo, la atrofia multisistémica o el síndrome de Shy-Drager. En la forma no neurógena, el sistema nervioso responde con normalidad y el problema está en otro punto: pérdida de líquidos, insuficiencia venosa o efecto de determinados medicamentos.

Según el momento de aparición, se distingue una variante clásica, que cumple los umbrales dentro de los tres minutos, y otra tardía, que los alcanza más allá de ese plazo y resulta más difícil de detectar. La prueba habitual para documentarla es el test de inclinación en mesa basculante.

Frecuencia

La prevalencia crece con la edad. Entre las personas mayores de 65 años ronda el 5 %, cifra que asciende de forma notable en quienes padecen diabetes o enfermedades neurodegenerativas. La rigidez de las arterias propia del envejecimiento reduce la sensibilidad de los barorreceptores, lo que explica por qué el cuadro se concentra en edades avanzadas.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el término ortostática?

Que guarda relación con la postura erguida. Combina las voces griegas orthós, «recto», y statikós, «que se mantiene de pie». La expresión hipotensión postural transmite la misma idea con raíces latinas.

¿Es lo mismo que la hipotensión mediada neuralmente?

No. La hipotensión ortostática aparece en el momento de incorporarse, por un ajuste insuficiente ante el cambio de postura. La mediada neuralmente se desencadena tras permanecer de pie mucho rato y obedece a un reflejo distinto, más frecuente en jóvenes. Comparten el vínculo con la posición erguida, pero no el mecanismo.

¿Por qué se relaciona con enfermedades neurológicas?

Porque el control de la presión al cambiar de postura depende del sistema nervioso autónomo. Cuando una enfermedad daña esas vías, como ocurre en las sinucleinopatías, la respuesta compensadora se pierde y la caída de presión se hace evidente. Por eso la forma neurógena figura entre los signos de la disautonomía.

¿Cuándo se estableció la definición actual?

En 1996, mediante un documento de consenso de dos sociedades científicas estadounidenses. Antes convivían criterios dispares, lo que dificultaba comparar los estudios entre sí.

Referencias

  1. Manual MSD, versión para profesionales. Hipotensión ortostática.
  2. Medicina de Familia. SEMERGEN (Elsevier). La hipotensión ortostática, esa gran desconocida.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Presión arterial baja. MedlinePlus en español.
  4. Kranion. Diagnóstico y tratamiento de la hipotensión ortostática neurogénica.

Entradas relacionadas

  • Hipotensión. Descenso de la presión arterial por debajo de los valores normales.
  • Disautonomía. Alteración del sistema nervioso que regula las funciones involuntarias.
  • Síncope. Pérdida transitoria de la conciencia por descenso del riego cerebral.
  • Test de inclinación. Prueba en mesa basculante que evalúa la respuesta al cambio de postura.
  • Barorreceptores. Sensores de presión situados en la aorta y las carótidas.

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