DICCIONARIO MÉDICO
Test de inclinación
El test de inclinación, también llamado prueba de la mesa basculante o tilt test, es un procedimiento de cardiología que estudia cómo responden la presión arterial y el ritmo cardíaco cuando el cuerpo pasa de la posición horizontal a la vertical. Se emplea sobre todo para investigar el origen de un síncope sin causa clara. Inclinación viene del latín inclinare, formado sobre in- y clinare, "doblar", el mismo verbo que ha dado incline en inglés o encliner en francés antiguo. En esta prueba, quien se dobla o inclina no es el paciente sino la camilla: una mesa motorizada que puede pasar de la horizontal a un ángulo cercano a la vertical mientras se registra cómo reacciona el sistema cardiovascular. La persona permanece sujeta con correas sobre una mesa que se inclina entre 60 y 80 grados, y se observa si aparecen mareo, caída de la tensión o enlentecimiento del pulso durante la inclinación. Antes de convertirse en método diagnóstico, la mesa basculante sirvió, hacia 1946, como herramienta de investigación fisiológica para estudiar cómo se acumula la sangre en las piernas al ponerse de pie. Su empleo como método diagnóstico en la práctica clínica llegó cuatro décadas después: a partir de 1986, con los trabajos del Westminster Hospital de Londres y del grupo de Abi-Samra en la Cleveland Clinic. En 1989, investigadores de Toronto, Inglaterra y Minnesota confirmaron su utilidad para estudiar el síncope de causa desconocida, y ese mismo año Almquist y su equipo añadieron la infusión de isoproterenol durante la prueba para mejorar su capacidad de provocar la respuesta que se busca detectar. Al pasar a la vertical, la gravedad desplaza sangre hacia las piernas y el abdomen. En una persona sana, los barorreceptores corrigen ese desplazamiento en segundos, contrayendo los vasos y acelerando ligeramente el corazón. En personas susceptibles al síncope vasovagal, ese reflejo se invierte: los mecanorreceptores del ventrículo interpretan la menor cantidad de sangre que les llega como una señal de sobrecarga, y desencadenan justo lo contrario de lo que el cuerpo necesita en ese momento, una caída brusca de la tensión y del ritmo cardíaco. La prueba ayuda a distinguir entre los distintos mecanismos que producen una pérdida de conciencia: el síncope vasovagal o neurocardiogénico, la hipotensión ortostática y el síndrome de taquicardia postural ortostática, entre otros cuadros del sistema nervioso autónomo. También sirve, en ocasiones, para diferenciar un síncope de una crisis epiléptica cuando la presentación clínica genera dudas. No es dolorosa. Es una prueba no invasiva y, en general, segura, aunque como cualquier procedimiento médico conserva un riesgo mínimo de complicaciones. Porque en algunas personas la inclinación sola no basta para reproducir el síncope. Desde que Almquist lo introdujo en 1989, se recurre a fármacos que aumentan la sensibilidad de la prueba cuando la primera fase, sin estímulo farmacológico, no ha dado un resultado claro. La fase pasiva, sin fármaco, suele prolongarse entre 20 y 45 minutos, según el protocolo del centro donde se realice. No. El electrocardiograma registra la actividad eléctrica del corazón en un momento dado; el test de inclinación provoca deliberadamente un cambio postural para observar cómo reacciona todo el sistema cardiovascular a lo largo de un tiempo prolongado.Qué es el test de inclinación
Origen histórico
Fundamento fisiológico
Qué permite diferenciar
Preguntas frecuentes
¿Duele o tiene riesgos?
¿Por qué a veces se administra un medicamento durante la prueba?
¿Cuánto dura?
¿Es lo mismo que un electrocardiograma?
Referencias
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