DICCIONARIO MÉDICO
Hipotensión
La hipotensión es la presencia de cifras de presión arterial por debajo de lo habitual. Se considera como umbral orientativo una lectura inferior a 90/60 mmHg, aunque el límite exacto depende de cada persona: hay individuos sanos que mantienen de forma permanente cifras bajas sin ningún efecto adverso. La hipotensión designa una situación en la que la presión sistólica, la diastólica o ambas se sitúan por debajo de los valores considerados normales. A diferencia de la hipertensión, que se define con umbrales numéricos precisos y consensuados, la hipotensión tiene una frontera más difusa: una presión de 95/55 mmHg puede ser perfectamente fisiológica en una persona joven y deportista, y sin embargo causar mareo intenso en un anciano deshidratado. Lo que convierte la hipotensión en un problema clínico no es tanto la cifra aislada como la aparición de manifestaciones derivadas de la perfusión insuficiente de los tejidos. El término procede del griego ὑπό (hypó), "debajo de", y del latín tensio, -ōnis, "tensión". En rigor, la forma etimológicamente más pura sería "hipopresión", pero el uso clínico consolidó "hipotensión" —y su opuesto "hipertensión"— a partir del latín tensio, que ya se empleaba en el siglo XIX para referirse a la fuerza que la sangre ejerce sobre las paredes arteriales. En la práctica, "hipotensión" y "presión arterial baja" funcionan como sinónimos. La clasificación habitual atiende al mecanismo o al momento en que se produce la caída de la presión. La hipotensión ortostática (o postural) es la forma más frecuente. Consiste en un descenso brusco de la presión —en general, una caída de al menos 20 mmHg en la sistólica o 10 mmHg en la diastólica— al pasar de la posición acostada o sentada a la bipedestación. Refleja un retraso en la respuesta compensadora del sistema nervioso autónomo y de los barorreceptores. Es especialmente prevalente en personas mayores y en quienes toman fármacos antihipertensivos o diuréticos. La hipotensión posprandial aparece entre una y dos horas después de comer, sobre todo tras comidas copiosas ricas en hidratos de carbono. Se relaciona con el desvío de un volumen significativo de sangre hacia el territorio esplácnico durante la digestión, que no se compensa con el aumento suficiente del gasto cardíaco. La hipotensión neuralmente mediada se produce tras permanencias prolongadas en bipedestación: un fallo en la comunicación entre el corazón y el cerebro desencadena un descenso paradójico de la presión y de la frecuencia cardíaca. Es más habitual en niños y adultos jóvenes, y puede manifestarse como un síncope vasovagal. Además, hay formas secundarias a hipovolemia (pérdida de líquidos o sangre), a insuficiencia cardíaca, a trastornos endocrinos o al uso de determinados fármacos. La hipotensión sintomática —aquella que cursa con mareo, visión borrosa, debilidad o desvanecimiento— es la que motiva evaluación clínica, con independencia del tipo que la provoque. Hipotensión y shock no son sinónimos, aunque con frecuencia coexistan. El shock es un estado de insuficiencia circulatoria aguda en el que la perfusión tisular resulta inadecuada para mantener la función de los órganos. La hipotensión puede ser uno de sus signos —y de hecho lo es en la mayoría de las formas de shock—, pero no todo descenso de la presión arterial implica un fallo circulatorio global. Un deportista con presión de 90/55 mmHg en reposo no está en shock; un paciente con la misma cifra tras una hemorragia grave, probablemente sí. Del griego ὑπό (hypó), "debajo de", y del latín tensio, "tensión". El uso médico del término se consolidó en el siglo XIX, cuando se generalizó la medición de la presión arterial con el esfigmomanómetro. El umbral más utilizado es 90/60 mmHg, pero no es absoluto. Lo determinante es si esas cifras provocan manifestaciones de perfusión insuficiente. Hay personas sanas con presiones habituales de 85/55 mmHg que no necesitan ninguna intervención. No. Muchas personas —sobre todo jóvenes, deportistas y mujeres de constitución delgada— tienen presiones bajas de forma constitucional sin que ello suponga riesgo alguno. Sí requiere atención cuando aparecen mareos, caídas o pérdida de conocimiento, o cuando se produce de forma brusca en el contexto de una enfermedad aguda. Consulte también la información clínica completa sobre la hipotensión arterial Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento de la hipotensión, puede consultar la ficha completa de hipotensión arterial elaborada por el Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la hipotensión, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la hipotensión
Tipos de hipotensión
Diferencia entre hipotensión y shock
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "hipotensión"?
¿A partir de qué cifras se habla de hipotensión?
¿La hipotensión es siempre peligrosa?
Referencias
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