DICCIONARIO MÉDICO
Presión sistólica
La presión sistólica es la cifra superior de una lectura de presión arterial: representa la presión máxima que alcanza la sangre en las arterias en el instante en que el ventrículo izquierdo se contrae y expulsa su contenido hacia la circulación. Se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y, en una lectura convencional como 120/80 mmHg, es siempre el primer número. Cuando el ventrículo izquierdo se contrae durante la sístole, impulsa un volumen de sangre hacia la aorta y, desde ahí, al resto del árbol arterial. La presión que alcanza la sangre en ese instante de eyección máxima es la presión sistólica: el primer número que enuncia cualquiera al leer una tensión en voz alta, aunque pocas veces se pare a pensar por qué va primero. El adjetivo procede del griego συστολή (systolḗ), «contracción», formado con σύν (sýn, «junto») y στέλλω (stéllō, «apretar» o «enviar»). Describe, en sentido literal, el movimiento de las fibras musculares del corazón al reunirse en el momento de contraerse. En español, «sístole» y sus derivados se documentan en textos médicos desde el siglo XVI, tomados del latín renacentista systole. La magnitud de la presión sistólica no depende de un único factor. Influyen el volumen que el ventrículo expulsa en cada latido (el volumen sistólico), la velocidad de esa eyección y, sobre todo, la distensibilidad de la aorta y las grandes arterias, capaces de amortiguar buena parte de la onda de presión mientras conservan su elasticidad. Con el envejecimiento, las paredes arteriales pierden esa capacidad de adaptación y la presión sistólica tiende a subir de forma progresiva. No siempre la diastólica la acompaña en ese ascenso. Las guías más recientes de la Sociedad Europea de Cardiología, actualizadas en 2024, simplifican la clasificación en tres categorías: presión no elevada (por debajo de 120/70 mmHg), presión elevada (120-139 mmHg de sistólica o 70-89 mmHg de diastólica) e hipertensión (a partir de 140/90 mmHg). Esta categoría de «presión elevada» sustituye a la antigua gradación en óptima, normal y normal-alta que manejaban las guías europeas de 2018. En Estados Unidos, las guías ACC/AHA (2017) sitúan el umbral de hipertensión en 130/80 mmHg, una cifra más baja que la europea. El tramo 130-139 mmHg, que en Europa entra dentro de la «presión elevada», corresponde en Estados Unidos a la hipertensión de estadio 1. El criterio, pues, varía según el continente. Para la tabla completa de rangos, con la cifra diastólica incluida, puede consultarse la entrada presión arterial. Existe una situación clínica en la que la presión sistólica se mantiene por encima de 140 mmHg mientras la diastólica permanece por debajo de 90 mmHg. Se denomina hipertensión sistólica aislada y es la forma de hipertensión más frecuente a partir de los 60-65 años. Su origen está en la pérdida de elasticidad de la aorta y las grandes arterias, que dejan de amortiguar la onda generada en cada contracción ventricular. La elevación sostenida de la presión sistólica en estos casos se asocia a un mayor riesgo cardiovascular y cerebrovascular, una relación bien establecida en los grandes estudios poblacionales sobre hipertensión. Sobre su valoración y su abordaje trata la página de hipertensión arterial de la Clínica Universidad de Navarra. Una presión sistólica inferior a 90 mmHg se considera baja y puede corresponder a un cuadro de hipotensión. En personas sanas, sobre todo en deportistas jóvenes, cifras en torno a 90-100 mmHg son habituales y carecen de significado patológico. Adquiere relevancia cuando se acompaña de mareo, visión borrosa o sensación de desvanecimiento, o cuando refleja una pérdida aguda de volumen circulante. La presión sistólica y la presión diastólica son las dos caras de toda lectura de presión arterial, pero no cuentan lo mismo. La primera traduce la fuerza de eyección del ventrículo y la rigidez de las grandes arterias; la segunda, la resistencia que oponen las arteriolas periféricas cuando el corazón está en reposo. Restando una de otra se obtiene la presión de pulso, que en condiciones normales ronda los 30-40 mmHg y que, cuando supera los 60 mmHg, suele señalar una rigidez arterial considerable. Conviene distinguir, además, la presión sistólica de la sístole propiamente dicha. La sístole nombra la fase del ciclo cardíaco en la que el corazón se contrae; la presión sistólica es la cifra que esa contracción genera en las arterias. La primera es un evento mecánico del miocardio; la segunda, su huella hemodinámica río abajo, en el árbol arterial. Del griego συστολή (systolḗ), «contracción». En español, el término se documenta en textos médicos ya en el siglo XVI, tomado del latín renacentista systole. Depende del grupo de edad. En adultos a partir de los 50 años, diversos estudios poblacionales han encontrado que la presión sistólica predice mejor el riesgo cardiovascular que la diastólica. Antes de esa edad, en cambio, el peso relativo cambia: la elevación aislada de la diastólica es más frecuente en adultos jóvenes y refleja sobre todo un aumento de la resistencia vascular periférica, no todavía la rigidez arterial que domina en edades avanzadas. Ninguna de las dos cifras sobra. Ambas se leen juntas, y las guías actuales construyen sus categorías combinando las dos, nunca una sola. Es la situación en la que la presión sistólica supera los 140 mmHg mientras la diastólica se mantiene normal. Predomina después de los 60 años y refleja la pérdida de elasticidad de las grandes arterias. Sí. Durante el ejercicio aeróbico puede elevarse de forma notable, incluso por encima de 200 mmHg en esfuerzos intensos, como respuesta al aumento del gasto cardíaco. Es una respuesta fisiológica esperada, distinta de la hipertensión, y las cifras vuelven a su nivel basal en pocos minutos tras cesar el esfuerzo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la presión sistólica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la presión sistólica
Valores normales y clasificación
Hipertensión sistólica aislada
Presión sistólica baja
Relación con la presión diastólica y la presión de pulso
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «sistólica»?
¿Es la presión sistólica más importante que la diastólica?
¿Qué es la hipertensión sistólica aislada?
¿Es normal que la presión sistólica suba con el ejercicio?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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