DICCIONARIO MÉDICO

Migraña

La migraña es una enfermedad neurológica crónica que cursa con episodios recurrentes de cefalea de intensidad moderada a grave, generalmente pulsátil y unilateral, acompañada de fotofobia, fonofobia y náuseas. Es la cefalea primaria con mayor carga de discapacidad y afecta a entre el 12 y el 16 % de la población mundial, con predominio femenino. Su sinónimo castellano de origen árabe es jaqueca.

Qué es la migraña

La migraña pertenece al grupo de las cefaleas primarias: el dolor no responde a otra enfermedad subyacente, sino que constituye la manifestación de una disfunción neurológica con base genética y mecanismo neurovascular propio. Se diferencia de la cefalea tensional (la causa más frecuente de dolor de cabeza en la población general) por su carácter pulsátil, su tendencia unilateral, el agravamiento con la actividad física y la presencia de náuseas, fotofobia y fonofobia durante las crisis.

El nombre procede del griego ἡμικρανία (hēmikranía), formado por ἡμι- ("medio") y κρανίον ("cráneo"): dolor de media cabeza. El término lo acuñó Galeno en el siglo II, convencido de que la hoz del cerebro, la membrana que separa ambos hemisferios, impedía que el dolor se propagara al lado sano. De ahí pasó al latín tardío como hemicrania, se contrajo en el latín medieval hasta emigranea y llegó al español a través del francés migraine. Como se desarrolla en la entrada jaqueca, el español conserva además un arabismo (šaqīqa, شقيقة, "mitad") como sinónimo popular, algo que no ocurrió en otras lenguas románicas.

El mecanismo neurovascular: del nervio trigémino al dolor

Durante décadas, la explicación dominante fue la teoría vascular formulada por Harold G. Wolff en 1937: la crisis comenzaría con una vasoconstricción de las arterias craneales (responsable del aura) seguida de una vasodilatación de rebote (responsable del dolor). Esta teoría ha quedado superada. El modelo actual sitúa el origen de la crisis en el propio cerebro, no en los vasos.

El mecanismo central es la activación del sistema trigeminovascular. Las terminaciones del nervio trigémino que inervan las meninges y los vasos cerebrales liberan neuropéptidos vasoactivos, entre los que destaca el péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP). Estos neuropéptidos desencadenan una inflamación neurógena en las meninges y sensibilizan las neuronas del núcleo caudal del trigémino, en el tronco encefálico, lo que amplifica las señales de dolor hacia el tálamo y la corteza somatosensorial. El resultado es el dolor pulsátil característico y la alodinia (percepción dolorosa de estímulos normalmente inocuos, como apoyar la cabeza en la almohada).

En la migraña con aura interviene además la depresión cortical propagada: una onda de despolarización neuronal que avanza lentamente por la corteza cerebral, descrita por el fisiólogo Aristides Leão en 1944, y que explica la progresión gradual de los fenómenos visuales, sensitivos o del lenguaje que algunos pacientes experimentan antes del dolor.

El componente genético es notable: alrededor del 70 % de los pacientes refiere antecedentes familiares. No existe un gen único responsable, salvo en la migraña hemipléjica familiar (ligada a mutaciones en los cromosomas 1, 2 y 19); en el resto de casos se trata de un trastorno poligénico en el que múltiples variantes reducen el umbral de excitabilidad cortical.

Clasificación según la ICHD-3

La Clasificación Internacional de Cefaleas, en su tercera edición (ICHD-3, 2018), distingue dos grandes formas de migraña. La migraña sin aura es la más frecuente (60-75 % de los casos). La migraña con aura cursa con fenómenos neurológicos transitorios, casi siempre visuales (escotomas centelleantes, fotopsias), que preceden o acompañan a la cefalea.

Dentro de la migraña con aura existen formas especiales. La migraña basilar, hoy llamada "migraña con aura del tronco encefálico", cursa con vértigo, disartria, acúfenos o alteración del nivel de conciencia. La migraña oftalmopléjica, en cambio, fue retirada del capítulo de migrañas en la ICHD-2 (2004) y reclasificada como neuropatía craneal dolorosa recurrente, al no compartir el mecanismo migrañoso.

La terminología también ha cambiado con el tiempo. Lo que hoy se llama migraña con aura se conocía antes como migraña clásica o migraña acompañada; la migraña sin aura se llamaba migraña común. Estas denominaciones antiguas siguen apareciendo en textos y en la consulta, aunque la nomenclatura vigente es la de la ICHD-3.

De Galeno a la era del CGRP: la historia del concepto

Las primeras descripciones reconocibles se remontan a Areteo de Capadocia (siglo I-II), que llamó "heterocránea" al dolor localizado en un lado de la cabeza. Galeno, en el siglo II, acuñó el término hemikranía y desarrolló la explicación anatómica del dolor unilateral que dominaría la medicina durante más de mil años.

Avicena (980-1037) dedicó varios pasajes del Canon de medicina a la cefalea hemicraneal, y describió con precisión que el dolor se exacerbaba con el movimiento, la ingesta y el ruido, obligando al paciente a retirarse a una habitación oscura. Es la misma conducta de aislamiento que observan hoy los neurólogos durante las crisis. A través de la medicina árabe, como se explica en la entrada jaqueca, el vocablo šaqīqa llegó al castellano medieval.

El punto de inflexión moderno fue el trabajo de Wolff, que formuló la teoría vascular y dominó la investigación durante medio siglo. La revolución actual arrancó en la década de 1980, cuando se identificó el papel del CGRP y del sistema trigeminovascular, lo que abrió paso a una nueva generación de tratamientos dirigidos específicamente contra ese péptido.

Diferenciación con otras cefaleas primarias

La cefalea tensional es bilateral, opresiva, de intensidad leve a moderada; no se agrava con el esfuerzo y rara vez cursa con náuseas intensas o fotofobia marcada. La cefalea en acúmulos produce un dolor periocular unilateral extremadamente intenso, mucho más breve que la migraña (de 15 minutos a tres horas por crisis), con signos autonómicos ipsilaterales (lagrimeo, congestión nasal) y se agrupa en racimos de semanas o meses.

Las cefaleas secundarias, causadas por otra enfermedad (infecciones, tumores, hemorragias), representan solo un 5 % de los casos, pero son las que hay que descartar antes de establecer el diagnóstico, sobre todo cuando el dolor aparece por primera vez después de los 50 años, tiene un inicio súbito ("cefalea en trueno") o se acompaña de fiebre, rigidez de nuca o déficit neurológico persistente.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «migraña»?

Del griego ἡμικρανία (hēmikranía): ἡμι-, "medio", y κρανίον, "cráneo". Galeno la usó en el siglo II para nombrar el dolor de media cabeza. Pasó al latín tardío como hemicrania, se contrajo en emigranea y llegó al español a través del francés migraine.

¿Es lo mismo migraña que jaqueca?

Sí. Son la misma enfermedad, nombrada con raíces distintas: griega y árabe. No hay diferencia clínica alguna. En el registro científico se prefiere "migraña"; en el habla popular española, "jaqueca" sigue siendo perfectamente comprensible.

¿La migraña es solo un dolor de cabeza intenso?

No. Es una enfermedad neurológica con manifestaciones que van más allá de la cefalea: aura visual o sensitiva, náuseas, fotofobia, fonofobia, fatiga y dificultad de concentración antes y después de la crisis. La OMS la clasifica entre las enfermedades con mayor carga de discapacidad, y afecta a más de cinco millones de personas en España, según la Sociedad Española de Neurología.

¿Por qué afecta más a las mujeres?

Entre los 20 y los 50 años, la prevalencia es tres veces superior en mujeres. Los estrógenos modulan la excitabilidad cortical y la sensibilización del sistema trigeminovascular, y muchas mujeres asocian sus crisis al descenso hormonal previo a la menstruación. En la infancia, sin embargo, la prevalencia es similar en ambos sexos, y tras la menopausia la diferencia se atenúa.

¿Puede desaparecer con la edad?

En muchos pacientes, la frecuencia y la intensidad de las crisis disminuyen a partir de la quinta o sexta década de vida. No es una regla universal ni un tratamiento en sí mismo, pero el curso natural de la enfermedad tiende a suavizarse con el paso de los años.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Migraña. MedlinePlus en español.
  2. Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS). Migraña. National Institutes of Health.
  3. Headache Classification Committee of the International Headache Society. Clasificación Internacional de las Cefaleas, 3.ª edición (ICHD-3), 2018.
  4. Real Academia Española. Migraña. Diccionario de la lengua española.

Consulte también la información clínica completa sobre las cefaleas

Si busca información sobre el abordaje y el manejo de la migraña, puede consultar la página completa de cefaleas elaborada por el Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

  • Jaqueca: sinónimo castellano de origen árabe para la migraña.
  • Migraña con aura: forma de migraña precedida de fenómenos neurológicos transitorios, casi siempre visuales.
  • Migraña sin aura: la forma más frecuente de migraña, sin pródromos neurológicos focales.
  • Migraña clásica: denominación antigua de la migraña con aura.
  • Migraña común: denominación antigua de la migraña sin aura.
  • Migraña acompañada: denominación clásica española para la migraña con aura con déficit neurológico focal.
  • Migraña basilar: migraña con aura del tronco encefálico, con vértigo, disartria o alteración de conciencia.
  • Migraña oftalmopléjica: neuropatía craneal dolorosa recurrente, reclasificada fuera de las migrañas.
  • Cefalea: término general para cualquier dolor de cabeza.
  • Cefalea tensional: la cefalea primaria más frecuente, bilateral y opresiva.
  • Fotofobia: hipersensibilidad a la luz durante las crisis.
  • Fonofobia: hipersensibilidad al sonido durante las crisis.

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