DICCIONARIO MÉDICO

Migraña basilar

La migraña basilar es una forma infrecuente de migraña con aura en la que los fenómenos del aura se originan en el tronco del encéfalo o afectan simultáneamente a ambos hemisferios cerebrales. La denominación vigente en la Clasificación Internacional de Cefaleas (ICHD-3, 2018) es migraña con aura del tronco del encéfalo (código 1.2.2), tras abandonar el nombre original que aludía erróneamente a una patología de la arteria basilar.

Qué es la migraña basilar

La migraña basilar se encuadra dentro de las migrañas con aura, pero se distingue de la migraña con aura típica en que los fenómenos del aura no son solo visuales, sensitivos o del lenguaje, sino que incluyen manifestaciones atribuibles al tronco encefálico: disartria (dificultad para articular las palabras), vértigo, acúfenos, hipoacusia, diplopía, ataxia y, en ocasiones, disminución del nivel de conciencia. La cefalea posterior suele ser occipital y bilateral, a diferencia de la distribución habitualmente unilateral de las demás formas de migraña.

El adjetivo "basilar" procede del latín tardío basilāris, derivado del griego βάσις (básis), "base". Se refiere a la arteria basilar, el tronco arterial que discurre por la cara anterior de la protuberancia y que, junto con las arterias vertebrales, irriga el tronco encefálico, el cerebelo y la parte posterior de los hemisferios cerebrales. El nombre original de la entidad —basilar artery migraine— implicaba que la crisis se debía a un espasmo de esta arteria. Esa implicación resultó ser errónea.

Bickerstaff y el nacimiento de una entidad discutida

En 1961, el neurólogo británico Edwin R. Bickerstaff publicó una serie de 34 pacientes —en su mayoría mujeres jóvenes— con ataques de cefalea precedidos por una constelación de fenómenos que señalaban al territorio vertebrobasilar: visión borrosa o ceguera bilateral, vértigo intenso, ataxia, disartria y, en algunos casos, pérdida transitoria de conciencia. Bickerstaff atribuyó el cuadro a un vasoespasmo de la arteria basilar y lo denominó basilar artery migraine. Descripciones compatibles con esta entidad, sin embargo, son anteriores: William Gowers ya había recogido casos similares en 1907, y hay pasajes de Areteo de Capadocia (siglo II d. C.) que podrían corresponder a la misma entidad.

Con el paso de las décadas, la hipótesis del vasoespasmo basilar no encontró respaldo en los estudios de neuroimagen ni en las mediciones de flujo sanguíneo cerebral durante las crisis. La explicación actual sitúa el mecanismo en la depresión cortical propagada que se extiende más allá de la corteza occipital y alcanza las estructuras del tronco encefálico, activando los circuitos que controlan el equilibrio, la audición, la coordinación motora y el nivel de conciencia. Esto explica por qué la ICHD fue modificando progresivamente el nombre: "migraña basilar" en la ICHD-1 (1988), "migraña de tipo basilar" en la ICHD-2 (2004) —para evitar la implicación vascular— y, finalmente, "migraña con aura del tronco del encéfalo" en la ICHD-3 (2018), que describe el origen real de los fenómenos sin invocar una arteria.

Criterios de la ICHD-3

La ICHD-3 requiere que el paciente presente crisis que cumplan los criterios generales de migraña con aura y que el aura incluya al menos dos de los siguientes fenómenos atribuibles al tronco encefálico: disartria, vértigo, acúfenos, hipoacusia, diplopía, ataxia no atribuible a déficit sensitivo, o disminución del nivel de conciencia (con un Glasgow ≤ 13). Un requisito esencial es la ausencia de debilidad motora: si hay paresia, el cuadro se reclasifica como migraña hemipléjica. Los pacientes con migraña con aura del tronco encefálico casi siempre presentan también fenómenos de aura típica (visuales, sensitivos) además de los del tronco, lo que puede dificultar la clasificación cuando las manifestaciones se solapan.

Diferenciación con el ictus vertebrobasilar y la migraña hemipléjica

El diagnóstico diferencial más urgente es con el accidente cerebrovascular del territorio vertebrobasilar. Los fenómenos del aura basilar —vértigo, disartria, ataxia, diplopía, alteración de conciencia— son los mismos que los de la isquemia del tronco encefálico. La clave, como en toda aura migrañosa, es el patrón temporal: progresión gradual de los fenómenos a lo largo de minutos, duración inferior a una hora, reversibilidad completa, y presencia habitual de fenómenos positivos (centelleo, acúfenos) además de los negativos. La instauración brusca, los fenómenos exclusivamente negativos o la persistencia más allá de una hora obligan a descartar un evento vascular.

Respecto a la migraña hemipléjica, la frontera es nítida: si hay debilidad motora, el cuadro es hemipléjico; si no la hay, es aura del tronco encefálico. En la práctica, la diferenciación con el síndrome del top de la basilar —una emergencia vascular por oclusión del extremo distal de la arteria basilar— exige una evaluación urgente, porque ambos cuadros comparten fenómenos clínicos pero tienen pronósticos radicalmente distintos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué ya no se llama «migraña basilar»?

Porque el nombre implicaba que la crisis se debía a un problema de la arteria basilar, algo que nunca se ha demostrado. El mecanismo actual se atribuye a la depresión cortical propagada que alcanza el tronco encefálico. La ICHD-3 (2018) la denomina "migraña con aura del tronco del encéfalo" para reflejar el origen real de los fenómenos.

¿Es lo mismo migraña basilar que síndrome de Bickerstaff?

En la práctica clínica, ambos términos se han usado como sinónimos. Edwin R. Bickerstaff describió la entidad en 1961. Sin embargo, "síndrome de Bickerstaff" se emplea también para una encefalitis del tronco encefálico de mecanismo autoinmune, lo que genera confusión. La denominación vigente de la ICHD-3 evita el epónimo.

¿Es una forma grave de migraña?

Las crisis pueden ser muy aparatosas —vértigo intenso, pérdida de equilibrio, dificultad para hablar, e incluso alteración transitoria de la conciencia—, pero los fenómenos del aura son reversibles por definición. Lo que la hace especialmente relevante es su parecido con la isquemia del territorio vertebrobasilar, lo que obliga siempre a un diagnóstico diferencial cuidadoso.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Migraña. MedlinePlus en español.
  2. Headache Classification Committee of the International Headache Society. Clasificación Internacional de las Cefaleas, 3.ª edición (ICHD-3). Cephalalgia, 2018.
  3. Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS). Migraña. National Institutes of Health.
  4. Real Academia Española. Migraña. Diccionario de la lengua española.

Consulte también la información clínica completa sobre las cefaleas

Si busca información sobre el abordaje y el manejo de la migraña basilar y otras formas de cefalea, puede consultar la ficha completa de cefaleas elaborada por el Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la migraña basilar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Migraña: cabecera del cluster, con mecanismo neurovascular y clasificación general.
  • Migraña con aura: categoría general bajo la que se clasifica la migraña basilar en la ICHD-3.
  • Migraña oftalmopléjica: otra entidad reclasificada fuera de las migrañas en la ICHD.
  • Tronco del encéfalo: estructura cuyas funciones se ven transitoriamente afectadas durante el aura basilar.
  • Sistema vertebrobasilar: territorio arterial cuyo nombre dio origen al de la entidad.
  • Síndrome del top de la basilar: emergencia vascular por oclusión distal de la arteria basilar, principal diagnóstico diferencial.
  • Disartria: dificultad para articular las palabras, frecuente durante el aura basilar.
  • Diplopía: visión doble, otro fenómeno del aura del tronco.
  • Ataxia: pérdida de coordinación motora, frecuente en las crisis basilares.
  • Acúfeno: percepción de ruidos sin fuente externa, posible componente del aura basilar.
  • Hipoacusia: pérdida auditiva transitoria que puede acompañar al aura del tronco.
  • Jaqueca: sinónimo castellano de origen árabe para la migraña.

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