DICCIONARIO MÉDICO
Jaqueca ocular
La jaqueca ocular —también llamada migraña ocular— es un término coloquial que agrupa las formas de migraña en las que predominan las manifestaciones visuales. Bajo esta denominación se confunden en la práctica dos entidades distintas: la migraña retiniana, que afecta a un solo ojo y es poco frecuente, y la migraña con aura visual, que es de origen cortical, se percibe por ambos ojos y es mucho más habitual. "Jaqueca ocular" no es un diagnóstico formal reconocido por la Clasificación Internacional de Cefaleas (ICHD-3). Es, más bien, una expresión que los pacientes y algunos profesionales emplean cuando la jaqueca cursa con alteraciones de la visión: destellos luminosos, líneas en zigzag, puntos ciegos o pérdida transitoria de parte del campo visual. El problema es que ese paraguas cubre dos situaciones de mecanismo muy diferente, y distinguirlas tiene importancia clínica. El término se construye uniendo "jaqueca" —del árabe andalusí šaqīqa (شقيقة), "mitad", por el dolor hemicraneal, como se explica en la entrada correspondiente— con el adjetivo "ocular", del latín oculāris, derivado de oculus, "ojo". La expresión sugiere una jaqueca "del ojo", lo cual describe bien la experiencia subjetiva del paciente pero no refleja el mecanismo real: en la mayoría de los casos, el fenómeno visual no se origina en el ojo sino en la corteza cerebral. La migraña retiniana es la única de las dos que afecta verdaderamente al ojo. Consiste en episodios transitorios de pérdida visual monocular —escotomas, centelleo o ceguera parcial en un solo ojo— que se acompañan o son seguidos de cefalea migrañosa, generalmente en el mismo lado. La ICHD-3 la define como "ataques repetidos de alteración visual monocular, incluyendo centelleo, escotoma o ceguera, asociados con cefalea migrañosa" y exige que los fenómenos sean completamente reversibles. Su mecanismo se atribuye a un vasoespasmo transitorio de la arteria central de la retina o de las arterias ciliares, que reduce brevemente el flujo sanguíneo del ojo afectado. Es una entidad rara: se estima que afecta a una de cada doscientas personas con migraña. La migraña con aura visual, en cambio, es común —se presenta en el 25-40 % de los pacientes con migraña— y su origen no está en el ojo sino en la corteza occipital del cerebro. El fenómeno responsable es la depresión cortical propagada, una onda de despolarización neuronal que recorre la corteza visual y genera las fotopsias, los espectros de fortificación (líneas quebradas brillantes que se expanden por el campo visual) y los escotomas centelleantes que el paciente percibe. Como la corteza visual procesa la información de ambos ojos, las alteraciones se ven por los dos, aunque el paciente a veces tiene la impresión de que solo afectan a uno. El aura dura entre cinco minutos y una hora, y puede presentarse con cefalea posterior o —dato que sorprende a muchos pacientes— sin dolor de cabeza alguno. La prueba más sencilla para orientar de cuál se trata es pedir al paciente que, durante el episodio, tape alternativamente cada ojo. Si la alteración visual desaparece al tapar un ojo y persiste con el otro, es probable que el origen sea retiniano (monocular). Si se percibe con ambos ojos por separado, el origen es cortical. La primera descripción formal de pérdida visual monocular asociada a cefalea migrañosa se debe al oftalmólogo Xavier Galezowski, que en 1882 publicó una serie de cuatro pacientes bajo el nombre de ophthalmic megrim. Estos pacientes presentaban pérdida de visión persistente en un ojo vinculada a crisis de jaqueca. A partir de aquel trabajo, la literatura fue acumulando denominaciones que generaron una confusión terminológica que llega hasta hoy: migraña retiniana, migraña ocular, migraña oftálmica, migraña visual... no siempre referidas a lo mismo. La ICHD ha intentado poner orden. En su tercera edición (2018), codifica la migraña retiniana como una entidad específica (código 1.2.4) dentro de las migrañas, reservada exclusivamente para las crisis monoculares. La migraña con aura visual, por su parte, se clasifica dentro del epígrafe general de migraña con aura (código 1.2.1). Y la antigua migraña oftalmopléjica —en la que la crisis cursa con parálisis de la musculatura ocular extrínseca— fue retirada del capítulo de migrañas en la edición de 2004 y reclasificada como una neuropatía craneal dolorosa recurrente, al considerarse que su mecanismo no es realmente migrañoso. Cuando un paciente describe pérdida de visión breve en un solo ojo, la migraña retiniana no es la primera posibilidad que el clínico debe descartar. La amaurosis fugaz —una pérdida visual monocular transitoria de origen vascular, habitualmente embólica— constituye el diagnóstico diferencial más urgente, porque puede ser el aviso de un accidente cerebrovascular inminente. También hay que considerar el papiledema, la neuropatía óptica isquémica y el vasoespasmo retiniano no migrañoso. La migraña retiniana es, en la práctica, un diagnóstico de exclusión: solo se establece cuando se han descartado las causas vasculares y estructurales. En el caso de la migraña con aura visual binocular, la confusión más frecuente se da con las crisis epilépticas de la corteza occipital, que también generan fenómenos visuales. La diferencia clave es la velocidad de progresión: el aura migrañosa se expande gradualmente a lo largo de minutos, mientras que las fotopsias epilépticas suelen ser abruptas y durar segundos. Combina "jaqueca" (del árabe šaqīqa, "mitad", por el dolor hemicraneal) con "ocular" (del latín oculāris, de oculus, "ojo"). La expresión no es un diagnóstico formal; es una denominación coloquial que agrupa dos entidades distintas —migraña retiniana y migraña con aura visual— que se confunden con frecuencia. No necesariamente. "Migraña ocular" se usa de forma imprecisa para las dos. La migraña retiniana es monocular (afecta a un ojo) y se origina por vasoespasmo retiniano; la migraña con aura visual es binocular (se origina en la corteza occipital y se percibe por ambos ojos). La mayoría de los pacientes que dicen tener "migraña ocular" tienen, en realidad, migraña con aura visual. Sí, y no es infrecuente. El aura visual puede aparecer de forma aislada, sin que la siga una cefalea. Esta variante se denomina a veces "aura sin migraña" o "equivalente migrañoso", y es más habitual en personas mayores con antecedentes de migraña con aura en la juventud. No. La migraña oftalmopléjica cursa con parálisis o paresia de los nervios que mueven el ojo (oculomotor, troclear o abducens), no con fenómenos visuales de centelleo o escotoma. Además, desde 2004 la Clasificación Internacional de Cefaleas la ha reclasificado fuera del capítulo de migrañas, al considerar que su mecanismo es una neuropatía craneal, no una migraña propiamente dicha. Consulte también la información clínica completa sobre las cefaleas Si busca información sobre el abordaje y el manejo de las distintas formas de migraña, puede consultar la ficha completa de cefaleas elaborada por el Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la jaqueca ocular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la jaqueca ocular
Migraña retiniana y migraña con aura visual: dos mecanismos distintos
Galezowski y el nacimiento del concepto
Diferenciación con otras causas de pérdida visual transitoria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «jaqueca ocular»?
¿Es lo mismo migraña ocular que migraña retiniana?
¿Puede una jaqueca ocular presentarse sin dolor de cabeza?
¿Es lo mismo jaqueca ocular que migraña oftalmopléjica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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