DICCIONARIO MÉDICO

Ley de Starling

La ley de Starling puede designar dos principios distintos de la fisiología, ambos debidos al fisiólogo británico Ernest Starling. Uno describe el corazón: la fuerza de contracción del ventrículo depende de cuánto se hayan estirado sus fibras al llenarse. El otro describe los capilares: el paso de líquido entre la sangre y los tejidos resulta del balance entre la presión que empuja el agua hacia fuera y la que la retiene dentro. Saber a cuál se refiere cada autor evita bastante confusión.

Qué es la ley de Starling

El nombre procede de Ernest Henry Starling (Londres, 1866; Jamaica, 1927), uno de los fisiólogos que dieron forma a la disciplina moderna. Starling acuñó el término hormona y, junto a William Bayliss, describió la secretina, la primera que se identificó. Su apellido quedó también en dos leyes que hoy conviven en los manuales y que conviene distinguir.

Conviene separarlas desde el principio. La primera es la ley del corazón, más conocida como ley de Frank-Starling, porque recoge también el trabajo previo del alemán Otto Frank. La segunda es el equilibrio de Starling, que rige el intercambio de líquidos en los capilares. Comparten autor y poco más.

La ley del corazón (ley de Frank-Starling)

Dentro de unos límites, cuanto más se llena el ventrículo durante la diástole, con más energía se contrae después. El grado de llenado, la precarga, estira las fibras del miocardio, y ese estiramiento se traduce en una contracción más potente. El corazón bombea así la sangre que le llega y se ajusta latido a latido al volumen que recibe, sin necesitar órdenes nerviosas ni hormonales. El resultado es un mayor volumen sistólico y, con él, un mayor gasto cardíaco.

El mecanismo tiene una base molecular. Al estirarse el músculo, la troponina C se vuelve más sensible al calcio y aumenta el número de puentes que forman la actina y la miosina, las proteínas que generan la fuerza. Hay una longitud óptima para esa maquinaria, en torno a 2,2 micrómetros por unidad contráctil; por debajo o por encima, los filamentos se solapan peor y la contracción rinde menos.

Pero ese estiramiento tiene un tope. Cuando el ventrículo se dilata en exceso, más allá del punto óptimo, la fuerza deja de crecer y empieza a caer, como ocurre en las fases avanzadas de la insuficiencia del corazón. La representación gráfica de todo el fenómeno, con su tramo ascendente y su tramo descendente, es la curva de Starling, que se aborda por separado.

El equilibrio de Starling en los capilares

El otro principio nació antes, en 1896, cuando Starling propuso cómo se reparte el agua entre la sangre y los tejidos. En la pared del capilar se enfrentan dos clases de fuerzas: la presión hidrostática, que empuja el líquido hacia fuera del vaso, y la presión oncótica de las proteínas del plasma, sobre todo la albúmina, que lo retiene dentro. El sentido del flujo depende de cuál predomine en cada tramo.

El detalle de ese balance, con la filtración en el extremo arteriolar y la reabsorción en el venular, corresponde a la presión capilar y a las fuerzas que la gobiernan. Aquí basta con la idea de fondo: si el equilibrio se rompe, porque sube la presión hidrostática o baja la de las proteínas, el líquido se acumula en el intersticio y aparece edema.

Dos leyes, un mismo apellido

En la práctica, el contexto deshace la ambigüedad. Cuando un cardiólogo habla de la ley de Starling, casi siempre se refiere a la del corazón; cuando la nombra un nefrólogo o un internista a propósito del edema, suele hablar de la de los capilares. El mismo apellido, dos territorios.

Las dos, además, se encuentran en la insuficiencia cardíaca: si el ventrículo bombea con menos fuerza, la sangre se remansa hacia atrás, sube la presión en los capilares y se favorece la salida de líquido a los tejidos. Y conviene no confundir ninguna con la ley de Laplace, que describe la tensión que soporta la pared del ventrículo según su radio y su presión: otra ley cardiovascular, con otro contenido.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la ley lleva dos nombres, Frank y Starling?

Porque recoge dos aportaciones. El alemán Otto Frank estudió hacia 1895 la relación entre estiramiento y fuerza en el músculo cardíaco, y Ernest Starling la extendió al corazón intacto, en experimentos que expuso en su conferencia sobre el corazón de 1915 y publicó en 1918. De ahí el nombre compuesto.

¿La ley de Starling y la curva de Starling son lo mismo?

No exactamente. La ley es el principio; la curva es su representación gráfica, con un tramo en el que la fuerza crece con el llenado y otro en el que decae. Cada una tiene su propia entrada.

¿Qué relación guarda con el edema?

La tiene a través del principio capilar. Si el corazón falla y aumenta la presión en las venas y los capilares, el balance de fuerzas se inclina hacia la salida de líquido, que termina acumulándose en los tejidos. Es el punto donde la ley del corazón y el principio capilar se tocan.

¿Se cumple siempre la ley del corazón?

No. Se cumple dentro de un rango de estiramiento. Superado cierto punto de dilatación, más estiramiento significa menos fuerza en lugar de más.

Referencias

  1. Delicce AV, Makaryus AN. Physiology, Frank Starling Law. StatPearls. NCBI Bookshelf. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470295/
  2. Otto Frank y Ernest Starling. Más allá de una ley o un mecanismo. Breve reseña histórica. Revista Colombiana de Cardiología. 2022. Disponible en: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-56332022000100016
  3. Estimación del gasto cardíaco. Utilidad en la práctica clínica. Medicina Intensiva. 2011. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0210-56912011000900004
  4. Hall JE, Hall ME. Guyton y Hall. Tratado de fisiología médica. 14.ª ed. Barcelona: Elsevier.

Entradas relacionadas

  • Curva de Starling: representación gráfica de la ley del corazón, con su rama ascendente y su rama descendente.
  • Presión capilar: detalle de las fuerzas de Starling que rigen la filtración y la reabsorción en el capilar.
  • Presión oncótica: presión de las proteínas del plasma que retiene el líquido dentro del vaso.
  • Precarga: grado de llenado del ventrículo que estira las fibras antes de contraerse.
  • Ley de Laplace: ley cardiovascular sobre la tensión de la pared según su radio y su presión.
  • Gasto cardíaco: volumen que el corazón bombea por minuto, ajustado por este mecanismo.

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