DICCIONARIO MÉDICO
Ley de Laplace
La ley de Laplace es el principio físico que establece que la tensión en la pared de una estructura hueca —esfera o cilindro— es directamente proporcional a la presión interna y al radio de la cavidad, e inversamente proporcional al grosor de la pared. En medicina, esta relación explica desde el estrés parietal del ventrículo cardiaco durante la sístole hasta la tendencia al colapso de los alvéolos pulmonares y el riesgo de rotura de un aneurisma. La ley de Laplace —denominada también ecuación de Young-Laplace cuando se formula en su versión general para superficies con doble curvatura— relaciona tres magnitudes: la presión transmural (la diferencia de presión entre el interior y el exterior de la estructura), la tensión de pared (la fuerza por unidad de longitud que soporta el material de la pared) y el radio de curvatura. En su forma simplificada para una esfera de pared delgada, la ecuación se expresa como T = (P × r) / (2h), donde T es la tensión, P la presión, r el radio y h el espesor de la pared. Para un cilindro, el denominador pierde el factor 2: la tensión en un tubo cilíndrico es el doble que en una esfera del mismo radio y a la misma presión, porque la curvatura actúa en una sola dirección. Pierre-Simon de Laplace (Beaumont-en-Auge, 1749 – París, 1827) fue un matemático, físico y astrónomo francés, autor de obras fundamentales en mecánica celeste y teoría de la probabilidad. La relación entre presión y curvatura de una interfaz fluida fue presentada en 1806 como un suplemento a su Traité de Mécanique Céleste, poco después de que el médico y físico inglés Thomas Young (1773-1829) describiera cualitativamente el mismo fenómeno en 1805. De ahí que la formulación completa lleve el nombre de ambos. En la tradición médica, sin embargo, se suele citar simplemente como "ley de Laplace". La ley de Laplace tiene una traducción cardiológica directa. La tensión que debe desarrollar el miocardio durante la sístole ventricular para generar la presión necesaria que expulse la sangre hacia la aorta depende de dos factores que la ley vincula: la presión intracavitaria y el radio de la cavidad. Cuando el ventrículo se dilata —como ocurre en la miocardiopatía dilatada—, el radio aumenta y, con él, el estrés parietal: el corazón tiene que generar más tensión para producir la misma presión de expulsión. Eso incrementa el consumo de oxígeno del miocardio y deteriora la eficiencia del bombeo. La hipertrofia ventricular concéntrica es, en parte, una respuesta compensadora: al aumentar el grosor de la pared (el denominador de la ecuación), la tensión se reduce aunque la presión intracavitaria sea alta, como sucede en la hipertensión arterial o en la estenosis aórtica. Mientras la relación entre el radio y el grosor de la pared se mantenga proporcionada, el estrés parietal permanece dentro de límites tolerables. Cuando esa proporción se rompe —por dilatación progresiva, por ejemplo— el corazón entra en insuficiencia. En los pulmones, cada alvéolo puede asimilarse a una pequeña esfera de pared delgada revestida por una película líquida que genera tensión superficial. La ley de Laplace predice que un alvéolo pequeño (radio menor) necesitaría una presión interna mayor que uno grande para mantener el equilibrio, lo que en teoría llevaría a los alvéolos pequeños a vaciarse hacia los grandes y a colapsar (atelectasia). Que eso no ocurra en condiciones normales se debe al surfactante pulmonar, una mezcla de fosfolípidos y proteínas que recubre la superficie alveolar y reduce la tensión superficial de forma variable: cuanto más se comprime el alvéolo (exhalación), más se concentra el surfactante en su superficie y más baja la tensión. Ese mecanismo iguala las presiones entre alvéolos de distinto tamaño y estabiliza el pulmón. En el recién nacido prematuro con déficit de surfactante, la ley de Laplace se cumple sin contrapeso: los alvéolos pequeños colapsan, la distensibilidad pulmonar cae y aparece el síndrome de dificultad respiratoria neonatal. Un aneurisma arterial es, en esencia, una dilatación patológica de la pared vascular. A medida que el radio del aneurisma crece, la ley de Laplace dicta que la tensión sobre la pared aumenta, incluso si la presión arterial no varía. Y como la pared del aneurisma suele estar adelgazada (el denominador también se reduce), el estrés parietal se multiplica. Esa combinación —radio grande, pared fina— es la que explica que el riesgo de rotura de un aneurisma de aorta aumente de forma no lineal con su diámetro: un aneurisma de 6 cm no tiene el doble de riesgo que uno de 3 cm, sino un riesgo varias veces mayor. La ley de Laplace describe la relación entre presión, radio y tensión de pared en una estructura hueca. No debe confundirse con la ley de Starling del corazón, que establece que la fuerza de contracción ventricular aumenta con el grado de distensión de las fibras miocárdicas (es decir, con el volumen de llenado). Laplace y Starling describen aspectos complementarios de la mecánica cardiaca: Starling explica cómo responde el corazón al volumen (precarga); Laplace, cuánta tensión parietal genera esa respuesta. Tampoco debe confundirse con la ley de Fick, que gobierna la difusión de gases a través de membranas y opera en un plano conceptual distinto. Laplace (1749-1827) fue un matemático, físico y astrónomo francés, considerado uno de los científicos más influyentes de la historia. Es conocido sobre todo por su Traité de Mécanique Céleste y por sus aportaciones a la teoría de la probabilidad. La relación entre presión y curvatura que lleva su nombre fue presentada como un suplemento a esa obra en 1806. En la práctica física sí, aunque el nombre completo "Young-Laplace" reconoce que Thomas Young describió cualitativamente el fenómeno un año antes que Laplace lo formalizara matemáticamente. En la literatura médica se usa casi siempre solo "ley de Laplace", en parte por tradición y en parte porque la aplicación clínica se apoya más en la versión simplificada (esfera, cilindro) que en la formulación diferencial completa. Porque al aumentar el radio ventricular, la ley de Laplace dicta que la tensión parietal crece incluso si la presión intracavitaria no cambia. El miocardio necesita generar más fuerza por unidad de superficie, y esa mayor fuerza exige más energía —y, por tanto, más oxígeno—. Es una de las razones por las que un ventrículo dilatado entra progresivamente en insuficiencia: trabaja en desventaja mecánica. Sin surfactante, la ley de Laplace predice que los alvéolos pequeños colapsarían vaciándose hacia los grandes, porque necesitan más presión para mantenerse abiertos. El surfactante resuelve ese problema al reducir la tensión superficial de manera inversamente proporcional al tamaño del alvéolo: cuanto más pequeño, menor tensión superficial. Así se igualan las presiones y el pulmón se mantiene estable. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ley de Laplace, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ley de Laplace
Aplicación en fisiología cardiovascular
Aplicación en fisiología respiratoria y papel del surfactante
Aplicación en la rotura de aneurismas
Diferenciación con la ley de Starling y la ley de Fick
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Pierre-Simon de Laplace?
¿Es lo mismo ley de Laplace que ecuación de Young-Laplace?
¿Por qué un corazón dilatado consume más oxígeno?
¿Qué tiene que ver la ley de Laplace con el surfactante pulmonar?
Referencias
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