DICCIONARIO MÉDICO

Alveolo

El alvéolo es una cavidad microscópica con forma de saco situada al final del árbol bronquial, donde se produce el intercambio gaseoso entre el aire inspirado y la sangre capilar. El pulmón adulto contiene entre 300 y 500 millones de alvéolos, que despliegan en conjunto una superficie de contacto de unos 70 m². El término se emplea también en odontología para designar la cavidad ósea del maxilar o la mandíbula donde se aloja la raíz de cada diente.

Qué es el alvéolo

Situado al final de los conductos alveolares, el alvéolo pulmonar es la unidad funcional del pulmón dedicada a la transferencia de gases respiratorios. Tiene forma de pequeña cúpula o saco, con un diámetro medio de unos 200 µm durante la inspiración tranquila, y se agrupa con otros alvéolos en racimos llamados sacos alveolares, que constituyen la porción final de la zona respiratoria.

La palabra procede del latín alveŏlus, diminutivo de alveus ("cavidad", "cauce"), que a su vez deriva de alvus ("vientre", "concavidad"). En latín clásico ya se empleaba para designar la celda de un panal de abejas, y el paso a la anatomía conservó esa imagen de cavidad pequeña y repetida. La Real Academia Española admite las formas alvéolo (llana, preferida en el uso médico hispanoamericano) y alveolo (llana sin tilde, también válida). Marcello Malpighi describió por primera vez la estructura esponjosa del pulmón de la rana en De Pulmonibus (1661), aunque la identificación precisa del alvéolo humano como unidad de intercambio gaseoso se consolidó con la microscopía del siglo XIX.

Estructura histológica de la pared alveolar

Dos tipos celulares componen el epitelio que tapiza la pared alveolar. Los neumocitos de tipo I son células escamosas extremadamente aplanadas que revisten aproximadamente el 95 % de la superficie alveolar; su escaso grosor (en algunas zonas apenas 0,1 µm) facilita la difusión rápida de los gases. Los neumocitos de tipo II, células cúbicas con abundantes cuerpos lamelares en su citoplasma, ocupan solo el 5 % restante de esa superficie pero cumplen dos funciones que no conviene subestimar: sintetizan y secretan el surfactante pulmonar, y actúan como células progenitoras capaces de regenerar el epitelio cuando los neumocitos de tipo I se dañan.

El surfactante es una mezcla de fosfolípidos y proteínas que reduce la tensión superficial en la película líquida que recubre el interior del alvéolo. Sin él, los alvéolos más pequeños tenderían a colapsarse al final de cada espiración, un fenómeno que la ley de Laplace explica con nitidez. El tercer componente celular relevante es el macrófago alveolar, encargado de fagocitar partículas inhaladas, bacterias y restos celulares que alcanzan este nivel del árbol respiratorio.

Entre el epitelio alveolar y el endotelio del capilar sanguíneo se interpone la membrana alveolocapilar, una barrera que en sus zonas más delgadas mide entre 0,2 y 0,6 µm. Es a través de esta barrera donde el oxígeno pasa del aire al plasma y donde el dióxido de carbono recorre el camino inverso, siguiendo en ambos casos el gradiente de presión parcial.

Los dos alvéolos de la anatomía

Conviene no confundir las dos acepciones anatómicas del término. El alvéolo pulmonar es el saco de aire descrito en las secciones anteriores. El alvéolo dental (o alvéolo dentario) es la cavidad ósea del hueso maxilar o mandibular que alberga la raíz de cada diente, revestida por el ligamento periodontal. Ambas estructuras comparten solo el nombre, que alude a su condición de "cavidad pequeña", pero su embriología, su histología y su función no guardan más relación entre sí.

Cuando en un contexto clínico se habla de alveolitis, el significado depende del campo: en neumología designa la inflamación del alvéolo pulmonar; en odontología, la complicación dolorosa que puede aparecer tras una extracción dental. El contexto aclara siempre cuál de los dos se refiere.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra alvéolo?

Del latín alveŏlus, diminutivo de alveus ("cavidad"), que los romanos usaban para nombrar las celdillas de un panal. La anatomía adoptó el término por analogía: los alvéolos pulmonares recuerdan, agrupados en racimos, la disposición de las celdas de cera.

¿Cuántos alvéolos tiene un pulmón humano?

Las estimaciones más aceptadas sitúan la cifra entre 300 y 500 millones en ambos pulmones. La variabilidad depende del tamaño corporal y del método de recuento; un trabajo publicado en 2004 por Ochs y colaboradores, basado en estereología, cifró la media en unos 480 millones.

¿Es lo mismo alvéolo que saco alveolar?

No. El saco alveolar es la agrupación de varios alvéolos que se abren a un espacio común al final de un conducto alveolar. Cada alvéolo individual es una unidad dentro de ese racimo.

¿El alvéolo pulmonar tiene algo que ver con el alvéolo dental?

Solo el nombre. Ambos designan una cavidad pequeña, pero el pulmonar es un saco de aire revestido de epitelio respiratorio y el dental es una cavidad ósea que aloja la raíz del diente. Su origen embriológico, su composición tisular y su función son completamente distintos.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Intercambio de gases. MedlinePlus, vídeos de salud.
  2. Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI). Cómo funcionan los pulmones: el sistema respiratorio.
  3. Wood KL. Medición del intercambio gaseoso. Manual MSD, versión para profesionales.
  4. Real Academia Española. Alvéolo. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al alvéolo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Intercambio gaseoso: transferencia de O₂ y CO₂ entre el aire alveolar y la sangre capilar por difusión pasiva.
  • Membrana alveolocapilar: barrera tisular de 0,2-0,6 µm a través de la cual difunden los gases respiratorios.
  • Zona respiratoria: porción del pulmón que abarca desde los bronquiolos respiratorios hasta los sacos alveolares.
  • Bronquiolo: rama terminal de las vías aéreas inferiores cuya última generación da paso a los conductos alveolares.
  • Conducto alveolar: pasillo distal cuyas paredes están formadas por aberturas de alvéolos.
  • Enfisema: destrucción de las paredes alveolares con pérdida de superficie de intercambio gaseoso.
  • Alveolitis: inflamación del alvéolo, pulmonar o dental, según el contexto clínico.
  • Tensión superficial: fuerza que el surfactante reduce en la película líquida del interior alveolar.

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