DICCIONARIO MÉDICO
Presión oncótica
La presión oncótica es la parte de la presión osmótica que generan específicamente las proteínas del plasma, en particular la albúmina. Retiene agua dentro de los vasos sanguíneos y, junto con la presión hidrostática, determina si un capilar filtra líquido hacia el tejido o lo reabsorbe. A diferencia de los electrolitos, que se disuelven libremente y atraviesan la pared capilar con facilidad, las proteínas plasmáticas son demasiado grandes para escapar del vaso en condiciones normales. Esa retención crea una diferencia de concentración entre el plasma y el líquido intersticial que rodea a las células, y el agua tiende a entrar en el vaso para compensarla. Esa tendencia es, en esencia, la presión oncótica. El nombre procede del griego antiguo ὄγκος (ónkos), "volumen" o "masa corporal", con el sufijo -ico. Es la misma raíz que dio oncología, aunque aquí conserva su sentido original: nada tiene que ver con el tumor, sino con el tamaño molecular de la proteína disuelta. Por eso al concepto también se le llama presión coloidosmótica, un nombre menos elegante pero más descriptivo: la de una disolución coloidal. De las proteínas plasmáticas, la albúmina aporta la mayor parte de la presión oncótica, no tanto por su tamaño como por su elevada concentración en sangre. Las globulinas y el fibrinógeno completan el resto. En el plasma, el valor ronda los 25-28 mmHg; en el líquido intersticial, mucho más pobre en proteínas, apenas llega a 2-3 mmHg. Esa diferencia, no cada valor por separado, es la que tira del agua hacia el interior del vaso. El equilibrio no es igual en todos los puntos del capilar. En el extremo arteriolar, la presión hidrostática de la sangre supera a la oncótica y el líquido sale hacia el tejido. En el extremo venular, la hidrostática ha caído y la oncótica gana terreno, de modo que buena parte de ese líquido regresa al vaso. Este reparto entre fuerzas que empujan el agua hacia fuera y fuerzas que la retienen dentro se conoce como las fuerzas de Starling. La presión oncótica plasmática depende, ante todo, de la concentración de proteínas en sangre. Una caída sostenida de la albúmina reduce esa presión y desplaza el equilibrio de Starling hacia la salida de líquido, con acumulación en el intersticio. La magnitud clínica de ese desplazamiento y sus causas pertenecen al terreno de las enfermedades que cursan con edema, no a esta definición. Sí, son sinónimos exactos. "Oncótica" describe la causa (el tamaño de las partículas proteicas); "coloidosmótica" describe la naturaleza de la disolución que la genera. La albúmina, con diferencia. Las fuentes varían algo en la cifra exacta, pero coinciden en que aporta la mayor parte del efecto (entre un 60 % y un 80 %, según el estudio) gracias a su elevada concentración en el plasma y a su tamaño molecular reducido. Las globulinas se reparten el resto. Porque el griego ὄγκος significaba originalmente "masa" o "volumen", sin ninguna connotación patológica. Fue la medicina hipocrática la que empezó a usarlo para describir bultos corporales anómalos, y la oncología del siglo XIX la que terminó de fijar ese segundo sentido. La presión oncótica conserva el significado más antiguo del término. No de manera directa. Lo habitual es estimarla a partir de la concentración de proteínas totales o de albúmina en sangre, cuya determinación sí forma parte de una analítica convencional.Qué es la presión oncótica
Mecanismo y valores habituales
Cuándo se altera
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la presión coloidosmótica?
¿Qué proteína contribuye más a la presión oncótica?
¿Por qué el prefijo "onco-" no tiene aquí relación con el cáncer?
¿Se mide de forma rutinaria en clínica?
Referencias
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