DICCIONARIO MÉDICO
Solución coloide
Una solución coloide es un líquido intravenoso que contiene macromoléculas de gran tamaño, demasiado grandes para atravesar con facilidad la pared de los capilares. Esa permanencia dentro de los vasos eleva la presión oncótica y retiene agua en la circulación, por lo que estas soluciones funcionan como expansores del plasma. Junto con las soluciones cristaloides, forman las dos familias de la fluidoterapia. La albúmina es el coloide de referencia. El término coloide procede de la química y designa una mezcla en la que partículas de cierto tamaño quedan dispersas en un líquido sin disolverse del todo; ese concepto físico se desarrolla en la entrada coloide. Trasladado a la fluidoterapia, una solución coloide es la que lleva esas partículas grandes —proteínas o polímeros— suspendidas en un medio acuoso, casi siempre una base salina. Lo que distingue a un coloide no es, por tanto, qué iones contiene, sino el tamaño de las moléculas que transporta. Las macromoléculas de un coloide apenas cruzan la pared del capilar, así que el agua que arrastran tiende a quedarse donde están ellas: dentro del vaso. Al acumularse en la sangre, ejercen una fuerza que atrae líquido hacia el compartimento intravascular y lo mantiene allí —la presión oncótica, también llamada presión coloidosmótica—. El resultado es una expansión del volumen plasmático más sostenida que la que logra un cristaloide, y con un volumen administrado menor. De ahí el nombre con que se conocen también estas soluciones: expansores del plasma. Los coloides naturales proceden del plasma humano. El principal es la albúmina, la proteína que aporta la mayor parte de la presión coloidosmótica de la sangre y que sirve de patrón de comparación para los demás; también el plasma fresco entra en esta categoría. Los coloides sintéticos y semisintéticos se fabrican a partir de otras macromoléculas. Los hidroxietilalmidones derivan del almidón de maíz; las gelatinas, del colágeno; los dextranos son polisacáridos de glucosa producidos por bacterias. Cada uno tiene un peso molecular y una permanencia en el vaso distintos, lo que explica que su comportamiento no sea idéntico. Un suero fisiológico o una solución de Ringer llevan iones pequeños que escapan pronto del torrente sanguíneo y reparten el agua por todo el espacio extracelular; un coloide retiene esa agua en la circulación. Por eso, para un mismo objetivo sobre el volumen de sangre, hace falta más cristaloide que coloide. El concepto de partícula difusible frente a partícula que no difunde se remonta a los experimentos de Thomas Graham a mediados del siglo XIX, que están en el origen de las dos palabras. Es otra forma de llamar a las soluciones coloides, por su capacidad para aumentar el volumen de sangre circulante. El término se desarrolla en la entrada expansor del plasma. Lo decisivo es el tamaño molecular. Un cristaloide lleva iones y moléculas menudas que escapan del capilar y dispersan el líquido por el espacio que rodea las células; un coloide transporta moléculas voluminosas que se quedan en la sangre y sujetan el agua junto a ellas. Eso permite expandir el plasma con menos volumen y durante más tiempo. Sí. Es el coloide natural de referencia: la proteína que sostiene buena parte de la presión coloidosmótica del plasma. Las soluciones de albúmina se usan precisamente por esa propiedad. Si desea profundizar en conceptos asociados a las soluciones coloides, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una solución coloide
Expansión del plasma y presión oncótica
Coloides naturales y sintéticos
Diferencias con las soluciones cristaloides
Preguntas frecuentes
¿Qué es un expansor del plasma?
¿En qué se diferencia un coloide de un cristaloide?
¿La albúmina es un coloide?
Referencias
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