DICCIONARIO MÉDICO
Coloide
Un coloide es una dispersión en la que partículas de tamaño intermedio (entre 1 nm y 1 µm, aproximadamente) quedan suspendidas en un medio continuo sin llegar a disolverse por completo ni sedimentar de forma espontánea. En medicina, el término aparece en dos contextos principales: la fluidoterapia intravenosa, donde las soluciones coloides se emplean como expansores del plasma, y la histología tiroidea, donde el coloide folicular es la sustancia proteica que almacena hormonas dentro de la glándula. Desde el punto de vista fisicoquímico, un coloide designa un sistema en el que una fase dispersa (partículas, macromoléculas o gotas) se distribuye de forma estable en otra fase continua, generalmente líquida. Las partículas coloidales ocupan una franja de tamaño que las sitúa entre las moléculas pequeñas de una disolución verdadera y las partículas gruesas de una suspensión: son demasiado grandes para atravesar membranas de diálisis, pero demasiado pequeñas para verse a simple vista o depositarse por gravedad. La palabra procede del griego κόλλα (kólla, "cola, pegamento") y el sufijo -oide ("con forma de, semejante a"). La acuñó en 1861 el químico escocés Thomas Graham, que estudiaba la difusión de sustancias a través de membranas de pergamino. Graham observó que las sales y azúcares las cruzaban con facilidad, mientras que la gelatina, la albúmina y la goma arábiga quedaban retenidas. A las primeras las llamó cristaloides; a las segundas, coloides, por el aspecto glutinoso que compartían con la cola. La distinción no tardó en demostrar sus limitaciones (una misma sustancia puede comportarse como cristaloide en un disolvente y como coloide en otro), pero el término arraigó y sigue vigente en la nomenclatura biomédica. Lo que hace que un coloide se mantenga estable es el movimiento browniano: las partículas dispersas reciben continuamente impactos de las moléculas del medio y ese bombardeo aleatorio impide que se depositen en el fondo. Esa estabilidad cinética diferencia al coloide de la suspensión, en la que las partículas, más pesadas, acaban sedimentando si no se agita el recipiente. Según el estado físico de la fase dispersa y del medio, los coloides reciben nombres distintos. Cuando partículas sólidas flotan en un líquido se habla de sol (la tinta china, por ejemplo); si un líquido se dispersa en otro líquido inmiscible, el resultado es una emulsión (la leche). Los aerosoles son coloides con medio gaseoso: la niebla (gotas en aire) y el humo (partículas sólidas en aire). Un gel surge cuando la red de partículas coloidales atrapa al disolvente y el sistema adquiere consistencia semisólida. No existe coloide gas-gas, porque todos los gases se mezclan formando disoluciones. En el organismo, buena parte de los líquidos biológicos son coloides. El plasma sanguíneo contiene proteínas (sobre todo albúmina) que, por su tamaño, no atraviesan la pared capilar y generan la presión oncótica, también llamada presión coloidosmótica. Esa fuerza retiene agua dentro de los vasos y resulta determinante en el equilibrio hídrico entre el compartimento intravascular y el intersticio. Cuando se habla de "coloides" en el ámbito clínico, la referencia habitual son las soluciones coloides intravenosas: preparados que contienen macromoléculas capaces de permanecer en el torrente sanguíneo el tiempo suficiente para expandir el volumen plasmático. Se contraponen a los cristaloides, cuyas moléculas pequeñas se redistribuyen rápidamente hacia el espacio intersticial. Fuera de la fluidoterapia, la palabra coloide aparece con frecuencia en endocrinología. El interior de cada folículo de la glándula tiroides contiene una sustancia viscosa, rica en tiroglobulina, que se denomina coloide tiroideo. Es ahí donde se sintetizan y almacenan las hormonas T3 y T4 antes de ser liberadas al torrente sanguíneo. El nódulo coloide tiroideo (un nódulo benigno formado por folículos distendidos repletos de esa sustancia) toma su nombre precisamente de ella. Del griego κόλλα (kólla, "cola" o "pegamento") más el sufijo -oide ("semejante a"). Thomas Graham la propuso en 1861 porque las sustancias que no atravesaban las membranas de pergamino tenían un aspecto pegajoso, parecido al de la cola de carpintero. No. "Coloide" es el concepto fisicoquímico general: cualquier dispersión con partículas de tamaño intermedio en un medio continuo. La solución coloide intravenosa es una aplicación concreta de ese principio a la fluidoterapia. El plasma sanguíneo, la leche o la niebla también son coloides, pero evidentemente no son soluciones intravenosas. El interior de los folículos tiroideos contiene una sustancia llamada coloide tiroideo, compuesta principalmente por tiroglobulina. Recibe ese nombre porque, al microscopio, tiene el aspecto de un material viscoso que rellena la cavidad folicular sin mezclarse del todo con el líquido circundante, recordando así las propiedades de los coloides clásicos descritos por Graham. Gracias al movimiento browniano. Las moléculas del medio bombardean continuamente las partículas dispersas, y ese empuje aleatorio compensa la fuerza de gravedad. Si las partículas son mucho mayores (como en una suspensión), la gravedad acaba ganando y el material se deposita en el fondo. Si desea profundizar en conceptos asociados al término coloide, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un coloide
Propiedades físicas y clasificación
Relevancia biomédica del concepto
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra coloide?
¿Es lo mismo un coloide que una solución coloide intravenosa?
¿Qué relación tiene el coloide con la tiroides?
¿Por qué los coloides no sedimentan?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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