DICCIONARIO MÉDICO
Solución cristaloide
Una solución cristaloide es un líquido intravenoso formado por agua y partículas de pequeño tamaño —iones y moléculas como la sal o la glucosa— capaces de atravesar con facilidad la pared de los capilares. Constituye la base de la fluidoterapia y, junto con las soluciones coloides, forma las dos grandes categorías de fluidos de reposición. El suero fisiológico y la solución de Ringer son sus ejemplos más conocidos. El rasgo que define a un cristaloide es el tamaño de lo que lleva disuelto. Sus solutos son pequeños: sodio, cloruro, potasio, calcio, lactato, glucosa. Tan pequeños que pasan sin obstáculo a través de las membranas semipermeables del organismo, incluida la pared de los capilares. Por eso un cristaloide no se queda confinado en la sangre, sino que se distribuye por el agua del cuerpo. El término procede de la química del siglo XIX. El escocés Thomas Graham, hacia 1861, ordenó las sustancias por su facilidad para difundir a través de una membrana porosa. A las que la cruzaban sin dificultad y cristalizaban —sales, azúcares— las agrupó bajo un nombre tomado de la palabra griega que designa el cristal; a las que quedaban retenidas, como la gelatina o la cola, las llamó coloides. Bautizó incluso el método con que lo demostraba: la diálisis. De aquel reparto nacen las dos familias que aún hoy vertebran la fluidoterapia. Como los solutos de un cristaloide cruzan sin dificultad la pared capilar, buena parte del volumen infundido abandona pronto el torrente circulatorio y pasa al líquido que rodea las células. De cada litro administrado, solo una porción modesta permanece dentro de los vasos al cabo de un rato; el resto refuerza el líquido extracelular. Esa es la razón por la que, para sostener el volumen dentro de los vasos, suele hacer falta un volumen de cristaloide bastante mayor que el de líquido perdido. Los cristaloides se clasifican según su tonicidad, es decir, según cómo se compara su concentración de partículas con la del plasma. Los isotónicos tienen una concentración semejante a la de la sangre y apenas mueven agua a través de la membrana celular; el suero fisiológico al 0,9 % y el Ringer lactato son los ejemplos típicos. Los hipotónicos están más diluidos y ceden agua hacia el interior celular. Los hipertónicos, más concentrados que el plasma, hacen lo contrario: atraen agua hacia el espacio extracelular. La osmolaridad es la magnitud que permite situar cada solución en uno u otro grupo. El suero fisiológico es el más sencillo y el más usado: cloruro de sodio al 0,9 % en agua. La solución de Ringer, en sus variantes con lactato o acetato —esta última conocida también como solución de Hartmann—, distribuye su contenido entre varios iones y se aproxima más a la composición del plasma, lo que le vale el calificativo de equilibrada. A este grupo pertenecen también los sueros con azúcar. El suero glucosado aporta glucosa disuelta en agua y, una vez que el organismo metaboliza ese azúcar, deja agua libre; el suero glucosalino combina glucosa y sal. Y existen presentaciones de suero salino más concentrado que el plasma, los salinos hipertónicos, reservados para situaciones concretas. El concepto químico general que está detrás de todas ellas se desarrolla en la entrada cristaloide. La gran línea divisoria de la fluidoterapia es la que trazó Graham: partícula pequeña frente a partícula grande. Los coloides contienen moléculas de tamaño considerable —proteínas como la albúmina, almidones modificados— que no atraviesan con facilidad la pared del capilar y tienden, por ello, a retener agua dentro del vaso, donde elevan la presión oncótica. Un cristaloide derrama su agua y sus sales por todos los tejidos; un coloide las concentra donde hacen falta, en el interior de los vasos. De ahí derivan usos, ventajas y limitaciones distintos, que se tratan en la entrada de la solución coloide. Porque el cristaloide no permanece en la sangre. Sus partículas cruzan la pared del capilar y arrastran el agua fuera del vaso, hacia los tejidos. Reponer un volumen perdido exige, así, infundir una cantidad mayor de la que se ha perdido. No. Los hay isotónicos, como el suero fisiológico al 0,9 % o el Ringer lactato; hipotónicos, más diluidos que el plasma; e hipertónicos, más concentrados. Lo que cambia es la cantidad de partículas disueltas en relación con la sangre. Sí, el más representativo. Es cloruro de sodio al 0,9 % disuelto en agua, una solución isotónica de partícula pequeña. La solución de Ringer, los sueros glucosados y los salinos hipertónicos también lo son. Si desea profundizar en conceptos asociados a las soluciones cristaloides, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una solución cristaloide
Cómo se distribuye en el organismo
Principales soluciones cristaloides
Diferencias con las soluciones coloides
Preguntas frecuentes
¿Por qué hace falta más cristaloide que líquido perdido?
¿Todos los cristaloides son isotónicos?
¿El suero fisiológico es un cristaloide?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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