DICCIONARIO MÉDICO
Presión oncótica peritubular
La presión oncótica peritubular es la presión oncótica de la sangre que circula por los capilares peritubulares del riñón, elevada tras el paso previo por el glomérulo. Junto con la baja presión hidrostática de esos mismos capilares, es la fuerza que impulsa la reabsorción del líquido filtrado en el túbulo proximal. Antes de llegar a los capilares peritubulares, esa sangre ya ha atravesado el glomérulo, donde una parte del plasma (en torno al 20 %, la llamada fracción de filtración) ha salido hacia la cápsula de Bowman como filtrado prácticamente libre de proteínas. Las proteínas plasmáticas, demasiado grandes para filtrarse, se quedan atrás y se concentran en el volumen de sangre restante. Ese fenómeno, la hemoconcentración que se produce al pasar por la arteriola eferente, es lo que eleva la presión oncótica justo en el punto donde comienza el segundo lecho capilar del riñón. En un capilar sistémico ordinario, la sangre filtra en el extremo arteriolar y reabsorbe en el venular. Los capilares peritubulares no reparten así el trabajo: a lo largo de todo su recorrido reabsorben, porque llegan ya con una presión hidrostática baja y una presión oncótica alta, la combinación exactamente opuesta a la del capilar glomerular que los precede. Esa fuerza neta de reabsorción, de unos 10 a 20 mmHg, es la que atrae de vuelta hacia la sangre el agua y los solutos que las células del túbulo contorneado proximal han ido bombeando hacia el intersticio. Cerca de dos tercios del filtrado glomerular se recupera precisamente en este tramo inicial de la nefrona. El sistema es sensible a los cambios de calibre de las arteriolas renales. Si la arteriola eferente se contrae, aumenta la fracción de filtración y, con ella, la concentración de proteínas que llega al capilar peritubular: la presión oncótica sube y la reabsorción se refuerza. La dilatación de esa misma arteriola produce el efecto contrario. La arteriola aferente actúa en sentido inverso, porque además de modificar la fracción de filtración altera el flujo, y por tanto la presión hidrostática, que llega al mismo capilar. Es la misma magnitud física, pero medida en un punto distinto de la circulación renal y con un valor mayor. En el capilar glomerular, la presión oncótica va subiendo progresivamente a medida que el plasma pierde agua por filtración; en el peritubular, parte ya del valor más alto alcanzado al final de ese proceso. La sangre que llega al capilar peritubular queda más concentrada de lo habitual, con una presión oncótica todavía mayor, lo que intensifica la reabsorción tubular de sodio y agua. Es uno de los mecanismos que se invocan en el llamado equilibrio glomerulotubular. No. Los capilares peritubulares acompañan a toda la nefrona, y esta misma fuerza sigue favoreciendo la reabsorción a lo largo de segmentos más distales, aunque en el túbulo proximal es donde se recupera la mayor parte del volumen filtrado.Por qué está elevada en este punto del riñón
Su papel en la reabsorción tubular
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia de la presión oncótica del capilar glomerular?
¿Qué ocurre si la fracción de filtración es anormalmente alta?
¿Interviene solo en el túbulo proximal?
Referencias
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