DICCIONARIO MÉDICO

Edema cardiaco

El edema cardíaco es una acumulación anormal de líquido en los pulmones y tejidos por fallo cardíaco.

Qué es el edema cardiaco

El edema cardiaco es una condición médica caracterizada por la acumulación anormal de líquido en los pulmones o en los tejidos del cuerpo como consecuencia de un mal funcionamiento del corazón. Este tipo de edema es una manifestación frecuente de la insuficiencia cardíaca congestiva y se produce cuando el corazón no es capaz de bombear la sangre de forma eficaz, provocando un aumento de la presión en los vasos sanguíneos que, finalmente, fuerza la salida de líquido hacia los tejidos circundantes.

Aunque el edema puede aparecer en diversas partes del cuerpo (como en las piernas, los tobillos o el abdomen), el edema pulmonar es especialmente grave, ya que puede dificultar la respiración y comprometer la oxigenación del organismo. Esta condición requiere un diagnóstico preciso y un tratamiento inmediato, ya que puede ser potencialmente mortal si no se atiende a tiempo.

Edema cardiovascular: relación con el corazón

El término edema cardiovascular hace referencia a todo aquel edema cuyo origen está relacionado directamente con una disfunción del sistema cardiovascular. En este contexto, el corazón, las válvulas cardíacas, las arterias y las venas pueden verse afectados, alterando el retorno venoso o el flujo sanguíneo general.

El corazón debilitado pierde capacidad para mantener un bombeo efectivo, lo que genera un aumento de la presión venosa y, en consecuencia, la extravasación de líquido a los tejidos. Esta situación es típica en enfermedades como:

  • Insuficiencia cardíaca izquierda, asociada al edema pulmonar.
  • Insuficiencia cardíaca derecha, que provoca hinchazón en extremidades.
  • Estenosis o insuficiencia valvular.
  • Cardiomiopatías dilatadas o restrictivas.

La identificación de un edema cardiovascular es fundamental para intervenir precozmente y evitar su progresión hacia un fallo multiorgánico.

Características del edema cardiaco

Las características del edema cardiaco pueden variar según su localización y la severidad del fallo cardíaco, pero suelen presentar algunos signos clínicos comunes. Es importante conocer estos elementos para reconocer la condición de forma temprana.

  • Disnea (dificultad para respirar), que empeora al estar tumbado (ortopnea).
  • Edema periférico en piernas, tobillos o abdomen.
  • Aumento de peso rápido debido a la retención de líquidos.
  • Fatiga y debilidad generalizada.
  • Presión venosa yugular elevada.

Estos síntomas son indicadores de una alteración hemodinámica y deben ser evaluados clínicamente mediante exploración física, pruebas de imagen (ecocardiografía, radiografía de tórax) y estudios analíticos (péptidos natriuréticos).

Líquido en el corazón y pulmones: consecuencias clínicas

El líquido en el corazón y pulmones es una de las complicaciones más preocupantes del edema de origen cardíaco. Cuando el líquido se acumula en los pulmones (edema pulmonar), la capacidad de intercambio gaseoso se ve gravemente reducida, lo que puede provocar un cuadro de insuficiencia respiratoria aguda.

Entre las consecuencias más importantes se encuentran:

  1. Hipoxemia (falta de oxígeno en sangre), que puede afectar al cerebro, riñones y otros órganos vitales.
  2. Fatiga extrema por la falta de oxigenación celular.
  3. Complicaciones cardiovasculares adicionales, como arritmias o infarto.

En casos más graves, puede desencadenarse un edema agudo de pulmón que constituye una emergencia médica. Su tratamiento requiere el uso de diuréticos intravenosos, oxigenoterapia, ventilación mecánica en algunos casos, y el control del trastorno cardíaco subyacente.

Diagnóstico del edema cardiaco

El diagnóstico del edema cardiaco se realiza a través de una combinación de:

  • Historia clínica detallada y evaluación de los síntomas.
  • Exploración física, con especial atención a los signos de retención de líquidos.
  • Pruebas complementarias:
    • Radiografía de tórax para detectar congestión pulmonar.
    • Ecocardiograma para valorar la función ventricular.
    • Biomarcadores cardíacos como el BNP o NT-proBNP.

Tratamiento del edema cardiaco

El tratamiento tiene como objetivo eliminar el exceso de líquido, mejorar la función cardíaca y prevenir nuevas descompensaciones. Las estrategias incluyen:

  • Diuréticos, como la furosemida, para eliminar líquidos rápidamente.
  • Vasodilatadores para reducir la poscarga y mejorar la circulación.
  • Inotrópicos en casos graves para mejorar la contracción cardíaca.
  • Control estricto de la presión arterial y el ritmo cardíaco.
  • Recomendaciones dietéticas y reducción del consumo de sal.

En algunos casos, puede valorarse la implantación de dispositivos como marcapasos o desfibriladores automáticos, o incluso el trasplante cardíaco.

Cuándo acudir al médico

Se recomienda acudir de forma urgente al médico o a los servicios de urgencias si se presentan:

  • Dificultad respiratoria repentina o severa.
  • Hinchazón rápida en piernas, abdomen o rostro.
  • Mareo, desmayo o palpitaciones intensas.
  • Dolor torácico acompañado de disnea.

Ante cualquiera de estos síntomas, se debe buscar asistencia médica inmediata, ya que puede tratarse de una descompensación cardíaca aguda.

Preguntas frecuentes sobre el edema cardiaco

¿El edema cardiaco es reversible?

En muchos casos, con un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, los síntomas del edema cardiaco pueden controlarse e incluso revertirse parcialmente. Sin embargo, si el daño cardíaco es crónico, el enfoque suele centrarse en mejorar la calidad de vida y reducir complicaciones.

¿El edema cardiaco siempre requiere ingreso hospitalario?

No siempre. En casos leves o controlados, puede tratarse de forma ambulatoria. Sin embargo, cuando hay signos de insuficiencia respiratoria o edema agudo, el ingreso hospitalario es obligatorio.

¿Qué diferencia hay entre edema pulmonar y edema periférico?

El edema pulmonar afecta los alveolos y vías respiratorias, dificultando la respiración, mientras que el edema periférico se presenta en extremidades y suele manifestarse como hinchazón visible. Ambos pueden coexistir en la insuficiencia cardíaca.

¿Puede prevenirse el edema cardiaco?

Sí, controlando factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y el colesterol alto. Además, seguir un tratamiento adecuado en caso de enfermedad cardíaca previa ayuda a prevenir su aparición o empeoramiento.

Referencias de interés para pacientes

© Clínica Universidad de Navarra 2025

Nuestro equipo de Cardiología

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.