DICCIONARIO MÉDICO
Inmunodeficiencia combinada severa
La inmunodeficiencia combinada grave (IDCG), conocida internacionalmente por la sigla inglesa SCID (severe combined immunodeficiency), es la forma más extrema de inmunodeficiencia primaria. Se caracteriza por la ausencia o la disfunción profunda de los linfocitos T, acompañada de un fallo variable de los linfocitos B y, en algunas formas, de las células NK. Sin intervención precoz, resulta letal en los primeros meses de vida. Su incidencia global se estima en torno a 1 de cada 50.000 nacidos vivos. Cada palabra del nombre aporta información. "Combinada" indica que el defecto afecta simultáneamente a la inmunidad celular (linfocitos T) y a la inmunidad humoral (linfocitos B y anticuerpos): no falla una sola rama del sistema inmunitario, sino ambas a la vez. "Grave" —o "severa", según la tradición terminológica de cada centro— señala que el grado de compromiso es máximo: el organismo queda desprotegido frente a prácticamente cualquier microorganismo, incluidos los que no causan problemas a personas con defensas normales. La imagen popular de esta enfermedad es la del "niño burbuja" —el caso mediático de David Vetter, que vivió doce años en un aislamiento estéril en Houston entre 1971 y 1984—, pero el concepto médico se había reconocido antes. Ya en los años cincuenta se describieron lactantes con una ausencia prácticamente total de respuesta inmunitaria, y la denominación formal "inmunodeficiencia combinada grave" se consolidó en las décadas siguientes a medida que se identificaron los genes implicados. Hoy se conocen más de veinte defectos genéticos distintos que pueden producir un cuadro de IDCG. La IDCG se clasifica según qué poblaciones de linfocitos están ausentes o presentes en sangre periférica. Las formas T-B+ (sin linfocitos T pero con linfocitos B presentes) incluyen la variante más frecuente en los países occidentales: la ligada al cromosoma X, causada por mutaciones en el gen IL2RG, que codifica la cadena gamma común del receptor de varias interleucinas (IL-2, IL-4, IL-7, IL-9, IL-15, IL-21). Sin esa cadena, las señales necesarias para la maduración de los linfocitos T en el timo no llegan. Los linfocitos B existen pero, sin la colaboración de los T, no producen anticuerpos funcionales. Esta forma representa alrededor del 30 % de todos los casos de IDCG y afecta casi exclusivamente a varones. Las formas T-B- (sin T ni B) se deben a defectos que impiden la recombinación del ADN necesaria para generar la diversidad de receptores de antígeno —las mutaciones en RAG1 y RAG2 son las más conocidas— o a fallos metabólicos que resultan tóxicos para los precursores linfocitarios. Dentro de este segundo grupo se encuentra el déficit de adenosina desaminasa (ADA), una enzima del metabolismo de las purinas cuya carencia provoca la acumulación de metabolitos tóxicos que destruyen los linfocitos en la médula ósea antes de que puedan madurar. El déficit de ADA tiene un valor histórico singular: fue la primera enfermedad en la que se ensayó la terapia génica en seres humanos, en 1990, y una de las primeras en las que esa estrategia demostró eficacia sostenida. La forma más extrema dentro de las IDCG es la disgenesia reticular, en la que faltan no solo los linfocitos T y B sino también los neutrófilos, porque el defecto afecta a una adenilato quinasa mitocondrial (AK2) esencial para la diferenciación de múltiples linajes hematopoyéticos. Es la variante más infrecuente y la de peor pronóstico sin trasplante de progenitores hematopoyéticos precoz. El diagnóstico precoz es determinante. Un dato que define conceptualmente la IDCG es que los lactantes afectados pueden parecer sanos durante las primeras semanas de vida, protegidos por la IgG materna que cruzó la placenta y por el escaso contacto con patógenos en el entorno neonatal inmediato. Las infecciones graves —respiratorias, gastrointestinales, cutáneas— suelen comenzar entre los tres y los seis meses, cuando la IgG materna se agota y el niño no es capaz de generar su propia respuesta inmunitaria. La cuantificación de los TREC (T-cell receptor excision circles), fragmentos de ADN circular que se generan durante la maduración de los linfocitos T en el timo, permite detectar la IDCG en la sangre del talón del recién nacido antes de que aparezcan infecciones. Este cribado, ya implantado en Estados Unidos y en un número creciente de países europeos, ha transformado la perspectiva de la enfermedad: un niño diagnosticado en los primeros días de vida y tratado precozmente tiene una supervivencia significativamente mejor que uno diagnosticado tras las primeras infecciones graves. Porque el defecto afecta a ambas ramas de la respuesta inmunitaria adaptativa: la celular (linfocitos T) y la humoral (linfocitos B y anticuerpos). En las inmunodeficiencias de anticuerpos, como la agammaglobulinemia o la IDCV, solo falla la rama humoral; en la IDCG, fallan ambas. Sí. IDCG es la sigla en español (inmunodeficiencia combinada grave) y SCID la inglesa (severe combined immunodeficiency). Ambas designan exactamente la misma entidad. En la literatura y en las asociaciones de pacientes se usan indistintamente. Sí. "Severa" es un calco del inglés severe que se ha asentado en el uso médico en español, aunque la forma preferida por la RAE y por muchos clínicos hispanohablantes es "grave". Ambas denominaciones —inmunodeficiencia combinada severa e inmunodeficiencia combinada grave— se refieren al mismo cuadro. Sin intervención, la gran mayoría de los niños con IDCG fallecen por infecciones graves antes del primer o segundo año de vida. Con un diagnóstico precoz y tratamiento apropiado —cuya naturaleza corresponde al ámbito de la atención clínica especializada—, la supervivencia ha mejorado de forma sustancial en las últimas décadas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la inmunodeficiencia combinada grave, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la inmunodeficiencia combinada grave
Clasificación fenotípica y principales formas genéticas
El cribado neonatal y la ventana terapéutica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "combinada"?
¿Es lo mismo IDCG y SCID?
¿"Severa" y "grave" son lo mismo en este contexto?
¿La IDCG es siempre mortal sin tratamiento?
Referencias
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