DICCIONARIO MÉDICO
Timo
El timo es un órgano linfoide primario situado en el mediastino anterior, detrás del esternón y por delante de los grandes vasos del corazón. Su función principal es la maduración y selección de los linfocitos T, células imprescindibles para la inmunidad adaptativa. Alcanza su máximo desarrollo durante la infancia y la pubertad, y después experimenta una involución progresiva en la que el tejido linfoide es sustituido por tejido adiposo. El timo es una glándula bilobulada encapsulada que ocupa la porción superior del mediastino anterior, extendiéndose desde el borde inferior de la glándula tiroides, en el cuello, hasta aproximadamente el cuarto cartílago costal. Cada lóbulo está dividido en lobulillos por tabiques de tejido conectivo, y cada lobulillo presenta a su vez dos zonas histológicamente diferenciadas: una corteza periférica, densamente poblada de linfocitos inmaduros (llamados timocitos), y una médula central, más clara, donde residen los linfocitos que han superado la selección y están listos para pasar a la circulación. El nombre procede del griego θυμός (thymós), término con dos acepciones en la tradición clásica: designaba tanto una planta aromática (el tomillo, Thymus vulgaris) como el concepto de "ánimo", "energía vital" o "coraje". La atribución anatómica parece derivar de la primera acepción: el aspecto lobulado del órgano recordaba a un ramillete de tomillo, y así lo describieron los anatomistas grecorromanos. Galeno ya mencionaba el timo como una estructura glandular situada sobre el pericardio, aunque su función inmunológica no se comprendió hasta mediados del siglo XX. El timo se origina a partir del endodermo de la tercera bolsa faríngea embrionaria —la misma estructura que da lugar a las glándulas paratiroides inferiores—, con contribución de células de la cresta neural que migran hacia los arcos branquiales. Hacia la quinta semana de gestación el esbozo tímico ya es identificable; a lo largo del desarrollo fetal desciende desde el cuello hasta su posición definitiva en el mediastino, arrastrando a veces restos de tejido tímico ectópico a lo largo del trayecto cervical. Este origen embriológico compartido con las paratiroides explica por qué en el síndrome de DiGeorge —causado por la deleción 22q11.2— se afectan simultáneamente el timo y las glándulas paratiroides: ambas estructuras dependen de la migración correcta de las mismas poblaciones celulares. Los precursores de los linfocitos T nacen en la médula ósea y migran al timo a través del torrente sanguíneo. Una vez en la corteza tímica, comienzan a reordenar los genes de su receptor de célula T (TCR) y a expresar en su superficie las moléculas CD4 y CD8. A partir de ahí se someten a un doble filtro extraordinariamente riguroso. La selección positiva ocurre en la corteza: solo sobreviven los timocitos cuyo TCR es capaz de reconocer las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) presentes en las células epiteliales tímicas. Los que no reconocen ninguna molécula CMH carecen de utilidad funcional y son eliminados por apoptosis. A continuación, en la médula, tiene lugar la selección negativa: los timocitos cuyo receptor reacciona con demasiada afinidad frente a antígenos propios del organismo son eliminados también, para evitar que al salir del timo ataquen los tejidos del propio individuo. Este segundo filtro es el mecanismo central de lo que se denomina tolerancia inmunológica central, y su fallo puede contribuir al desarrollo de enfermedades autoinmunes. Se calcula que entre el 95 y el 98 % de los timocitos que entran en la corteza no superan ambas selecciones y mueren in situ. Solo una pequeña fracción de linfocitos T maduros —ya comprometidos como CD4+ (cooperadores) o CD8+ (citotóxicos)— abandona el timo y se distribuye por los órganos linfoides secundarios: ganglios linfáticos, bazo, amígdalas y tejido linfoide asociado a las mucosas. El timo alcanza su peso máximo —entre 30 y 40 gramos— alrededor de la pubertad. A partir de la adolescencia comienza un proceso de involución fisiológica en el que el parénquima linfoide es reemplazado de forma gradual por tejido adiposo. En el adulto mayor, el timo queda reducido a una masa grasa con islotes dispersos de tejido funcional residual. La involución no es completa: cierto grado de producción de linfocitos T persiste durante toda la vida, aunque a un ritmo muy inferior al de la infancia. Una estructura histológica exclusiva del timo son los corpúsculos de Hassall (o corpúsculos tímicos), formaciones concéntricas de células epiteliales queratinizadas que se encuentran en la médula. Descritos por Arthur Hill Hassall en 1849, durante mucho tiempo se consideraron vestigios sin función clara. Hoy se sabe que participan en la eliminación de timocitos apoptóticos y en la generación de linfocitos T reguladores, un subtipo que contribuye a mantener la tolerancia periférica y a prevenir respuestas autoinmunes excesivas. Además de su papel inmunológico, el timo produce péptidos con actividad hormonal. La timosina α1 estimula la maduración de los linfocitos T y modula la respuesta inmunitaria; la timopoyetina interviene en la diferenciación de los timocitos; y la timulina, un nanopéptido que requiere zinc para ser biológicamente activa, participa en la regulación de la función de las células T maduras fuera del timo. Estas funciones endocrinas disminuyen en paralelo con la involución del órgano, lo que contribuye al deterioro inmunitario asociado al envejecimiento. La aplasia o hipoplasia congénita del timo, cuyo ejemplo paradigmático es el síndrome de DiGeorge, produce un déficit de linfocitos T que se encuadra dentro de las inmunodeficiencias primarias. El timoma es un tumor epitelial del timo, habitualmente de crecimiento lento, que se asocia con frecuencia a la miastenia gravis y a otros fenómenos autoinmunes. La timectomía —la extirpación quirúrgica del órgano— constituye una intervención que se practica en determinadas circunstancias clínicas, pero su indicación y sus resultados corresponden al ámbito de las fichas de tratamiento, no al del diccionario. Del griego θυμός (thymós), que significaba tanto "tomillo" como "ánimo" o "energía vital". La denominación anatómica parece aludir al parecido del órgano con un ramillete de tomillo. No tiene relación con "timo" en el sentido coloquial de engaño, que procede del caló. Sí. Los linfocitos T reciben esa denominación porque maduran en el timo, por contraste con los linfocitos B, que completan su maduración en la médula ósea (bone marrow en inglés, de donde procede la B). No desaparece por completo. Lo que ocurre es una involución fisiológica: a partir de la pubertad, el tejido linfoide activo va siendo sustituido por grasa, y el órgano pierde volumen y función. Pero mantiene islotes de tejido funcional que siguen produciendo linfocitos T a un ritmo bajo. Sí, porque la mayor parte de la reserva de linfocitos T ya se ha generado durante la infancia y la adolescencia, y esas células se mantienen en los órganos linfoides secundarios. No obstante, la ausencia del timo reduce la capacidad de renovar el repertorio de células T, lo que puede traducirse en una menor competencia inmunitaria a largo plazo. En una proporción relevante de pacientes con miastenia gravis, el timo presenta hiperplasia o un timoma. Se cree que el timo anómalo contribuye a la producción de los autoanticuerpos que atacan los receptores de acetilcolina en la unión neuromuscular, aunque los mecanismos exactos aún no se conocen con detalle. Si desea profundizar en conceptos asociados al timo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el timo
Origen embrionario: la tercera bolsa faríngea
Selección tímica: cómo madura un linfocito T
Involución tímica y los corpúsculos de Hassall
El timo como glándula endocrina
Entidades clínicas asociadas al timo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "timo"?
¿La T de "linfocito T" viene de "timo"?
¿Es cierto que el timo desaparece en los adultos?
¿Puede un adulto vivir sin timo?
¿Qué relación tiene el timo con la miastenia gravis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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