DICCIONARIO MÉDICO
Anemia sideroblástica
La anemia sideroblástica es un grupo heterogéneo de trastornos hematológicos, hereditarios o adquiridos, que comparten un rasgo morfológico común: la presencia de sideroblastos en anillo en la médula ósea, es decir, precursores de los glóbulos rojos con depósitos anormales de hierro acumulados en las mitocondrias y dispuestos en forma de anillo alrededor del núcleo celular. La causa es una alteración en la síntesis del grupo hemo de la hemoglobina, que impide la incorporación normal del hierro a esta molécula. La anemia sideroblástica no es una enfermedad única sino un conjunto de trastornos que afectan a la hematopoyesis —la formación de las células sanguíneas— y que se definen por un hallazgo morfológico común en la médula ósea: los sideroblastos en anillo. Estos son eritroblastos (precursores de los eritrocitos) que, al teñirse con azul de Prusia (tinción de Perls), muestran un anillo de gránulos de hierro dispuestos alrededor del núcleo, correspondientes a mitocondrias sobrecargadas de ferritina. En todas las formas de anemia sideroblástica, el mecanismo central es el mismo: el hierro llega a las mitocondrias del eritroblasto pero no puede incorporarse correctamente a la protoporfirina IX para formar el grupo hemo, de modo que se acumula en forma de depósitos inservibles. El nombre del término combina dos raíces griegas. "Sidero-" procede de σίδηρος (sídēros), que significa "hierro". "-blástica" deriva de βλαστός (blastós), "brote" o "germen", que en hematología designa las células precursoras inmaduras. "Sideroblástica" describe, por tanto, una anemia definida por sus células precursoras con hierro —los sideroblastos—, concretamente los sideroblastos en anillo, que son la forma patológica. Es importante señalar que la presencia de pequeños gránulos de hierro en los eritroblastos normales es un hallazgo fisiológico (hasta el 30-40 % de los eritroblastos sanos contienen gránulos sideróticos dispersos); lo que define la patología es la disposición en anillo perinuclear, que refleja la acumulación mitocondrial. El grupo hemo es la molécula que confiere a la hemoglobina su capacidad de unirse al oxígeno. Su síntesis tiene lugar en las mitocondrias y el citoplasma de los eritroblastos a lo largo de una cadena enzimática de ocho pasos. El primer paso, catalizado por la enzima ácido delta-aminolevulínico sintasa (ALAS2 en la línea eritroide), es la condensación de glicina y succinil-CoA para formar ácido delta-aminolevulínico (ALA). El último paso, catalizado por la ferroquelatasa, es la inserción del átomo de hierro en el anillo de protoporfirina IX para formar el grupo hemo completo. Cuando cualquier eslabón de esta cadena se interrumpe —por una mutación genética en las formas hereditarias, por una alteración clonal del procesamiento del ARN (gen SF3B1) en las formas adquiridas mielodisplásicas, o por la acción de un tóxico en las formas secundarias—, el hierro sigue entrando en la mitocondria pero no puede incorporarse al hemo. El resultado es una doble consecuencia: por un lado, una eritropoyesis ineficaz con producción de eritrocitos defectuosos e hipocromía (falta de color por hemoglobina insuficiente); por otro, una sobrecarga progresiva de hierro en las mitocondrias y, a largo plazo, en los tejidos del organismo (hemosiderosis). Anemias sideroblásticas congénitas (hereditarias). Son un grupo poco frecuente de trastornos genéticos en los que la alteración de la síntesis del hemo está presente desde el nacimiento. La forma más común es la anemia sideroblástica ligada al cromosoma X, causada por mutaciones en el gen ALAS2 que codifica la primera enzima de la cadena de síntesis del hemo. Afecta predominantemente a varones y puede manifestarse desde la infancia o de forma tardía en la edad adulta. Otras formas congénitas, más raras, se deben a mutaciones en genes como SLC25A38, ABCB7 o GLRX5, o forman parte de síndromes más amplios que incluyen afectación mitocondrial de otros tejidos (miopatías, ataxia). Anemias sideroblásticas adquiridas clonales. Son las más frecuentes en la práctica clínica y se encuadran dentro de los síndromes mielodisplásicos (SMD). La principal es la anemia refractaria con sideroblastos en anillo (ARSA), que en más del 80 % de los casos se asocia a una mutación del gen SF3B1. Se presenta sobre todo en personas mayores de 60 años y tiene un curso habitualmente indolente, con un riesgo bajo de transformación a leucemia mieloide aguda. Anemias sideroblásticas adquiridas secundarias (reversibles). Se producen por la acción de sustancias que interfieren en la síntesis del hemo y son potencialmente reversibles al retirar el agente causal. Las causas más conocidas incluyen el consumo crónico de alcohol, ciertos fármacos (isoniazida, cloranfenicol, cicloserina), la intoxicación por plomo o zinc y los déficits de cobre o de piridoxina (vitamina B6, cofactor de la ALAS2). A diferencia de las formas clonales, estas anemias no implican una alteración permanente de la célula madre hematopoyética y pueden revertir completamente cuando se elimina la causa. La anemia ferropénica es, en cierto sentido, la imagen especular de la anemia sideroblástica. En la ferropénica falta hierro para fabricar hemoglobina; en la sideroblástica el hierro está presente —incluso en exceso— pero no puede utilizarse. Ambas producen hipocromía (eritrocitos pálidos por falta de hemoglobina), pero sus mecanismos y su abordaje son opuestos: administrar hierro a un paciente con anemia sideroblástica no solo no corrige la anemia sino que agrava la sobrecarga férrica. La porfiria también implica una alteración en la síntesis del hemo, pero las porfirias se definen por la acumulación de precursores del hemo (porfirinas o sus precursores) en distintos tejidos, con manifestaciones cutáneas, neurológicas o viscerales que no son propias de las anemias sideroblásticas. Ambas familias de enfermedades comparten la misma vía metabólica alterada, pero se distinguen por el punto exacto de la cadena enzimática afectado y por sus consecuencias clínicas. Los siderocitos —eritrocitos maduros con gránulos de hierro visibles en sangre periférica— no deben confundirse con los sideroblastos, que son sus precursores en la médula ósea. Los siderocitos se observan en sangre periférica en diversas situaciones (esplenectomía, sobrecarga de hierro, anemias sideroblásticas), mientras que los sideroblastos en anillo solo se identifican mediante el estudio de la médula ósea. De la unión de dos raíces griegas: σίδηρος (sídēros), que significa "hierro", y βλαστός (blastós), que significa "brote" o "célula precursora". Un sideroblasto es, literalmente, una célula precursora con hierro. El adjetivo "sideroblástica" indica que la anemia se define por la presencia de estos sideroblastos anormales —específicamente, los sideroblastos en anillo— en la médula ósea. No. El sideroblasto es una célula precursora del glóbulo rojo que se encuentra en la médula ósea y que contiene gránulos de hierro. El siderocito es un eritrocito maduro (glóbulo rojo ya formado) que se encuentra en la sangre circulante y que también presenta gránulos de hierro. Los sideroblastos en anillo son exclusivos de la médula ósea y se detectan mediante biopsia; los siderocitos se observan en el frotis de sangre periférica. No. Solo las formas adquiridas clonales pertenecen a los síndromes mielodisplásicos. Las formas congénitas (hereditarias) son trastornos genéticos independientes del espectro mielodisplásico, y las formas secundarias a tóxicos o fármacos son reversibles y tampoco constituyen un SMD. La clasificación correcta es importante porque el pronóstico y el enfoque son diferentes en cada caso. Porque el problema no es la falta de hierro sino la incapacidad de utilizarlo para fabricar hemoglobina. El hierro se acumula en las mitocondrias de los eritroblastos y, a largo plazo, en los tejidos del organismo (hígado, corazón, páncreas), donde puede causar daño. Administrar hierro suplementario agrava esta sobrecarga sin corregir la anemia. Este dato es especialmente importante porque la hipocromía (eritrocitos pálidos) puede confundirse con una anemia ferropénica, lo que llevaría erróneamente a prescribir hierro. Sí, cuando se trata de una forma secundaria a un agente externo. Las anemias sideroblásticas causadas por alcohol, por ciertos fármacos (como la isoniazida) o por intoxicación con plomo pueden revertir completamente al retirar el agente causal. En cambio, las formas congénitas y las adquiridas clonales (mielodisplásicas) no son reversibles con medidas simples, aunque su curso clínico puede ser muy variable. Consulte también la información clínica sobre los síndromes mielodisplásicos Las formas adquiridas clonales de anemia sideroblástica se encuadran dentro de los síndromes mielodisplásicos. Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento de estos síndromes, puede consultar la ficha clínica del síndrome mielodisplásico elaborada por el Área de Cáncer Hematológico del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anemia sideroblástica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anemia sideroblástica
Mecanismo: la síntesis del grupo hemo y su alteración
Clasificación: formas congénitas y adquiridas
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "sideroblástica"?
¿Es lo mismo sideroblasto que siderocito?
¿Todas las anemias sideroblásticas son síndromes mielodisplásicos?
¿Por qué no se debe dar hierro a un paciente con anemia sideroblástica?
¿Puede una anemia sideroblástica ser reversible?
Referencias
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