DICCIONARIO MÉDICO

Hemosiderosis

La hemosiderosis es la acumulación de hemosiderina, la forma insoluble en que se almacena el hierro, en cantidades mayores de lo habitual dentro de los tejidos. Ese depósito, por sí solo, no suele lesionar los órganos que lo albergan. Puede quedar circunscrito a una zona concreta, como ocurre tras una hemorragia local, o repartirse por el organismo cuando entra más hierro del que el cuerpo es capaz de manejar.

Qué es la hemosiderosis

La hemosiderosis es el aumento de los depósitos de hierro tisular en forma de hemosiderina, sin que ese acúmulo se acompañe, por lo general, de daño en el órgano afectado. El término se construye sobre la palabra hemosiderina y el sufijo griego -osis, que denota estado o condición. Esa matización, la de que el hierro se deposita pero no destruye, es la que separa la hemosiderosis de un cuadro con el que a menudo se confunde: la hemocromatosis.

Hemosiderosis y hemocromatosis: dónde está la diferencia

Todo se reduce a una cuestión de grado y de consecuencias. En la hemosiderosis el hierro se deposita, de forma focal o generalizada, pero el tejido conserva su función. En la hemocromatosis, en cambio, el hierro se acumula hasta lesionar los órganos donde se asienta, con predilección por el hígado, el corazón y glándulas endocrinas como el páncreas. Suele reservarse el nombre de hemocromatosis para la sobrecarga sistémica que produce daño, y el de hemosiderosis para el depósito que el órgano tolera.

En la práctica, la frontera no siempre es nítida. Algunos autores emplean los dos términos con matices propios, y lo que de verdad orienta es una pregunta sencilla: ¿hay lesión del órgano o solo hierro depositado?

Formas de hemosiderosis

Cuando el sangrado se limita a un órgano, aparece la hemosiderosis local. El hierro que sueltan los glóbulos rojos extravasados queda atrapado en el tejido y, con el tiempo, forma depósitos apreciables. Sucede así en el pulmón tras hemorragias alveolares repetidas, en el cerebro después de un sangrado o en la piel sobre la que se han sucedido los cardenales. Ese hierro secuestrado ya no se reutiliza, de manera que una hemorragia crónica puede dejar a la vez depósitos de hemosiderina y falta de hierro disponible para el resto del cuerpo.

La forma sistémica responde a un exceso de hierro que circula por todo el organismo. Sus causas más frecuentes son las transfusiones de sangre repetidas y las enfermedades que cursan con destrucción acelerada de glóbulos rojos. En la talasemia, por ejemplo, se suman las dos cosas: la propia enfermedad y las transfusiones necesarias para tratarla. El riñón merece mención aparte. Cuando existe hemólisis intravascular intensa, la hemoglobina libre se filtra en el glomérulo y el hierro se deposita en el tejido renal, lo que puede terminar en pérdida de hierro por la orina.

Los lugares donde con más frecuencia se detecta el depósito son el hígado, el bazo, la médula ósea, los riñones y el pulmón.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede el término hemosiderosis?

De la palabra hemosiderina, el pigmento de hierro, y del sufijo griego -osis, que indica estado o proceso. Literalmente vendría a significar condición de exceso de hemosiderina. Su raíz última es el griego σίδηρος (sídēros), hierro, la misma que aparece en siderosis o siderófago.

¿La hemosiderosis daña los órganos?

Por lo general, no. El rasgo que la define es precisamente el depósito de hierro sin lesión relevante del tejido. Cuando la sobrecarga es grande y sí aparece daño, se entra en el terreno de la hemocromatosis.

¿Es lo mismo hemosiderosis que hemocromatosis?

No exactamente. Las dos suponen un exceso de hierro en el cuerpo, pero la hemosiderosis alude al depósito que el órgano tolera, mientras que la hemocromatosis implica una sobrecarga sistémica capaz de producir daño en el hígado, el corazón o el páncreas.

¿Por qué las transfusiones pueden causar hemosiderosis?

Cada unidad de sangre transfundida aporta entre 200 y 250 mg de hierro, y el organismo carece de una vía activa para eliminar el que le sobra. Cuando las transfusiones se repiten durante meses o años, como sucede en algunas anemias crónicas, ese hierro se va acumulando en los tejidos en forma de hemosiderina.

Referencias

  1. Hamilton JPA. Generalidades sobre la sobrecarga de hierro. Manual MSD, versión para profesionales. Disponible aquí.
  2. Hamilton JPA. Hemosiderosis. Manual MSD, versión para profesionales. Disponible aquí.
  3. Hamilton JPA. Hemosiderosis. Manual MSD, versión para público general. Disponible aquí.
  4. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Hemocromatosis. MedlinePlus en español. Disponible aquí.

Entradas relacionadas

  • Hemosiderina: pigmento intracelular de hierro cuyo depósito da nombre a la hemosiderosis.
  • Hemosiderosis pulmonar: forma localizada en el pulmón, ligada a episodios repetidos de sangrado alveolar.
  • Ferritina: proteína de almacenamiento de hierro cuya saturación precede a la formación de hemosiderina.
  • Siderosis: depósito de hierro en los tejidos, término emparentado y en parte solapado con hemosiderosis.
  • Siderófago: macrófago repleto de hemosiderina, hallazgo característico allí donde ha habido sangrado.
  • Transfusión: aporte de sangre que, repetido en el tiempo, es una causa habitual de sobrecarga de hierro.

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