DICCIONARIO MÉDICO
Hemosiderina
La hemosiderina es un pigmento intracelular de color pardo-amarillento compuesto por agregados de ferritina parcialmente degradada y hierro férrico. Se forma cuando la cantidad de hierro en un tejido supera la capacidad de almacenamiento de la ferritina, y su presencia en cantidades elevadas indica un exceso de hierro de origen hemoglobínico. Se detecta en el laboratorio mediante la tinción de Perls (azul de Prusia). El término está formado por tres raíces griegas: αἷμα (haîma), "sangre"; σίδηρος (sídēros), "hierro"; y el sufijo químico -ina, que designa sustancias. Literalmente, una "sustancia de hierro procedente de la sangre". La voz aparece documentada en inglés (hemosiderin) hacia 1885, y en alemán (Hämosiderin) desde 1896. En español, una de las primeras apariciones corresponde a los Anales del Círculo Médico Argentino de 1893. La hemosiderina no es una molécula con una estructura química definida como la ferritina, sino un conglomerado heterogéneo: micelas de ferritina parcialmente desnaturalizada, lípidos, restos lisosomales y hierro en forma de óxido férrico coloidal. Se acumula en el interior de los lisosomas de los macrófagos y, en menor medida, de las células parenquimatosas. A diferencia de la ferritina —que es hidrosoluble y se moviliza con relativa facilidad—, la hemosiderina es insoluble y representa una forma de almacenamiento menos accesible: el hierro atrapado en ella se libera con dificultad. El proceso comienza con la destrucción fisiológica de los eritrocitos envejecidos. Los macrófagos del bazo, el hígado y la médula ósea fagocitan los glóbulos rojos que han cumplido su ciclo vital (unos 120 días) y degradan la hemoglobina en sus componentes: la globina se recicla como aminoácidos, y el grupo hemo se escinde en hierro y biliverdina (que después se convierte en bilirrubina). El hierro liberado se incorpora a la ferritina intracelular para su reutilización. En condiciones normales, la ferritina basta para manejar el hierro reciclado. El problema aparece cuando el aporte de hierro supera la capacidad de la ferritina —por hemólisis excesiva, hemorragias repetidas, transfusiones múltiples o absorción intestinal descontrolada—: el exceso de ferritina cargada de hierro se agrega en los lisosomas, se desnaturaliza parcialmente y forma los gránulos insolubles que constituyen la hemosiderina. El resultado es un depósito de hierro visible al microscopio como un pigmento granular dorado o marrón. El patólogo alemán Max Perls describió en 1867 la reacción que lleva su nombre. El fundamento es sencillo: al tratar una muestra de tejido con ácido clorhídrico diluido se liberan los iones férricos de la hemosiderina, y estos reaccionan con el ferrocianuro de potasio para formar un precipitado azul verdoso inconfundible: el azul de Prusia (ferrocianuro férrico). La técnica de Perls solo detecta el hierro férrico de depósito —ferritina y hemosiderina—, no el hierro contenido en el grupo hemo de la hemoglobina ni de la mioglobina, lo que la convierte en una herramienta muy específica. En la práctica clínica habitual, la tinción de Perls se emplea sobre todo en dos contextos: la valoración de las reservas de hierro en aspirados de médula ósea (donde permite clasificar los sideroblastos e identificar sideroblastos en anillo) y la detección de siderófagos en el lavado broncoalveolar de pacientes con sospecha de hemorragia alveolar. Ferritina y hemosiderina son las dos formas de depósito intracelular de hierro, pero su naturaleza es muy distinta. La ferritina es una proteína esférica bien definida (24 subunidades dispuestas en una cáscara hueca que alberga hasta 4.500 átomos de hierro), hidrosoluble y fácilmente movilizable por el organismo. La hemosiderina, en cambio, es un agregado amorfo de ferritina degradada, insoluble, del que el hierro se recupera con mucha más dificultad. En condiciones fisiológicas, la mayor parte del hierro de reserva está en forma de ferritina; la hemosiderina solo predomina cuando el hierro total supera un umbral. Hemosiderosis no es un sinónimo de hemosiderina, aunque derive de ella. La hemosiderosis designa el proceso o la condición en la que se acumula hemosiderina de forma excesiva en uno o varios órganos. Puede ser localizada —como en la hemosiderosis pulmonar— o generalizada. Y conviene recordar que, mientras la hemosiderosis no implica necesariamente daño tisular, la hemocromatosis sí supone daño orgánico por sobrecarga sistémica de hierro. De tres componentes griegos: αἷμα (haîma), "sangre"; σίδηρος (sídēros), "hierro"; y el sufijo -ina, de uso general en química para nombrar sustancias. La combinación alude a su naturaleza: un compuesto de hierro derivado de la sangre. El término se acuñó en la segunda mitad del siglo XIX, probablemente en el ámbito germanófono de la patología. No, aunque están estrechamente relacionadas. La ferritina es la proteína que almacena hierro de forma soluble y regulada. La hemosiderina se forma cuando la ferritina cargada de hierro se agrega y se degrada parcialmente en los lisosomas: es un producto residual, insoluble, del que el organismo extrae hierro con dificultad. En una analogía simplificada, la ferritina sería el almacén organizado y la hemosiderina, el depósito desbordado. En neuroimagen, la hemosiderina se detecta como una señal hipointensa (oscura) en las secuencias T2 y en las secuencias de susceptibilidad magnética (SWI), porque el hierro férrico distorsiona el campo magnético local. Su presencia indica que ha habido un sangrado previo en esa localización: un hematoma antiguo, una hemorragia subaracnoidea resuelta o, en el caso de la siderosis superficial, sangrado crónico de bajo grado sobre la superficie cerebral. Depende de la cantidad y la localización. Pequeños depósitos de hemosiderina en macrófagos del bazo o de la médula ósea forman parte del reciclaje normal del hierro y no tienen repercusión clínica. El problema aparece cuando la acumulación es masiva o afecta a tejidos sensibles: en el hígado puede contribuir a fibrosis, en el miocardio a disfunción cardíaca, y en el cerebro —como en la siderosis superficial— a deterioro neurológico progresivo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la hemosiderina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la hemosiderina
De la hemoglobina a la hemosiderina: formación del pigmento
La tinción de Perls y la identificación histológica
Diferenciación entre hemosiderina, ferritina y hemosiderosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "hemosiderina"?
¿Es lo mismo la hemosiderina que la ferritina?
¿Qué significa que un informe de resonancia mencione "hemosiderina"?
¿Es peligrosa la acumulación de hemosiderina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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