DICCIONARIO MÉDICO

Siderosis

La siderosis es el depósito anormal de hierro en los tejidos del organismo. El término designa dos entidades médicas distintas: la siderosis pulmonar, una neumoconiosis causada por la inhalación de partículas de hierro u óxido de hierro en el medio laboral, y la siderosis tisular, que es la acumulación de hierro derivada de la hemoglobina en órganos como el hígado, el bazo o el corazón. También existe una tercera entidad, la siderosis superficial del sistema nervioso central, en la que se deposita hemosiderina en las meninges y la superficie del cerebro.

Qué es la siderosis

"Siderosis" procede del griego σίδηρος (sídēros), "hierro", y el sufijo -ωσις (-ōsis), que indica proceso o estado. Literalmente: "estado o condición del hierro". La voz aparece en la literatura médica del siglo XIX para nombrar la enfermedad de los trabajadores del metal, aunque su uso se ha expandido con el tiempo hasta englobar cualquier depósito patológico de hierro en un tejido.

Es importante señalar desde el principio que la misma palabra cubre realidades fisiopatológicas muy diferentes. En la siderosis pulmonar, el hierro llega al pulmón desde el exterior, en forma de polvo inorgánico inhalado. En la siderosis tisular sistémica, el hierro procede del interior del organismo —de la degradación de la hemoglobina o de la absorción intestinal excesiva— y se deposita en parénquimas viscerales. La RAE recoge únicamente la primera acepción: "neumoconiosis producida por el polvo de los minerales de hierro". Pero el uso médico moderno exige distinguir al menos tres variantes, que se detallan a continuación.

Siderosis pulmonar: la neumoconiosis del hierro

La siderosis pulmonar, también llamada neumoconiosis siderótica o "enfermedad del soldador", es la forma descrita desde más antiguo. Doig y McLaughlin la caracterizaron en 1936 al estudiar a soldadores de arco eléctrico que presentaban un patrón radiológico llamativo —opacidades reticulonodulares densas y diseminadas— sin que los pacientes refiriesen apenas molestias respiratorias.

El mecanismo es común al de otras neumoconiosis por polvos inertes: las partículas de óxido férrico menores de 3 micras alcanzan las vías aéreas inferiores, donde son fagocitadas por los macrófagos alveolares. En la siderosis pura, el hierro inhalado no desencadena una reacción fibrogénica significativa —a diferencia de lo que ocurre con la sílice en la silicosis—, por lo que la arquitectura pulmonar se conserva y la función respiratoria no suele alterarse. Las lesiones características son depósitos alveolares maculares, sin reacción colágena. Por eso se clasifica entre las llamadas neumoconiosis benignas o no colágenas.

Ahora bien, en la práctica la siderosis pura es poco frecuente. En las minas de hierro suele coexistir sílice libre, lo que da lugar a una neumoconiosis mixta —la silicosiderosis— que sí produce fibrosis y deterioro funcional. La Clasificación Internacional de Enfermedades la registra con el código J63.4 y está reconocida como enfermedad profesional en la legislación española (Real Decreto 1299/2006). Los trabajadores más expuestos son soldadores de arco, pulidores de metales, operarios de fundición y mineros de hierro.

Siderosis tisular: el depósito sistémico de hierro

La segunda acepción del término alude al acúmulo de hierro en tejidos parenquimatosos —hígado, miocardio, páncreas, hipófisis, gónadas— a partir de fuentes endógenas. El hierro se almacena en forma de ferritina y, cuando esta se satura, precipita como hemosiderina, un pigmento insoluble que se acumula dentro de los lisosomas celulares. Cuando el depósito es localizado y no causa lesión tisular se habla, en sentido estricto, de hemosiderosis. Si la sobrecarga es sistémica y produce daño orgánico, el cuadro recibe el nombre de hemocromatosis.

El organismo humano carece de un mecanismo fisiológico eficaz para excretar hierro. Las pérdidas diarias se limitan a la descamación de células epidérmicas e intestinales —alrededor de 1 mg al día—, de modo que cualquier aporte sostenido que supere esa cifra termina por acumularse. La regulación depende en gran medida de la hepcidina, un péptido hepático que inhibe la absorción intestinal de hierro y su liberación desde los macrófagos del sistema reticuloendotelial. Cuando la producción de hepcidina falla o resulta insuficiente —como ocurre en ciertas mutaciones genéticas—, el hierro se absorbe sin freno y acaba depositándose en los órganos diana.

Siderosis superficial del sistema nervioso central

Existe una tercera entidad que también responde al nombre de siderosis, aunque habitualmente se precisa como "siderosis superficial del SNC". Hamill la describió por primera vez en 1908. En ella, el depósito de hemosiderina se produce en las leptomeninges, la superficie del cerebelo, el tronco encefálico y los nervios craneales, como consecuencia de hemorragias subaracnoideas crónicas y recurrentes de bajo grado. Las causas más habituales son desgarros durales, malformaciones vasculares y tumores intrarraquídeos.

Su presentación clínica característica combina hipoacusia neurosensorial bilateral progresiva, ataxia cerebelosa y signos piramidales —la llamada tríada clásica—, aunque puede debutar con síntomas aislados que dificultan su reconocimiento. Hasta la generalización de la resonancia magnética, la mayoría de los casos se diagnosticaban en la autopsia. Las secuencias ponderadas en T2 y las sensibles al hierro (SWI) muestran el ribete hipointenso característico sobre la superficie meníngea.

Diferenciación entre siderosis, hemosiderosis y hemocromatosis

Los tres términos comparten la raíz σίδηρος y se refieren al hierro, pero designan fenómenos distintos y se confunden con frecuencia —la propia Wikipedia en español los mezcla en un mismo artículo—.

Siderosis es, en su uso más extendido, el depósito de hierro en un tejido. En la acepción ocupacional, se refiere exclusivamente a la neumoconiosis por inhalación de partículas de hierro: el metal no pasa a la sangre, se queda en el pulmón. No conduce a hemocromatosis.

Hemosiderosis añade el prefijo αἷμα (haîma), "sangre", porque el hierro depositado proviene de la degradación de la hemoglobina. Es un depósito localizado —pulmonar, hepático, renal— que no provoca necesariamente daño tisular. Un ejemplo es la hemosiderosis pulmonar idiopática, en la que los siderófagos se acumulan en el alvéolo tras episodios de hemorragia alveolar.

Hemocromatosis designa la sobrecarga sistémica de hierro con daño orgánico. Puede ser hereditaria (por mutaciones en el gen HFE y otros) o adquirida (transfusiones repetidas, eritropoyesis ineficaz). Aquí sí hay consecuencias clínicas graves: cirrosis hepática, miocardiopatía, diabetes.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "siderosis"?

Del griego σίδηρος (sídēros), "hierro", y -ωσις (-ōsis), "proceso" o "estado". En español se documenta desde el siglo XIX como término médico. Curiosamente, σίδηρος es también la raíz de "siderurgia" (la industria del hierro) y de "sideral" (del latín sidereus, "relativo a los astros"), aunque esta última conexión es una coincidencia etimológica: los romanos llamaban sidus a la estrella, no al hierro, si bien el hierro meteórico se asoció culturalmente con los cuerpos celestes.

¿Es lo mismo siderosis que hemosiderosis?

No. La siderosis ocupacional es un depósito de hierro inorgánico inhalado que se queda en el pulmón. La hemosiderosis es un depósito de hierro de origen hemoglobínico —de la propia sangre del paciente— en uno o varios órganos. La confusión es muy frecuente, pero un trabajador con siderosis pulmonar por exposición al polvo de hierro no desarrollará hemosiderosis ni hemocromatosis por ese motivo.

¿Puede un soldador desarrollar siderosis sin saberlo?

Sí, y con relativa frecuencia. La siderosis pura es asintomática: no altera la función pulmonar ni provoca tos, disnea ni expectoración. El hallazgo suele ser incidental, al practicar una radiografía de tórax por otro motivo y observar las opacidades reticulonodulares densas propias del depósito de óxido de hierro en los macrófagos. El problema aparece cuando coexiste exposición a sílice, en cuyo caso se habla de silicosiderosis y sí puede evolucionar hacia fibrosis.

¿Es la siderosis una enfermedad grave?

Depende de cuál de las tres acepciones se considere. La siderosis pulmonar pura es una neumoconiosis benigna, sin repercusión funcional si el trabajador cesa la exposición. La siderosis tisular sistémica, en cambio, refleja una sobrecarga de hierro que, si progresa, puede dañar el hígado, el corazón y el sistema endocrino. Y la siderosis superficial del SNC tiene un curso progresivo con deterioro neurológico si no se identifica la fuente de sangrado.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Enfermedad pulmonar intersticial. MedlinePlus en español.
  2. Hamilton JPA. Generalidades sobre la sobrecarga de hierro. Manual MSD, versión para profesionales.
  3. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Directrices para la decisión clínica en enfermedades profesionales: neumoconiosis benignas.
  4. Real Academia Española. Siderosis. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la siderosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Hemosiderosis: depósito localizado de hierro derivado de la hemoglobina en uno o varios tejidos.
  • Hemosiderosis pulmonar: acumulación de hemosiderina en el parénquima pulmonar por episodios de hemorragia alveolar.
  • Hemosiderina: pigmento insoluble que resulta de la degradación de la ferritina cuando las reservas de hierro superan la capacidad de almacenamiento.
  • Siderosis ocular: depósito de partículas de hierro en las estructuras del ojo, habitualmente por un cuerpo extraño intraocular retenido.
  • Siderófago: macrófago cargado de hemosiderina, cuya presencia en el lavado broncoalveolar sugiere hemorragia alveolar previa.
  • Siderocito: eritrocito que contiene gránulos de hierro no hemoglobínico visibles con la tinción de Perls.
  • Hemorragia alveolar: sangrado de origen capilar en el alvéolo, asociado a vasculitis, hemosiderosis pulmonar idiopática y otras causas inmunológicas.
  • Hemorragia pulmonar: sangrado en el parénquima o la vía aérea pulmonar, de etiología diversa (traumática, quirúrgica, infecciosa, inmunológica).
  • Neumoconiosis: categoría general de enfermedades pulmonares causadas por la inhalación de polvos inorgánicos.
  • Ferritina: principal proteína de almacenamiento intracelular del hierro.
  • Transferrina: glucoproteína plasmática responsable del transporte del hierro en la sangre.

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