DICCIONARIO MÉDICO
Xantoma
El xantoma es un depósito localizado de lípidos —fundamentalmente colesterol y ésteres de colesterol— en la piel, los tendones o el tejido subcutáneo. Se forma cuando los macrófagos tisulares fagocitan lipoproteínas en exceso y se transforman en células espumosas, lo que confiere a la lesión su aspecto amarillento característico. La presencia de xantomas orienta con frecuencia hacia una dislipidemia subyacente, y el subtipo morfológico puede sugerir cuál. El xantoma (del griego ξανθός, xanthós, "amarillo", y el sufijo -ωμα, -ōma, "tumor" o "masa") es una lesión producida por la acumulación de macrófagos cargados de lípidos en los tejidos conectivos de la piel, los tendones y, más raramente, los órganos internos. Histológicamente, todas las formas de xantoma comparten un hallazgo común: la célula espumosa, un macrófago cuyo citoplasma aparece repleto de vacuolas lipídicas que le dan un aspecto espumoso bajo el microscopio. Es la misma raíz ξανθ- que da nombre al xantelasma, la xantodermia, la xantocromía y la xantina: todas evocan el color amarillo, aunque en contextos biológicos muy distintos. La RAE define el xantoma como la "acumulación cutánea de sustancias lipídicas, como el colesterol, en forma de placas o nódulos de color amarillento". Un punto que conviene aclarar desde el principio: el xantoma no es un tumor en el sentido oncológico del término. No hay proliferación celular autónoma. Los macrófagos se acumulan porque el medio extracelular contiene un exceso de lipoproteínas que fagocitar, y esa acumulación forma una masa visible. Si se corrige la dislipidemia de base, muchos xantomas disminuyen de tamaño o desaparecen. El proceso comienza con un exceso de lipoproteínas circulantes. Las LDL, las VLDL, los quilomicrones remanentes o las lipoproteínas de densidad intermedia (IDL) atraviesan el endotelio de los pequeños vasos dérmicos o tendinosos y se depositan en el tejido conectivo. Los macrófagos residentes reconocen y fagocitan esas partículas, sobre todo cuando están oxidadas o modificadas. Al no poder metabolizar eficientemente todo el colesterol captado, los macrófagos se llenan de vacuolas lipídicas y se convierten en células espumosas. A nivel celular, este proceso es análogo al que ocurre en la pared de las arterias durante la formación de la placa de aterosclerosis: en ambos casos, las células espumosas son el denominador común. La diferencia es topográfica: en la aterosclerosis, el depósito está en la íntima arterial; en el xantoma, en la dermis, el tendón o el tejido subcutáneo. Esta analogía explica por qué los xantomas se consideran un marcador cutáneo de riesgo cardiovascular. El xantoma eruptivo se presenta como una erupción súbita de múltiples pápulas pequeñas, de 1 a 4 mm, amarillentas con halo eritematoso, distribuidas en las superficies extensoras de las extremidades, los glúteos y la espalda. Es la variante más llamativa visualmente y aparece en el contexto de una hipertrigliceridemia grave, con triglicéridos generalmente superiores a 1.000 mg/dL. Las pápulas pueden involucionar en semanas si se corrige la hipertrigliceridemia. El xantoma tendinoso consiste en nódulos firmes, del color de la piel o ligeramente amarillentos, que se localizan dentro de los tendones —sobre todo el tendón de Aquiles y los tendones extensores de la mano—. A menudo son difíciles de detectar a la inspección y se identifican por la palpación o por ecografía. Su asociación más característica es con la hipercolesterolemia familiar heterocigota, lo que les confiere un valor diagnóstico importante: un xantoma tendinoso en un adulto joven con cifras elevadas de LDL debe hacer pensar en esta entidad hereditaria. El xantoma tuberoso forma nódulos firmes, amarillentos o anaranjados, de mayor tamaño que los eruptivos, que asientan sobre las superficies extensoras de codos, rodillas y nudillos. Se asocia a la hipercolesterolemia grave y, con menor frecuencia, a la hipertrigliceridemia cuando coexiste con colesterol elevado. El xantoma plano agrupa las lesiones maculares o ligeramente sobreelevadas, de superficie aterciopelada. El xantelasma palpebral es su variante más frecuente. Otra forma clínicamente significativa es el xantoma palmar estriado: depósitos lineales amarillentos en los pliegues de las palmas de las manos, prácticamente patognomónicos de la disbetalipoproteinemia (hiperlipidemia tipo III de Fredrickson). El nombre compartido puede inducir a confusión, pero xantoma y xantogranuloma son entidades distintas. En el xantoma, los macrófagos se cargan de lípidos porque hay un exceso de lipoproteínas circulantes: la dislipidemia es la causa. En el xantogranuloma, los histiocitos proliferan primero —por un estímulo desconocido, probablemente reactivo— y captan lípidos de forma secundaria; el perfil lipídico es normal. Histológicamente, el xantogranuloma contiene células gigantes de Touton, ausentes en el xantoma. Y clínicamente, el xantogranuloma juvenil aparece en lactantes, involuciona espontáneamente y no tiene relación con la enfermedad cardiovascular. Otra entidad que conviene distinguir es el fibroxantoma, una lesión cutánea con predominio de componente fibroso sobre el lipídico, cuyo comportamiento biológico y diagnóstico diferencial son distintos de los del xantoma. Del griego ξανθός (xanthós), "amarillo", y -ωμα (-ōma), sufijo que indica masa o tumor. Literalmente, "masa amarilla". La misma raíz ξανθ- aparece en xantelasma (lámina amarilla en el párpado), xantodermia (piel amarilla), xantocromía (color amarillo del líquido cefalorraquídeo) y xantina (compuesto bautizado por el residuo amarillento que deja al reaccionar con ácido nítrico). La mayoría sí reflejan alguna forma de dislipidemia, pero no siempre es el colesterol el lípido alterado. Los xantomas eruptivos se asocian a hipertrigliceridemia grave, no necesariamente a hipercolesterolemia. Y el xantelasma palpebral, el xantoma más frecuente, aparece sin dislipidemia detectable en hasta la mitad de los pacientes. Lo que sí está claro es que cualquier xantoma justifica una evaluación del perfil lipídico. Algunos sí. Los xantomas eruptivos, por ejemplo, pueden involucionar en pocas semanas cuando se controla la hipertrigliceridemia que los causó. Los xantomas tendinosos y los tuberosos son más persistentes, pero también pueden reducirse con el tiempo si se normalizan las cifras de lípidos. Los xantelasmas, en cambio, rara vez desaparecen de forma espontánea una vez formados. No. El xantoma es un depósito de lípidos que aparece porque hay demasiadas lipoproteínas en la sangre: el lípido es la causa. El xantogranuloma es una proliferación reactiva de histiocitos que captan lípidos de forma secundaria: los histiocitos proliferan primero, y el perfil lipídico del paciente es normal. Son lesiones de aspecto parecido pero de mecanismo, pronóstico e implicaciones clínicas completamente distintos. Un xantoma tendinoso en el tendón de Aquiles, especialmente en un adulto joven con cifras elevadas de colesterol LDL, es altamente sugestivo de hipercolesterolemia familiar, un trastorno hereditario del metabolismo del colesterol. Es uno de los hallazgos exploratorios con mayor valor orientador en este contexto. Si desea profundizar en conceptos asociados al xantoma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el xantoma
Mecanismo de formación
Clasificación morfológica y asociaciones metabólicas
Diferenciación con el xantogranuloma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "xantoma"?
¿Todos los xantomas indican colesterol alto?
¿Puede un xantoma desaparecer?
¿Es lo mismo un xantoma que un xantogranuloma?
¿Qué indica un xantoma en el tendón de Aquiles?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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