DICCIONARIO MÉDICO
Hipercolesterolemia familiar
La hipercolesterolemia familiar es un trastorno genético que eleva el colesterol de las lipoproteínas de baja densidad desde el nacimiento. A diferencia del colesterol alto común, se debe a una sola mutación heredada y se transmite de padres a hijos de manera directa. Se conoce como hipercolesterolemia familiar (HF) la forma hereditaria monogénica del colesterol elevado, en la que una única mutación, presente desde el nacimiento, mantiene alto el colesterol transportado por las LDL durante toda la vida. El adjetivo «familiar» procede del latín familiaris (de la familia) y alude precisamente a eso, a que la alteración se agrupa en familias y se hereda siguiendo un patrón definido. Se distingue así de la forma común de hipercolesterolemia, en la que intervienen muchos genes junto con el modo de vida. El hígado retira el colesterol sobrante de la sangre gracias a unas puertas de entrada situadas en sus células: los receptores de LDL. En la hipercolesterolemia familiar esos receptores escasean o no funcionan bien, de modo que las partículas de LDL no se aclaran al ritmo debido y se acumulan en la circulación. El resultado es un colesterol muy elevado desde los primeros años. Con mucha diferencia, el gen implicado es el del propio receptor, el LDLR, situado en el cromosoma 19 y responsable de la gran mayoría de los casos. Otras dos mutaciones producen un cuadro parecido por caminos distintos: la del gen APOB, que altera la apolipoproteína con la que la LDL se acopla al receptor, y la del gen PCSK9, que cuando gana función destruye receptores en exceso. Existe también una variante rara, ligada al gen LDLRAP1, que se hereda de otro modo. La herencia es, en casi todos los casos, autosómica dominante. Basta recibir una copia alterada del gen, de uno solo de los progenitores, para presentar la enfermedad. De ahí una consecuencia práctica: cada hijo de una persona afectada tiene una probabilidad del cincuenta por ciento de heredar la mutación, y lo mismo ocurre con hermanos y padres. Cuando se identifica a un paciente, conviene mirar hacia el resto de la familia. La variante del gen LDLRAP1 es la excepción, ya que sigue un patrón recesivo y exige dos copias alteradas. El número de copias del gen afectadas determina la gravedad. En la forma heterocigota, la más habitual, hay una copia mutada y otra normal; el colesterol está muy elevado, pero la mitad de receptores que funcionan amortigua el cuadro. Su frecuencia se estima en torno a una de cada 250 personas, lo que convierte a la HF en uno de los trastornos genéticos más extendidos. Solo en España se calcula que la padecen entre 80.000 y 100.000 personas, muchas sin saberlo. La forma homocigota es rara y mucho más grave. Las dos copias del gen están alteradas, apenas quedan receptores útiles y el colesterol total puede superar los 500 mg/dL ya en la infancia, con depósitos de colesterol precoces y afectación arterial temprana. Entre un extremo y otro se sitúan los casos intermedios, según la combinación exacta de mutaciones. El rasgo que define la entidad es el colesterol LDL muy alto desde edades tempranas, unido a antecedentes familiares de colesterol elevado o de problemas cardiacos precoces. A ese dato bioquímico se suman a veces signos físicos característicos: los xantomas, acúmulos de colesterol en tendones y piel, y un arco de color claro en el borde de la córnea cuando aparece en personas jóvenes. Su presencia orienta, aunque no siempre están. Lo que hace importante reconocer la HF es su consecuencia a largo plazo. El exceso mantenido de LDL desde el nacimiento acelera la aterosclerosis, de manera que el riesgo de enfermedad coronaria se adelanta décadas frente a la población general. Identificarla pronto cambia por completo esa trayectoria. Conviene no confundir ambas. La hipercolesterolemia poligénica, la del colesterol alto habitual, resulta de la suma de muchas variantes genéticas de pequeño efecto y del estilo de vida, y suele manifestarse en la edad adulta. La familiar depende de una sola mutación de gran peso, está presente desde la niñez y alcanza cifras de colesterol más altas. Esta distinción no es un tecnicismo: marca el nivel de riesgo y la necesidad de estudiar a los familiares. Porque se hereda y tiende a repetirse en varios miembros de una misma familia. El término latino familiaris significa «de la familia», y refleja que la enfermedad se transmite de una generación a la siguiente. La probabilidad es del cincuenta por ciento en la forma habitual, la autosómica dominante. Cada descendiente puede heredar la copia mutada o la normal, con la misma probabilidad, con independencia de lo que haya ocurrido con otros hermanos. Más de lo que suele pensarse. La forma heterocigota afecta a alrededor de una de cada 250 personas, cifra que la sitúa entre las enfermedades genéticas más comunes. La homocigota, en cambio, es muy poco frecuente. Sí, y es lo más habitual. La mayoría de las hipercolesterolemias son poligénicas o secundarias a otros factores. La forma familiar es solo una parte, aunque la de mayor peso hereditario.Qué es la hipercolesterolemia familiar
Un fallo en el receptor de las LDL
Cómo se hereda
Formas heterocigota y homocigota
Cómo se reconoce
Diferencia con la hipercolesterolemia común
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «familiar»?
Si uno de mis padres la tiene, ¿la tendré yo?
¿Es frecuente?
¿Se puede tener el colesterol alto sin que sea familiar?
Referencias
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