DICCIONARIO MÉDICO
Hipercolesterolemia
La hipercolesterolemia es la elevación de la concentración de colesterol en la sangre por encima de los valores considerados deseables. No constituye una enfermedad en sí, sino un desajuste del metabolismo de las grasas que, sostenido en el tiempo, favorece el depósito de colesterol en las arterias. El término hipercolesterolemia designa un aumento anormal del colesterol circulante, que suele situarse por convención por encima de 200 mg/dL de colesterol total. Lo relevante, sin embargo, no es tanto la cifra global como el reparto entre los distintos tipos de partículas que lo transportan. De los términos que se emplean para el colesterol alto, este es el más preciso. La palabra se construye sobre el griego. «Colesterol» procede de cholḗ (bilis) y stereós (sólido), porque la sustancia se aisló por primera vez de cálculos biliares, y más tarde recibió la terminación -ol al reconocerse su naturaleza de alcohol; el químico francés Michel-Eugène Chevreul la bautizó como cholestérine en 1816. A esa base se añaden el prefijo hypér (exceso) y el sufijo -emia (de haîma, sangre). Existe una variante sincopada, hipercolesteremia, con el mismo significado. El colesterol no es un enemigo del organismo. Forma parte de todas las membranas celulares y sirve de materia prima para fabricar hormonas, vitamina D y ácidos biliares. El hígado produce buena parte del que circula; el resto llega con la alimentación. El problema no es su presencia, sino su exceso. Como es insoluble en agua, el colesterol viaja por la sangre empaquetado en lipoproteínas. Dos importan de forma especial. Las LDL, de baja densidad, llevan el colesterol hacia los tejidos y son las que, en exceso, lo depositan en la pared arterial; de ahí su apodo de colesterol «malo». Las HDL, de alta densidad, hacen el camino inverso: recogen el colesterol sobrante y lo devuelven al hígado. Por eso la hipercolesterolemia con más peso clínico es la que cursa con LDL elevadas, y no un simple número de colesterol total. En la mayoría de las personas el nivel de colesterol resulta de la interacción entre muchos genes y el modo de vida. La herencia fija una tendencia, y sobre ella actúan la alimentación rica en grasas de origen animal, el exceso de peso o la falta de actividad física. Esta forma común, en la que intervienen numerosas variantes de pequeño efecto, se denomina poligénica. Existen además causas monogénicas, en las que una única mutación basta para disparar el colesterol desde la infancia; la hipercolesterolemia familiar es el ejemplo principal. Y hay una tercera vía, la secundaria, en la que el colesterol sube como consecuencia de otra enfermedad o situación: el hipotiroidismo, la enfermedad renal crónica o determinados tratamientos pueden elevarlo. Distinguir estos orígenes orienta sobre la magnitud del problema y sobre a quién conviene estudiar en la familia. La clasificación más útil atiende al origen. La hipercolesterolemia primaria nace del propio metabolismo lipídico e incluye tanto la forma poligénica, con diferencia la más frecuente, como las formas monogénicas hereditarias. La secundaria, en cambio, es reflejo de otra condición médica y tiende a mejorar cuando esta se corrige. Otra manera de ordenar el problema mira a qué lípido predomina. Cuando lo que sobra es sobre todo colesterol, se habla de hipercolesterolemia pura. Si se elevan a la vez el colesterol y los triglicéridos, el cuadro es una hiperlipidemia mixta o combinada, emparentada con la hipertrigliceridemia. Estos matices explican por qué dos personas con «el colesterol alto» pueden tener perfiles muy distintos. Tres términos que se usan casi como sinónimos guardan diferencias reales. La hipercolesterolemia se refiere en sentido estricto al colesterol. La hiperlipidemia abarca la elevación de cualquier grasa de la sangre, colesterol o triglicéridos. Y la dislipidemia es el concepto más amplio de todos: cualquier alteración del perfil de lípidos, ya sea por exceso de los perjudiciales o por defecto de los protectores. Un colesterol HDL bajo, sin más, ya es una dislipidemia, aunque no una hipercolesterolemia. Porque se identificó por primera vez en cálculos de la vesícula. El nombre une las raíces griegas de «bilis» y «sólido»; la terminación -ol se añadió después, al comprobar que químicamente es un alcohol. Chevreul acuñó el término en 1816. Estrictamente, no. Es un factor de riesgo, un desajuste metabólico que aumenta la probabilidad de aterosclerosis a lo largo de los años, no una dolencia con manifestaciones inmediatas. No. El colesterol total suma todas las fracciones. El llamado colesterol malo corresponde a las LDL, que son las que depositan colesterol en las arterias. Una misma cifra total puede significar cosas distintas según cómo se reparta entre LDL y HDL. En parte. La forma común tiene un componente poligénico, es decir, depende de muchos genes junto con el estilo de vida. Aparte están las hipercolesterolemias familiares, causadas por una sola mutación, que se transmiten de padres a hijos de forma directa.Qué es la hipercolesterolemia
El colesterol y su transporte en la sangre
Por qué se eleva el colesterol
Tipos de hipercolesterolemia
Hipercolesterolemia, hiperlipidemia y dislipidemia
Preguntas frecuentes
¿Por qué el colesterol lleva ese nombre?
¿Tener el colesterol alto es una enfermedad?
¿Es lo mismo el colesterol total que el «colesterol malo»?
¿Se hereda?
Referencias
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