DICCIONARIO MÉDICO
Xantogranuloma
El xantogranuloma es una proliferación benigna de histiocitos —células del sistema mononuclear fagocítico— que se acumulan en la dermis y adquieren un aspecto espumoso por la captación de lípidos. Pertenece al grupo de las histiocitosis de células no Langerhans y constituye, en su forma juvenil, la histiocitosis más frecuente de la infancia. A diferencia de los xantomas, no se asocia a alteraciones del metabolismo lipídico. El xantogranuloma es una lesión cutánea formada por un infiltrado denso de histiocitos que, al fagocitar lípidos del medio extracelular, se transforman en células espumosas. Entre esos histiocitos aparecen células gigantes multinucleadas de un tipo particular, las llamadas células de Touton, cuya morfología es característica: un anillo de núcleos dispuestos en corona rodeando un citoplasma central eosinófilo, con una periferia espumosa cargada de vacuolas lipídicas. La presencia de estas células se considera prácticamente patognomónica. El nombre combina tres raíces. Del griego ξανθός (xanthós), "amarillo", por el color de la lesión, que refleja el contenido lipídico de los histiocitos. Del latín granulum, "grano pequeño", porque el infiltrado forma un granuloma: una agrupación organizada de células inflamatorias. Y del griego -ωμα (-ōma), sufijo que indica tumor o masa. Xantogranuloma es, literalmente, "tumor granulomatoso amarillo". La primera descripción se atribuye a Adamson, quien en 1905 publicó el caso de un niño de dos años con múltiples lesiones xantomatosas congénitas y lo denominó "xantoma múltiple congénito". El término "xantogranuloma juvenil" se consolidó décadas más tarde, cuando quedó claro que no se trataba de un xantoma verdadero —porque no había dislipidemia— sino de un proceso histiocitario reactivo con captación secundaria de lípidos. El xantogranuloma juvenil es, con diferencia, la variante más frecuente. Aparece durante el primer año de vida en la mayoría de los casos —hasta el 66 % antes de los seis meses, y un 20 % ya al nacimiento—, con predominio discreto en varones. Se presenta como pápulas o nódulos firmes, de color rosado-amarillento o marrón rojizo, bien delimitados, que se localizan preferentemente en la cara, el cuero cabelludo, el cuello y el tronco superior. Pueden ser lesiones solitarias (lo más habitual en el niño mayor o en el adulto) o múltiples, y su tamaño oscila entre unos pocos milímetros y varios centímetros en las formas macronodulares. Lo más relevante: tienden a involucionar de forma espontánea en meses o pocos años, sin dejar cicatriz significativa. El xantogranuloma del adulto es considerablemente más infrecuente. Se manifiesta casi siempre como un nódulo solitario, muchas veces en el párpado, y su histología es superponible a la forma juvenil. No involuciona con la misma facilidad que la pediátrica. El xantogranuloma necrobiótico constituye una entidad aparte dentro del espectro. Afecta a adultos, se presenta como placas o nódulos indurados de color amarillo-anaranjado que pueden ulcerarse, y tiene una localización predominantemente periorbital. A diferencia de las dos formas anteriores, se asocia con frecuencia a gammapatía monoclonal y a neoplasias linfoproliferativas, lo que le confiere un pronóstico distinto y obliga a un seguimiento específico. Las histiocitosis se clasifican según el tipo de histiocito proliferante. La histiocitosis de células de Langerhans se caracteriza por la proliferación de células dendríticas de Langerhans, que expresan los marcadores CD1a y proteína S-100. El xantogranuloma, en cambio, está formado por histiocitos que expresan CD68 (un marcador de macrófagos) pero son negativos para CD1a y S-100. Esta diferencia inmunohistoquímica es la que permite distinguir ambas entidades cuando la clínica o la histología convencional no son concluyentes. Dentro del espectro de las histiocitosis de células no Langerhans se incluyen, además del xantogranuloma, la histiocitosis cefálica benigna, la histiocitosis eruptiva generalizada y la histiocitosis nodular progresiva, entre otras. Algunas de ellas se consideran variantes o formas de transición de un mismo proceso biológico; los límites entre unas y otras no siempre son nítidos, y un mismo paciente puede presentar lesiones con rasgos de más de una categoría a lo largo del tiempo. El nombre "xantogranuloma" puede inducir a confusión con los xantomas, pero son entidades fundamentalmente distintas. Los xantomas son depósitos de lípidos en macrófagos dérmicos que aparecen como consecuencia de una dislipidemia subyacente: hay un exceso de lipoproteínas circulantes que los macrófagos fagocitan. El xantogranuloma, en cambio, surge sin alteración lipídica: los histiocitos proliferan por un estímulo que no se conoce con certeza —se ha postulado una reacción a traumatismos menores o infecciones— y la captación de lípidos es secundaria, no causal. Dicho de otro modo: en el xantoma, primero está el lípido; en el xantogranuloma, primero está el histiocito. En la práctica clínica, el xantogranuloma juvenil puede confundirse también con el dermatofibroma, con el mastocitoma solitario —de color más pardo y con signo de Darier positivo— y, cuando es de gran tamaño, con el nevo de Spitz. La biopsia resuelve la duda en la mayoría de los casos, al mostrar el infiltrado de histiocitos espumosos y las células de Touton. Aunque la inmensa mayoría de los xantogranulomas se limitan a la piel, existe una pequeña proporción de casos con afectación extracutánea. La localización más relevante es la ocular: el xantogranuloma puede infiltrar el tracto uveal (iris, cuerpo ciliar) y causar complicaciones como hipema o glaucoma secundario, sobre todo en lactantes menores de dos años con lesiones cutáneas múltiples. Se ha descrito también, de forma excepcional, afectación pulmonar, hepática, esplénica y del sistema nervioso central, generalmente asociada a formas sistémicas de curso más agresivo que las cutáneas aisladas. Un dato que merece mención aparte: se ha descrito una asociación infrecuente pero documentada entre el xantogranuloma juvenil, la neurofibromatosis tipo 1 y la leucemia mielomonocítica juvenil. Esta triple asociación no implica que todo niño con xantogranuloma necesite un cribado hematológico, pero sí que la presencia concomitante de manchas café con leche debe alertar al clínico. De tres raíces: ξανθός (xanthós), "amarillo" en griego, por el color de la lesión; granulum, "grano pequeño" en latín, porque el infiltrado forma un granuloma; y -ωμα (-ōma), sufijo griego que indica tumor o masa. El conjunto describe con precisión lo que se ve bajo el microscopio: un nódulo ("tumor") formado por un granuloma de células amarillentas cargadas de lípidos. No, aunque el nombre se presta a confusión. El xantoma es un depósito de lípidos en la piel que aparece como consecuencia de una dislipidemia: hay colesterol de más en la sangre, y los macrófagos lo fagocitan. El xantogranuloma es una proliferación de histiocitos que no depende del colesterol sérico: los histiocitos proliferan primero, por un estímulo desconocido, y captan lípidos después. Los pacientes con xantogranuloma tienen un perfil lipídico normal. En la mayoría de los casos, sí. Las lesiones cutáneas tienden a involucionar espontáneamente a lo largo de meses o unos pocos años. Las formas múltiples y las gigantes pueden tardar algo más, pero el pronóstico cutáneo es excelente. La principal excepción son las formas con afectación extracutánea —especialmente la ocular—, que pueden requerir una actitud distinta. Son células gigantes multinucleadas que se encuentran dentro del xantogranuloma y se consideran prácticamente patognomónicas de esta lesión. Su rasgo más reconocible es la disposición de los núcleos en corona alrededor de un centro de citoplasma eosinófilo, rodeado a su vez de una periferia vacuolada y espumosa. Deben su nombre al patólogo alemán Karl Touton, que las describió en 1885. Sí, aunque es infrecuente. La afectación ocular más relevante es la del tracto uveal (iris y cuerpo ciliar), sobre todo en lactantes con múltiples lesiones cutáneas. Puede manifestarse con cambios en el color del iris o con signos de inflamación intraocular. Esta posibilidad es la que justifica que, en determinados casos pediátricos, se plantee una evaluación oftalmológica. Si desea profundizar en conceptos asociados al xantogranuloma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el xantogranuloma
Formas clínicas principales
Posición dentro de las histiocitosis
Diferenciación con los xantomas y otras lesiones
Afectación extracutánea
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "xantogranuloma"?
¿Es lo mismo un xantogranuloma que un xantoma?
¿El xantogranuloma juvenil desaparece solo?
¿Qué son las células de Touton?
¿Puede un xantogranuloma afectar al ojo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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