DICCIONARIO MÉDICO
Xantogranuloma
El xantogranuloma es una proliferación benigna de histiocitos no pertenecientes a las células de Langerhans, que se presenta principalmente en lactantes y niños como nódulos amarillo-anaranjados en la piel. El xantogranuloma, y en particular su forma más representativa, el xantogranuloma juvenil (XGJ), es un trastorno histiocitario benigno y generalmente autolimitado que afecta con mayor frecuencia a lactantes y niños pequeños. A diferencia de otros depósitos xantomatosos, el xantogranuloma no se asocia a alteraciones del metabolismo lipídico, lo que lo diferencia claramente de los xantomas propiamente dichos. Su reconocimiento clínico es importante para distinguirlo de otras histiocitosis potencialmente más graves y para detectar las infrecuentes pero relevantes complicaciones oculares que pueden acompañarlo. El xantogranuloma es una proliferación benigna de histiocitos dendríticos dérmicos que pertenece al grupo de las histiocitosis de células no Langerhans. A pesar de su denominación (del griego xanthos, amarillo), que alude al color amarillento de las lesiones, el xantogranuloma no tiene relación con los trastornos del colesterol ni con los xantomas asociados a hiperlipidemia. Los niveles de lípidos en sangre son normales en los pacientes con xantogranuloma, lo que constituye una diferencia clave respecto a otras lesiones xantomatosas. El xantogranuloma juvenil es la forma más común de histiocitosis de células no Langerhans en la infancia. Se estima que en el 75 % de los casos las lesiones aparecen durante el primer año de vida, y entre el 15 y el 20 % de los pacientes presentan lesiones al nacimiento. Aunque mucho menos frecuente, también puede presentarse en adultos, con un pico de incidencia entre los 20 y los 30 años. La incidencia real puede estar infraestimada, ya que muchas lesiones, especialmente las solitarias y de pequeño tamaño (que representan hasta el 90 % de los casos), pasan desapercibidas o se diagnostican erróneamente. Desde el punto de vista histológico, el xantogranuloma se caracteriza por una proliferación difusa de histiocitos espumosos con presencia de células gigantes multinucleadas de Touton, que son el marcador histopatológico más característico. Estas células presentan una disposición característica con un anillo de núcleos rodeado por citoplasma espumoso periférico. El infiltrado puede incluir también linfocitos, eosinófilos y fibras de colágeno. La etiología del xantogranuloma es desconocida. Se cree que se origina a partir de una respuesta granulomatosa de los macrófagos ante un estímulo inespecífico, que puede ser de naturaleza física o infecciosa. Esta respuesta da lugar a una proliferación histiocitaria reactiva, no neoplásica, que se resuelve espontáneamente en la mayoría de los casos. Estudios recientes han identificado la presencia de la mutación BRAF V600E en algunas lesiones intracranales de xantogranuloma juvenil, una alteración genética que también se observa en la histiocitosis de células de Langerhans y en la enfermedad de Erdheim-Chester. Sin embargo, se necesitan estudios con poblaciones mayores para interpretar la relevancia clínica de este hallazgo. El xantogranuloma juvenil forma parte de un espectro de trastornos histiocitarios que incluye la histiocitosis cefálica benigna, la histiocitosis eruptiva generalizada, el xantogranuloma del adulto y la histiocitosis nodular progresiva. La presentación típica del xantogranuloma juvenil consiste en pápulas o nódulos solitarios o múltiples, firmes, bien delimitados, de color amarillo-anaranjado o marrón rojizo. Las lesiones suelen tener un tamaño de varios milímetros, aunque algunas pueden alcanzar varios centímetros. Las localizaciones más frecuentes son la cabeza, el cuello y el tronco superior, aunque pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo. Las lesiones orales son infrecuentes y suelen presentarse como nódulos amarillentos en la cara lateral de la lengua. Las lesiones cutáneas son habitualmente asintomáticas y no causan dolor ni prurito. Un aspecto fundamental es que tienden a la resolución espontánea en el transcurso de varios meses a años, dejando en ocasiones una discreta hiperpigmentación residual o atrofia cutánea leve. La complicación extracutánea más importante del xantogranuloma juvenil es la afectación ocular, que constituye la localización extracutánea más frecuente. Aunque ocurre en menos del 0,5 % de los pacientes, su relevancia clínica es elevada porque puede provocar complicaciones graves: El riesgo de afectación ocular es mayor en niños menores de 2 años y en aquellos con lesiones cutáneas múltiples. Aproximadamente el 40 % de los pacientes con xantogranuloma ocular presentan lesiones cutáneas múltiples en el momento del diagnóstico. La afectación ocular es casi siempre unilateral. Aunque infrecuente, se han descrito lesiones de xantogranuloma juvenil en el pulmón, el hígado, el bazo, el sistema nervioso central y el hueso. La afectación del sistema nervioso central puede manifestarse como diabetes insípida u otros déficits neurológicos según la localización de la lesión. Los casos con afectación visceral son excepcionales y pueden requerir un manejo terapéutico más complejo. El diagnóstico del xantogranuloma juvenil es fundamentalmente clínico, basado en la edad del paciente, el aspecto típico de las lesiones y su localización. La dermatoscopia puede aportar datos complementarios, mostrando un patrón denominado "setting sun" (sol poniente), con un área central amarillenta rodeada de un halo eritematoso. En casos atípicos o cuando sea necesario descartar otros diagnósticos, se realizará una biopsia cutánea que mostrará los hallazgos histológicos característicos: proliferación de histiocitos espumosos con células gigantes de Touton, infiltrado de linfocitos y eosinófilos, y positividad inmunohistoquímica para CD68 y factor XIIIa, con negatividad para S-100 y CD1a (lo que lo diferencia de la histiocitosis de células de Langerhans). El diagnóstico diferencial del xantogranuloma incluye diversas entidades que pueden presentarse como nódulos cutáneos en la infancia: Se ha descrito una asociación entre el xantogranuloma juvenil, la neurofibromatosis tipo 1 (NF1) y la leucemia mielomonocítica juvenil (LMMJ). Aunque el riesgo individual es bajo, la presencia de múltiples lesiones de xantogranuloma en un niño con NF1 conocida o sospechada debe alertar al médico sobre la conveniencia de un seguimiento hematológico periódico. Esta triple asociación (xantogranuloma + NF1 + LMMJ) es infrecuente pero ha sido documentada en la literatura y justifica una vigilancia multidisciplinar. El manejo de las lesiones cutáneas del xantogranuloma juvenil es, en la mayoría de los casos, conservador, basado en la observación. Dado que las lesiones tienden a resolverse espontáneamente, no se requiere tratamiento activo salvo que existan motivos estéticos, un tamaño excesivo o localización que cause molestias. La escisión quirúrgica se reserva para lesiones sintomáticas, de gran tamaño o que persistan más allá de lo esperado. La recurrencia tras la exéresis es infrecuente. La afectación ocular requiere derivación urgente al oftalmólogo. El tratamiento puede incluir corticosteroides tópicos o perioculares, terapia inmunomoduladora sistémica (incluyendo corticosteroides sistémicos, metotrexato o ciclosporina) o intervención quirúrgica según la gravedad del caso. El objetivo es prevenir la pérdida visual y controlar las complicaciones como el hifema y el glaucoma. Los casos excepcionales con afectación de órganos internos o del sistema nervioso central requieren un abordaje multidisciplinar que puede incluir quimioterapia, radioterapia, inmunosupresión o cirugía, en función de la localización y la repercusión funcional de las lesiones. El pronóstico en estos casos es variable y depende de la respuesta al tratamiento y de las posibles secuelas de la compresión o infiltración de estructuras vitales. El pronóstico del xantogranuloma juvenil cutáneo es excelente. La resolución espontánea se produce habitualmente en un plazo de 6 meses a 3 años, y la recurrencia es excepcional. Los pacientes con afectación exclusivamente cutánea tienen un curso clínico favorable sin secuelas significativas. El pronóstico es menos predecible en los casos con afectación ocular o visceral, donde las complicaciones pueden tener consecuencias funcionales relevantes si no se diagnostican y tratan de forma precoz. Respecto a los casos de xantogranuloma con lesiones intracranales aisladas, los datos disponibles sugieren un pronóstico más favorable que el de otras formas de enfermedad sistémica histiocitaria. Sin embargo, la intervención quirúrgica puede ser necesaria y conlleva sus propios riesgos, que el equipo neuroquirúrgico valorará individualizadamente. Aunque el xantogranuloma es predominantemente una enfermedad de la infancia, también puede presentarse en adultos, con un pico de incidencia en la tercera década de la vida. En los adultos, la mayoría de los pacientes presentan una lesión solitaria, a diferencia de la tendencia a lesiones múltiples que se observa con mayor frecuencia en la infancia. Las lesiones en adultos suelen ser nódulos firmes de color marrón-rojizo o amarillento, que pueden confundirse clínicamente con dermatofibromas, quistes epidérmicos u otras neoplasias cutáneas benignas. El diagnóstico en adultos se confirma mediante biopsia cutánea con estudio histológico e inmunohistoquímico. A diferencia de la población pediátrica, la regresión espontánea en adultos es menos predecible, y la escisión quirúrgica se indica con mayor frecuencia tanto con fines diagnósticos como terapéuticos. El xantogranuloma del adulto no se asocia al riesgo de leucemia mielomonocítica juvenil ni a neurofibromatosis tipo 1, asociaciones que son más relevantes en la edad pediátrica. El xantogranuloma juvenil muestra una ligera predominancia masculina (relación 1,5:1) en la población pediátrica, mientras que en adultos no se observa una predilección clara por sexo. No se ha descrito predilección racial, aunque la mayoría de las series publicadas proceden de poblaciones caucásicas. La prevalencia global del xantogranuloma juvenil es difícil de determinar con exactitud, dado que muchas lesiones solitarias y de pequeño tamaño no llegan a ser diagnosticadas ni motivan consulta médica, especialmente si se resuelven espontáneamente durante los primeros años de vida. Las lesiones cutáneas solitarias representan aproximadamente el 67 % de todos los casos, seguidas de las lesiones subcutáneas o de partes blandas profundas (16 %), las lesiones cutáneas múltiples (7 %), las lesiones extracutáneas solitarias en tejido no blando (5 %) y las formas con afectación cutánea múltiple y visceral-sistémica (5 %). Los fallecimientos atribuibles directamente al xantogranuloma son excepcionales y se han descrito casi exclusivamente en pacientes con afectación visceral extensa. El seguimiento del paciente con xantogranuloma juvenil debe individualizarse según las características de la presentación: Las familias deben recibir información clara sobre la naturaleza benigna de la enfermedad, la previsión de resolución espontánea de las lesiones cutáneas y los signos de alarma (especialmente oculares) que deberían motivar una consulta precoz. La educación adecuada de los padres reduce la ansiedad y favorece la adherencia al plan de seguimiento. Se recomienda acudir al pediatra o al dermatólogo en las siguientes situaciones: No. El xantogranuloma juvenil es una proliferación benigna de histiocitos que no tiene potencial maligno. Las lesiones cutáneas se resuelven espontáneamente en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, es importante que el médico realice el diagnóstico diferencial con otras histiocitosis como la de células de Langerhans, que puede tener un comportamiento más agresivo. No. A diferencia de los xantomas, que son depósitos de colesterol asociados a hiperlipidemia, el xantogranuloma no se asocia a alteraciones del metabolismo lipídico. No es necesario realizar un perfil lipídico a un niño diagnosticado de xantogranuloma juvenil salvo que existan otros datos clínicos que lo justifiquen. En la mayoría de los casos, no. El xantogranuloma juvenil cutáneo se resuelve de forma espontánea y el tratamiento estándar es la observación clínica. La extirpación quirúrgica se considera solo en lesiones que no involucionan, que causan molestias significativas, que tienen un tamaño excesivo o por razones estéticas. El especialista valorará la indicación en cada caso. El médico puede recomendar una evaluación oftalmológica especialmente en lactantes menores de 2 años con lesiones cutáneas múltiples o de gran tamaño, ya que presentan mayor riesgo de afectación ocular. La detección precoz de lesiones en el iris permite instaurar tratamiento antes de que se desarrollen complicaciones como el hifema o el glaucoma, que podrían comprometer la visión. Los padres deben estar atentos a signos como fotofobia, lagrimeo excesivo, enrojecimiento ocular o cualquier cambio en la apariencia de los ojos del niño, y consultar con el oftalmólogo de forma urgente si aparecen estos síntomas. Aunque ambas son histiocitosis que pueden presentarse en la infancia con lesiones cutáneas, existen diferencias fundamentales. El xantogranuloma juvenil es una histiocitosis de células no Langerhans, benigna y autolimitada, cuyas células son negativas para los marcadores S-100 y CD1a. La histiocitosis de células de Langerhans, en cambio, involucra un tipo celular diferente (la célula de Langerhans), es positiva para S-100 y CD1a, y puede tener un curso más agresivo con afectación ósea, pulmonar y de otros órganos. El estudio histopatológico e inmunohistoquímico permite al patólogo distinguir ambas entidades con precisión. En la mayoría de los casos, las lesiones de xantogranuloma juvenil se resuelven espontáneamente dejando una mínima huella en la piel, que puede manifestarse como una leve hiperpigmentación residual o una discreta atrofia cutánea. Las cicatrices significativas son infrecuentes con la involución espontánea. Si se realiza exéresis quirúrgica, la cicatriz resultante dependerá del tamaño y la localización de la lesión y de la técnica quirúrgica empleada. El especialista valorará el equilibrio entre el resultado estético y la necesidad de intervención. Referencias: © Clínica Universidad de Navarra 2026Qué es el xantogranuloma
Causas y etiopatogenia
Presentación clínica
Lesiones cutáneas
Afectación ocular
Otras localizaciones extracutáneas
Diagnóstico del xantogranuloma
Diagnóstico diferencial
Asociación con neurofibromatosis tipo 1 y leucemia
Tratamiento del xantogranuloma
Lesiones cutáneas
Afectación ocular
Afectación visceral
Pronóstico del xantogranuloma
El xantogranuloma en adultos
Aspectos epidemiológicos
Seguimiento del xantogranuloma
Cuándo consultar al médico
Preguntas frecuentes sobre el xantogranuloma
¿El xantogranuloma juvenil es un tipo de cáncer?
¿El xantogranuloma está relacionado con el colesterol alto?
¿Es necesario operar un xantogranuloma juvenil?
¿Es necesaria una revisión oftalmológica si el niño tiene xantogranuloma en la piel?
¿Qué diferencia existe entre el xantogranuloma juvenil y la histiocitosis de células de Langerhans?
¿El xantogranuloma puede dejar cicatriz?
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