DICCIONARIO MÉDICO
Histiocitosis maligna
La histiocitosis maligna agrupa las neoplasias derivadas de células de la línea histiocítica (macrófagos y células dendríticas) que muestran un comportamiento clínico agresivo. La Histiocyte Society la clasifica como grupo M («malignant»), que incluye el sarcoma histiocítico, el sarcoma de células de Langerhans y el sarcoma de células dendríticas interdigitantes. Son entidades muy infrecuentes: representan menos del 0,5 % de todas las neoplasias hematolinfoides. El histiocito, del griego ἱστός (histós, «tejido», «tela») y κύτος (kýtos, «célula»), es la célula tisular residente del sistema mononuclear fagocítico: un monocito que ha abandonado el torrente sanguíneo y se ha asentado en los tejidos, donde cumple funciones de fagocitosis, presentación antigénica y regulación inmunitaria. Cuando estas células o sus precursores sufren una transformación neoplásica con atipia marcada y comportamiento agresivo, la entidad resultante recibe el nombre de histiocitosis maligna. Conviene señalar que el término tiene dos acepciones en la literatura médica: una amplia, que abarca todas las neoplasias histiocíticas de alto grado (la que recoge la clasificación actual), y una histórica más restringida, que correspondía a un cuadro descrito en 1939 por Scott y Robb-Smith bajo el nombre de «reticulosis medular histiocítica» y que durante décadas se consideró una entidad unitaria. La revisión de esos casos con técnicas de inmunofenotipado modernas demostró que la mayoría correspondían en realidad a linfomas de células T o B, particularmente al linfoma anaplásico de células grandes Ki-1. Solo una fracción residual correspondía a neoplasias genuinamente histiocíticas. Pocos diagnósticos en hematología han experimentado una revisión tan profunda. Hasta los años noventa, «histiocitosis maligna» era un cajón de sastre donde convivían linfomas mal clasificados, síndromes hemofagocíticos reactivos y las verdaderas neoplasias histiocíticas. La llegada de la inmunohistoquímica (anticuerpos como CD163, CD68, lisozima) y de la citogenética permitió separar lo que antes era indistinguible bajo el microscopio convencional. La clasificación vigente de la Organización Mundial de la Salud y de la Histiocyte Society reserva el grupo M para tres entidades concretas. El sarcoma histiocítico, la más representativa, muestra células tumorales grandes, pleomórficas, con citoplasma abundante y expresión de marcadores de macrófago maduro (CD163, CD68). El sarcoma de células de Langerhans comparte la expresión de CD1a y langerina con la histiocitosis de células de Langerhans, pero presenta un grado de atipia y agresividad incompatible con esa entidad. El sarcoma de células dendríticas interdigitantes expresa marcadores propios de las células dendríticas de la zona T ganglionar (S-100, fascina). Las tres entidades son raras. El sarcoma histiocítico tiene una incidencia estimada inferior a un caso por millón de habitantes y año; puede afectar a adultos y niños, sin predilección clara por sexo. Su localización es preferentemente extraganglionar: piel, tubo digestivo, tejidos blandos, bazo e hígado. La histiocitosis como concepto general abarca un espectro amplio de trastornos, la mayoría de los cuales no son malignos. La histiocitosis de células de Langerhans (grupo L) es una proliferación clonal con comportamiento variable, que puede desde resolverse espontáneamente hasta requerir intervención prolongada, pero carece de la atipia celular y el curso fulminante de las neoplasias del grupo M. El síndrome hemofagocítico reactivo y la linfohistiocitosis hemofagocítica familiar comparten con la histiocitosis maligna la presencia de macrófagos activados que fagocitan células sanguíneas, pero se trata de trastornos reactivos o genéticos, no neoplásicos. La confusión con el linfoma anaplásico de células grandes merece mención especial. Hasta que los anticuerpos anti-CD30 (Ki-1) permitieron identificar esa neoplasia como de estirpe linfoide, muchos casos se catalogaron erróneamente como histiocitosis maligna. Hoy el linfoma anaplásico Ki-1 constituye una entidad bien definida dentro de los linfomas T periféricos, separada conceptualmente de las neoplasias histiocíticas genuinas. Del griego ἱστός (histós), que significa «tejido» o «tela», y κύτος (kýtos), «célula». Un histiocito es, literalmente, una célula tisular. El término se incorporó a la nomenclatura médica para designar a los macrófagos residentes en los tejidos, descendientes de los monocitos circulantes. Aschoff lo popularizó a principios del siglo XX al describir el sistema reticuloendotelial. No exactamente, aunque están muy relacionados. La histiocitosis maligna es la categoría general (grupo M de la Histiocyte Society) que engloba varias entidades. El sarcoma histiocítico es la más representativa de ellas, pero no la única: también incluye los sarcomas de células de Langerhans y de células dendríticas interdigitantes. Porque las técnicas de laboratorio disponibles hasta los años ochenta no permitían distinguir con fiabilidad entre una célula neoplásica de origen histiocítico y una de origen linfoide con aspecto «histiocitoide». La inmunohistoquímica resolvió la ambigüedad: al aplicar marcadores específicos de linaje (CD30 para el linfoma anaplásico, CD163 para histiocitos verdaderos), la mayoría de los diagnósticos antiguos resultaron ser linfomas. No. Es una de las categorías más infrecuentes de la oncología hematológica: menos de un caso por millón de habitantes y año para el sarcoma histiocítico, y cifras aún menores para las otras variantes del grupo M. Si desea profundizar en conceptos asociados a la histiocitosis maligna, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la histiocitosis maligna
Reclasificación nosológica y estado actual
Diferenciación con otras histiocitosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra histiocito?
¿Es lo mismo histiocitosis maligna que sarcoma histiocítico?
¿Por qué se reclasificaron tantos casos?
¿La histiocitosis maligna es frecuente?
Referencias
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