DICCIONARIO MÉDICO
Linfohistiocitosis
La linfohistiocitosis es la proliferación anómala y simultánea de linfocitos e histiocitos, dos estirpes del sistema inmunitario, acompañada de una activación inflamatoria que el organismo no logra apagar. Bajo este nombre se agrupa un conjunto de trastornos raros que comparten un mismo sustrato: células defensivas que se multiplican e infiltran los tejidos en lugar de retirarse cuando la amenaza ha pasado. El término reúne dos raíces griegas y una latina. Del griego proceden histíon (tejido) y kytos (célula), que dan histiocito, el macrófago residente en los tejidos; del latín lympha (agua clara) deriva linfocito, la célula que se identificó por primera vez en la linfa. El sufijo -osis indica un proceso o estado, casi siempre de carácter proliferativo o patológico. Reunidas, las tres partes describen literalmente un estado de multiplicación de linfocitos e histiocitos. Conviene precisar qué es cada protagonista. El linfocito es el leucocito encargado de la inmunidad específica: reconoce cada patógeno y organiza una respuesta dirigida contra él. El histiocito es un tipo de macrófago que reside de forma estable en los tejidos, donde fagocita restos, presenta antígenos y libera mediadores inflamatorios. En la linfohistiocitosis ambas poblaciones proliferan a la vez y su actividad se descontrola. El resultado no es una defensa eficaz, sino una inflamación sostenida que daña los propios órganos. En condiciones normales, cuando un linfocito T citotóxico o una célula NK destruye a su diana, esa misma acción de destrucción sirve de señal de apagado: la célula agresora, una vez cumplida su tarea, frena la respuesta. Ese freno es la citotoxicidad, y depende de que la célula pueda liberar sus gránulos y perforar la membrana del objetivo. Cuando la maquinaria de la citotoxicidad falla, el estímulo inicial nunca se retira. Sin ese apagado, los linfocitos activados siguen produciendo citoquinas, que a su vez activan más macrófagos, que liberan más citoquinas, que reclutan más linfocitos. Se establece un círculo de retroalimentación positiva que la clínica describe como tormenta de citoquinas. Los macrófagos hiperactivados llegan a fagocitar células sanguíneas sanas dentro de la médula ósea y el bazo, un fenómeno llamado hemofagocitosis que da nombre a la variante más conocida del cuadro. La consecuencia es fiebre persistente, aumento del tamaño del hígado y del bazo, y descenso de las cifras de sangre. La linfohistiocitosis se ordena en dos grandes grupos según su origen. Las formas primarias tienen una base genética: el defecto de citotoxicidad viene escrito en los genes y la enfermedad aparece, casi siempre en la primera infancia, cuando una infección u otro estímulo desencadena la cascada. Dentro de este grupo se sitúa la linfohistiocitosis hemofagocítica familiar, la variante hereditaria mejor caracterizada. Las formas secundarias o adquiridas surgen sin un defecto genético previo, o sobre una predisposición leve, cuando una infección grave (el virus de Epstein-Barr es el desencadenante clásico), una neoplasia hematológica o una enfermedad autoinmune agota la capacidad reguladora del sistema inmunitario. En el contexto de las enfermedades reumatológicas, este mismo mecanismo recibe el nombre de síndrome de activación macrofágica. La distinción entre primaria y secundaria no siempre es nítida: hay pacientes con una infección aparente que, al estudiarse, resultan portadores de una mutación de base. Junto a la linfohistiocitosis propiamente dicha, la clasificación de los síndromes histiocíticos incluye otras entidades donde predomina el histiocito, como la histiocitosis de células de Langerhans. Comparten la acumulación anómala de células del linaje mononuclear-fagocítico, pero difieren en la célula predominante y en el comportamiento clínico. Es un cuadro raro. Las estimaciones sitúan la forma hemofagocítica en torno a un caso por millón de habitantes y año, con clara predilección por la edad pediátrica, aunque el diagnóstico en adultos crece a medida que aumenta la sospecha clínica. La rareza, unida a unos síntomas iniciales inespecíficos (fiebre, malestar, visceromegalia), explica que el reconocimiento dependa de un alto índice de sospecha. De la unión de linfocito (del latín lympha, agua clara) e histiocito (del griego histíon, tejido, y kytos, célula), con el sufijo -osis, que denota proceso o estado. El término nombra la proliferación conjunta de ambas estirpes celulares. No exactamente. La histiocitosis agrupa trastornos en los que predomina la acumulación de histiocitos. En la linfohistiocitosis proliferan a la vez linfocitos e histiocitos, y el rasgo definitorio es la activación inmunitaria descontrolada más que el mero acúmulo celular. Son familias de trastornos emparentadas pero distintas. Que los macrófagos hiperactivados engullen células sanguíneas sanas (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas) dentro de la médula ósea, el bazo o los ganglios. Esa hemofagocitosis se observa al microscopio y da nombre a la variante más frecuente del cuadro. No. Las formas familiares se manifiestan sobre todo en lactantes y niños pequeños, pero las formas secundarias pueden aparecer a cualquier edad, y el número de casos reconocidos en adultos es cada vez mayor.Qué es la linfohistiocitosis
Por qué se descontrola la respuesta inmunitaria
Clasificación de los trastornos linfohistiocíticos
Distribución y frecuencia
Preguntas frecuentes
De dónde viene la palabra linfohistiocitosis
Es lo mismo linfohistiocitosis que histiocitosis
Qué significa que sea hemofagocítica
Afecta solo a niños
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026