DICCIONARIO MÉDICO
Lípido
Un lípido es cualquiera de las biomoléculas orgánicas que comparten una propiedad física: se disuelven mal en agua y bien en disolventes orgánicos. Bajo esa etiqueta caben moléculas muy distintas entre sí, desde las grasas de reserva hasta el colesterol o las vitaminas liposolubles. Grasa y lípido no son exactamente lo mismo: las grasas son solo un tipo de lípido. La definición de lípido es peculiar dentro de la bioquímica. Mientras que a las proteínas o a los glúcidos se les define por su estructura química, a los lípidos se les agrupa por cómo se comportan: no se mezclan con el agua y sí con sustancias como el cloroformo, el éter o el alcohol. Es una definición operativa, casi de laboratorio, más que una descripción de una arquitectura molecular común. De hecho, no existe una definición internacional única y cerrada del término. Esa insolubilidad en agua explica buena parte de su papel biológico. Una molécula que rehúye el agua sirve para construir barreras (las membranas de las células), para almacenar energía de forma compacta y para aislar del medio acuoso a otras estructuras. La palabra procede del griego λίπος (lipos), que designaba la grasa o el sebo de un animal y, en sentido poético, llegó a usarse para el aceite vegetal. El término moderno, sin embargo, es reciente: lo acuñó en francés (lipide) el bioquímico Gabriel Bertrand en 1923, sumando esa raíz griega al sufijo químico "-ido", que indica "derivado de". Antes habían circulado otras voces, como lipoide o lipina, con significados que variaban de un autor a otro. La necesidad de un nombre único y ordenado terminó imponiendo lípido. Hay dos maneras habituales de ordenarlos. La clásica atiende a si la molécula puede o no romperse por hidrólisis liberando ácidos grasos, lo que se conoce como saponificación. Los lípidos saponificables contienen ácidos grasos en su estructura. Aquí entran las grasas propiamente dichas (los triglicéridos, formados por glicerol y tres ácidos grasos), las ceras, los fosfolípidos que construyen las membranas celulares y los glicolípidos, en los que aparece un componente glucídico. Frente a ellos, los insaponificables no llevan ácidos grasos y no se hidrolizan de ese modo. El grupo más conocido es el de los esteroides, encabezado por el colesterol, del que derivan las hormonas sexuales y las corticosuprarrenales. También pertenecen a esta categoría las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) y los terpenos. La bioquímica actual maneja una clasificación más detallada, la del consorcio internacional LIPID MAPS, que reparte los lípidos en ocho categorías (ácidos grasos, glicerolípidos, glicerofosfolípidos, esfingolípidos, esteroles, prenoles, sacarolípidos y policétidos). Dentro de los esfingolípidos, por ejemplo, se agrupan moléculas con papel destacado en el tejido nervioso. Los lípidos no cumplen un único cometido. El más conocido es el energético: los triglicéridos son la reserva de combustible por excelencia, y cada gramo de grasa libera más del doble de energía que un gramo de glúcido. Cuando el aporte de glucosa escasea, el organismo recurre a esa reserva. El papel estructural es igual de decisivo. Los fosfolípidos forman la bicapa que delimita cada célula y sus orgánulos, una frontera que decide qué entra y qué sale. Sin esa membrana lipídica no habría célula posible. Queda un tercer bloque, más sutil, de funciones reguladoras. Ciertas hormonas son de naturaleza lipídica, como las derivadas del colesterol. Otros lípidos actúan como mensajeros dentro de la célula, protegen mecánicamente a los órganos y aíslan térmicamente el interior del cuerpo. Un solo tipo de molécula, definido por una simple propiedad física, sostiene funciones que van de la energía a la comunicación celular. Como los lípidos no se disuelven en el agua del plasma, la sangre no puede transportarlos sueltos. Viajan empaquetados en lipoproteínas, partículas que combinan lípidos con proteínas y los hacen compatibles con el medio acuoso. De la cantidad y el tipo de estas partículas depende buena parte del perfil lipídico que se mide en un análisis de sangre. Del griego lipos, grasa. El término moderno lo acuñó el bioquímico francés Gabriel Bertrand en 1923, a partir de esa raíz y del sufijo "-ido", que significa "derivado de". Es, por tanto, un neologismo del siglo XX. No exactamente. Toda grasa es un lípido, pero no todo lípido es una grasa. Grasa suele referirse a los triglicéridos, mientras que el término lípido abarca también el colesterol, los fosfolípidos, las ceras o las vitaminas liposolubles. Su comportamiento frente al agua. Los lípidos son insolubles en agua y solubles en disolventes orgánicos, a diferencia de glúcidos y proteínas. Esa es la propiedad que los define como grupo, por encima de sus muy diversas estructuras. Porque su estructura está dominada por cadenas de carbono e hidrógeno sin carga, que no interaccionan con las moléculas de agua. Esa "aversión" al agua es la base de su papel en las membranas y en el almacenamiento de energía. Entradas relacionadasQué es un lípido
Etimología y origen del término
Clasificación de los lípidos
Funciones en el organismo
Lípidos en la sangre
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "lípido"?
¿Es lo mismo un lípido que una grasa?
¿Qué distingue a un lípido de otras biomoléculas?
¿Por qué son insolubles en agua?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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