DICCIONARIO MÉDICO
Tumor neuroendocrino
Un tumor neuroendocrino (TNE) es una neoplasia que se origina en las células del sistema neuroendocrino difuso, un conjunto de células dispersas por el organismo que comparten rasgos tanto nerviosos como endocrinos. Los TNE pueden aparecer en el tubo digestivo, el páncreas, el pulmón, la glándula suprarrenal y, con menor frecuencia, en casi cualquier otro órgano. El nombre une tres componentes: el griego νεῦρον (neuron, «nervio»), el también griego ἔνδον (endon, «dentro») junto con κρίνω (krinō, «separar, secretar»), y el latín tumor. La combinación refleja la doble naturaleza de las células de las que proceden: expresan marcadores propios de neuronas (como la sinaptofisina) y, al mismo tiempo, son capaces de sintetizar y liberar hormonas y aminas biógenas, igual que las células endocrinas clásicas. Durante décadas, estos tumores recibieron nombres dispares. Siegfried Oberndorfer, patólogo alemán que trabajaba en Múnich, acuñó en 1907 el término «carcinoide» para describir unas neoplasias intestinales que se parecían a un carcinoma pero se comportaban de forma más benigna. Medio siglo después, A. G. E. Pearse agrupó las células de origen bajo el acrónimo APUD y los tumores derivados se llamaron apudomas. La nomenclatura actual, que la OMS ha ido refinando desde 2000, prefiere «tumor neuroendocrino» o «neoplasia neuroendocrina» porque no arrastra hipótesis embrionarias superadas ni términos ambiguos como «carcinoide». La clasificación vigente distingue dos grandes categorías según la diferenciación celular. Los tumores neuroendocrinos bien diferenciados (NET, del inglés neuroendocrine tumor) conservan una arquitectura organoide y un aspecto citológico que recuerda al de las células normales del mismo tejido. Los carcinomas neuroendocrinos pobremente diferenciados (NEC, neuroendocrine carcinoma) pierden esa arquitectura y se comportan de forma agresiva, con un pronóstico muy distinto. Dentro de los tumores bien diferenciados, la OMS establece tres grados basados en el índice de proliferación celular Ki-67 y el recuento de mitosis. El grado 1 (Ki-67 inferior al 3 %, menos de 2 mitosis por campo) agrupa las lesiones de crecimiento más lento. El grado 2 (Ki-67 entre el 3 y el 20 %) representa un escalón intermedio. A partir de 2017, la clasificación reconoce un grado 3 bien diferenciado (Ki-67 superior al 20 %) que no debe confundirse con el carcinoma pobremente diferenciado, a pesar de compartir un índice proliferativo elevado. La distinción importa porque el comportamiento clínico y la respuesta al tratamiento difieren. Los dos marcadores inmunohistoquímicos que confirman la naturaleza neuroendocrina de un tumor son la cromogranina A y la sinaptofisina. La primera es una proteína de los gránulos de secreción; la segunda, una proteína de las vesículas sinápticas. Cuando ambas son positivas, el origen neuroendocrino queda establecido con un grado alto de fiabilidad. El tubo digestivo concentra la mayoría de los TNE, con una frecuencia especialmente alta en el intestino delgado (íleon), el recto y el estómago. El páncreas es la segunda localización en importancia y alberga los ejemplos más conocidos de tumores funcionantes: el insulinoma, el gastrinoma, el glucagonoma, el vipoma y el somatostatinoma. En el pulmón, los TNE bien diferenciados se siguen llamando carcinoides típicos o atípicos, una excepción terminológica que la OMS mantiene solo para este órgano. El feocromocitoma de la médula suprarrenal y el carcinoma medular de tiroides también pertenecen a la familia neuroendocrina, aunque sus particularidades clínicas los convierten en capítulos aparte. Se habla de tumor «funcionante» cuando la secreción hormonal produce un síndrome clínico reconocible; «no funcionante» cuando la neoplasia no genera manifestaciones hormonales, independientemente de que las células sinteticen péptidos detectables en laboratorio. Los tumores no funcionantes son los más frecuentes en la mayoría de las series publicadas. De la combinación de neuro- (nervio) y endocrino (que secreta hacia dentro, es decir, hacia la sangre). Las células de las que derivan estos tumores comparten propiedades de las neuronas y de las células glandulares: almacenan sustancias en gránulos de secreción, responden a estímulos nerviosos y liberan hormonas o aminas al torrente sanguíneo. Históricamente, sí se usaron como sinónimos, pero la terminología ha cambiado. «Carcinoide» fue el término acuñado por Oberndorfer en 1907 y durante décadas se aplicó a los TNE del tubo digestivo. Hoy, la OMS reserva «carcinoide» solo para los TNE bien diferenciados del pulmón (típico y atípico); en el tubo digestivo y el páncreas, la nomenclatura correcta es «tumor neuroendocrino» seguido de su grado. No necesariamente. El espectro de comportamiento es muy amplio. Un TNE de grado 1 localizado en el recto o en el estómago puede tener un crecimiento extremadamente lento y curarse con la resección endoscópica. En el otro extremo, un carcinoma neuroendocrino de células pequeñas pobremente diferenciado puede comportarse de forma tan agresiva como un carcinoma de pulmón de células pequeñas. Las células neuroendocrinas se llamaron originalmente células APUD y sus tumores, apudomas. Cuando se demostró que no todas procedían de la cresta neural (como Pearse había postulado), la comunidad científica adoptó «tumor neuroendocrino» como denominación neutral. APUD y apudoma son hoy sinónimos históricos. Para profundizar en tipos concretos de tumores neuroendocrinos y en los conceptos que los vertebran:Qué es un tumor neuroendocrino
Clasificación de la OMS y gradación histológica
Localizaciones y funcionalidad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «tumor neuroendocrino»?
¿Es lo mismo un tumor neuroendocrino que un carcinoide?
¿Todos los tumores neuroendocrinos son malignos?
¿Qué relación tiene con el concepto APUD?
Referencias
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