DICCIONARIO MÉDICO
Cromogranina A
La cromogranina A (CgA) es una glucoproteína ácida de 439 aminoácidos que se almacena en los gránulos de secreción de las células neuroendocrinas y se libera junto con las hormonas y los neurotransmisores que esos gránulos contienen. Es el miembro más abundante y mejor estudiado de la familia de las graninas. En la práctica clínica se utiliza como marcador sérico y tisular de los tumores neuroendocrinos, donde sus concentraciones en sangre guardan relación con la carga tumoral. El nombre cromogranina procede de su descubrimiento en las células cromafines de la médula suprarrenal: se la identificó como una proteína soluble presente en los gránulos cromafines, las mismas vesículas que almacenan adrenalina y noradrenalina. El gen que la codifica (CHGA) se localiza en el cromosoma 14, en la región 14q32. La médula suprarrenal es el principal reservorio de CgA del organismo, pero la adenohipófisis contiene aproximadamente una cuarta parte del total, y el tubo digestivo, el páncreas y otras glándulas endocrinas aportan cantidades menores. La familia de las graninas incluye, además de la CgA, a la cromogranina B (también llamada secretogranina I) y a la secretogranina II (a veces denominada cromogranina C), entre otros miembros menos conocidos. Todas comparten la capacidad de coalmacenarse con hormonas peptídicas y catecolaminas en los gránulos de secreción densos, y todas se secretan al medio extracelular mediante exocitosis regulada. La CgA no es un simple acompañante inerte de las hormonas dentro del gránulo. Participa activamente en la formación y la maduración de los propios gránulos secretores, contribuye a concentrar las catecolaminas en su interior (gracias a su capacidad de unir calcio y crear una matriz intragranular de alta densidad) y, una vez liberada, actúa como prohormona. Al ser procesada por proteasas específicas (prohormonas convertasas PC1/3 y PC2, entre otras), la CgA genera varios péptidos con actividad biológica propia. Los más estudiados son la vasostatina, con efectos vasodilatadores y cardioprotectores; la pancreastatina, que inhibe la secreción de insulina estimulada por glucosa; la catestatina, un inhibidor de la liberación de catecolaminas con propiedades antihipertensivas en modelos experimentales; y la parastatina, que modula la secreción paratiroidea. Cada uno de estos fragmentos posee un patrón de distribución tisular y una vida media diferentes, lo que complica considerablemente la determinación analítica de la CgA en sangre, ya que los distintos ensayos disponibles reconocen epitopos diferentes de la molécula. Las células neuroendocrinas normales producen CgA en cantidades moderadas. Cuando proliferan de forma tumoral, la producción se amplifica y la proteína se vierte al torrente sanguíneo en concentraciones medibles. Eso convierte a la CgA en el marcador sérico general más empleado para los tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos (TNE-GEP), los feocromocitomas, los paragangliomas, los neuroblastomas, los carcinoides y otros tumores con diferenciación neuroendocrina. Su sensibilidad es moderada y su especificidad, limitada. Niveles elevados de CgA pueden aparecer también en la gastritis atrófica (por hiperplasia de las células enterocromafines del estómago), en pacientes tratados con inhibidores de la bomba de protones, en la insuficiencia renal crónica y en la insuficiencia cardíaca, entre otras situaciones no tumorales. Interpretar el resultado exige conocer el contexto clínico. Aun así, la CgA sigue siendo la herramienta bioquímica más útil en el seguimiento de los TNE-GEP: sus variaciones en el tiempo reflejan la respuesta al tratamiento y permiten detectar recidivas de forma temprana. De "cromafín" (las células de la médula suprarrenal donde se aisló por primera vez) y "granina" (proteína de los gránulos secretores). La A la distingue de la cromogranina B y de los demás miembros de la familia. No. Son proteínas codificadas por genes distintos, con distribución tisular diferente y con perfiles de péptidos derivados propios. La CgA predomina en la médula suprarrenal y el tubo digestivo; la cromogranina B es más abundante en determinadas poblaciones neuronales del sistema nervioso central y en las células gonadotropas de la hipófisis. La CgA tiene un uso clínico consolidado como marcador tumoral; la CgB, mucho menos. No. Existen múltiples causas de elevación no tumoral: la toma de inhibidores de la bomba de protones, la insuficiencia renal, la gastritis crónica atrófica y la insuficiencia cardíaca pueden elevar la CgA. Un valor aislado nunca es diagnóstico por sí solo y siempre debe interpretarse junto con la clínica y las pruebas de imagen. Mediante ensayos inmunológicos (ELISA, radioinmunoanálisis, inmunoanálisis tipo sándwich). Un problema conocido es que los distintos kits comerciales reconocen fragmentos diferentes de la molécula, lo que dificulta la comparación directa de valores entre laboratorios. Se recomienda realizar el seguimiento del paciente siempre con el mismo método analítico. Puede ampliar información sobre la familia de las graninas y los tumores neuroendocrinos:Qué es la cromogranina A
Funciones biológicas y péptidos derivados
La CgA como marcador de tumores neuroendocrinos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre cromogranina?
¿Es lo mismo cromogranina A que cromogranina B?
¿Un nivel alto de cromogranina A significa siempre que hay un tumor?
¿Cómo se mide la cromogranina A en sangre?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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