DICCIONARIO MÉDICO
Cromogranina B
La cromogranina B (CgB), también conocida como secretogranina I, es una glucoproteína ácida que se localiza en los gránulos de secreción de las células cromafines, las neuronas y otras células del sistema neuroendocrino. Junto con la cromogranina A y la secretogranina II, forma el núcleo de la familia de las graninas, proteínas que participan en la formación de los gránulos secretores y en el almacenamiento de hormonas y neurotransmisores. La CgB fue aislada de los gránulos cromafines de la médula suprarrenal bovina a mediados de la década de 1980, poco después de la caracterización de la cromogranina A. Su gen (CHGB) se sitúa en el cromosoma 20. La proteína madura consta de unos 657 aminoácidos y presenta, como todas las graninas, un carácter marcadamente ácido y una elevada capacidad para unir calcio. Comparte con la cromogranina A la localización intragranular, el almacenamiento conjunto con catecolaminas y péptidos hormonales, y la liberación al medio extracelular por exocitosis regulada. Sin embargo, su distribución tisular no es idéntica. Mientras la CgA predomina en la médula suprarrenal y el sistema digestivo, la CgB alcanza concentraciones relativamente mayores en determinadas poblaciones neuronales del sistema nervioso central, en las células gonadotropas de la adenohipófisis y en los gránulos pequeños de las células secretoras, frente a los gránulos grandes donde la CgA es más abundante. Los experimentos con ratones carentes de cromograninas han permitido precisar la contribución de la CgB a la fisiología celular. Cuando se suprime la expresión tanto de CgA como de CgB, las células cromafines pierden una parte considerable de su capacidad de acumular catecolaminas y se altera la cinética de la exocitosis (la liberación se vuelve más rápida pero menos sostenida, porque los gránulos son más pequeños y contienen menos material). La CgB interviene en la agregación inicial de las proteínas cargo dentro del retículo trans-Golgi, un paso previo a la formación del gránulo secretor inmaduro. Actúa, en cierto modo, como organizadora del empaquetamiento: ayuda a seleccionar qué moléculas entran en el gránulo y contribuye a condensar el contenido. Esa función la comparte con la CgA, pero los estudios en modelos animales sugieren que la contribución de cada una no es del todo redundante, ya que la supresión aislada de una sola de las dos produce alteraciones parciales que se agravan cuando faltan ambas. La CgA se ha consolidado como marcador tumoral neuroendocrino en la práctica asistencial habitual. La CgB no ha alcanzado ese grado de implantación clínica: se dispone de menos ensayos comerciales para medirla, la experiencia acumulada en series grandes de pacientes es menor y no ha demostrado ventajas claras sobre la CgA para el seguimiento de los tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos. Hay, no obstante, nichos donde la CgB puede aportar información complementaria. Se ha descrito que sus niveles séricos se elevan en algunos prolactinomas en los que la CgA permanece normal, y que la determinación conjunta de CgA, CgB y secretogranina II podría mejorar la sensibilidad diagnóstica en ciertos tumores hipofisarios. Son datos de series limitadas que aún no se han traducido en recomendaciones de las guías de práctica clínica, pero ilustran que la familia de las graninas no es un grupo de proteínas funcionalmente intercambiables. La nomenclatura refleja la historia de su descubrimiento. Fue descrita de forma independiente por dos grupos de investigación que le asignaron nombres distintos. Cromogranina B subraya su parentesco con la cromogranina A; secretogranina I la encuadra en una familia más amplia de proteínas de los gránulos secretores. Ambas denominaciones se siguen usando. Mucho menos que la CgA. No existen kits comerciales tan difundidos ni evidencia clínica suficiente para recomendarla de forma rutinaria. Su mayor interés radica en situaciones concretas en las que la CgA no resulta informativa, como algunos adenomas hipofisarios con granulación atípica. Dentro de los gránulos cromafines, la CgB (junto con la CgA) contribuye a concentrar y retener las catecolaminas. En ratones modificados genéticamente que carecen de ambas cromograninas, el contenido de adrenalina y noradrenalina de los gránulos disminuye de forma apreciable. Puede ampliar información sobre las graninas y su contexto neuroendocrino:Qué es la cromogranina B
Papel en la biogénesis de los gránulos secretores
Diferencias con la cromogranina A en el ámbito clínico
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama también secretogranina I?
¿Se usa la cromogranina B como marcador tumoral?
¿Qué relación tiene con las catecolaminas?
Referencias
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