DICCIONARIO MÉDICO
Paraganglioma
El paraganglioma es un tumor neuroendocrino raro que se origina en los paraganglios, pequeñas agrupaciones celulares repartidas por el sistema nervioso autónomo desde la base del cráneo hasta la pelvis. Su comportamiento clínico varía mucho según el lugar de aparición: puede secretar catecolaminas o permanecer completamente silente. El paraganglioma es un tumor neuroendocrino que se desarrolla a partir de las células de los paraganglios, estructuras diminutas del sistema nervioso autónomo formadas por células cromafines o no cromafines. El nombre procede del griego: παρά (pará), «junto a»; γάγγλιον (gánglion), «nudo» o «ganglio nervioso»; y el sufijo -ωμα (-oma), que en terminología médica designa tumor. Literalmente, «tumor junto a un ganglio». Puede aparecer en localizaciones muy diversas del organismo, desde la base del cráneo hasta el suelo pélvico. Ese rango de sedes posibles explica buena parte de su heterogeneidad clínica: no es lo mismo un paraganglioma abdominal secretor de adrenalina que uno cervical completamente silente, aunque ambos compartan el mismo origen celular. Los paraganglios se dividen en dos poblaciones que difieren en localización, función y trascendencia clínica. A lo largo de la cadena simpática paravertebral y de los grandes vasos abdominales y pélvicos se distribuyen los paraganglios simpáticos. Sus células producen catecolaminas, las mismas hormonas que fabrica la médula suprarrenal. Un paraganglioma originado aquí tiende a ser funcionante, es decir, vierte catecolaminas a la sangre, y se comporta desde el punto de vista bioquímico de forma prácticamente idéntica al feocromocitoma. La segunda población, la parasimpática, se concentra en la cabeza y el cuello. El cuerpo carotídeo ocupa la bifurcación de la arteria carótida. En el bulbo de la vena yugular interna asienta el glomus yugular. El nervio vago alberga el glomus vagal a lo largo de su trayecto cervical, y sobre el promontorio del oído medio se sitúa el glomus timpánico. Estas células apenas producen catecolaminas en cantidades clínicamente relevantes. Por eso los paragangliomas de cabeza y cuello son, casi siempre, tumores no funcionantes. El feocromocitoma es, en sentido estricto, un paraganglioma: el que se origina en la médula de la glándula suprarrenal. La clasificación de la Organización Mundial de la Salud, revisada en 2004, reservó el término feocromocitoma para los tumores de esa localización y adoptó paraganglioma extrasuprarrenal para los que se forman en cualquier otro punto del organismo. Comparten origen celular y, en la mayoría de los casos, también genética. Entre 2 y 8 casos por millón de personas al año: así se estima la incidencia del feocromocitoma, con un pico entre la tercera y la quinta década de la vida. La edad media al diagnóstico difiere según el origen: 24,9 años en las formas hereditarias, 43,9 en las esporádicas. Una diferencia que por sí sola orienta al clínico hacia el estudio genético cuando el paciente es joven. Los paraganglios derivan embriológicamente de la cresta neural, el mismo tejido que da lugar a buena parte del sistema nervioso periférico. Esa procedencia común explica su capacidad neurosecretora y su comportamiento como tumores neuroendocrinos bien diferenciados. Entre el 30 % y el 40 % de los paragangliomas tienen una base genética identificable, una proporción que sitúa a este tumor entre los cánceres humanos con mayor componente hereditario. El grupo de genes implicado con más frecuencia codifica las subunidades de la succinato deshidrogenasa (SDHA, SDHB, SDHC y SDHD) y su factor de ensamblaje SDHAF2, una enzima mitocondrial que participa también en el ciclo de Krebs. Otros genes, como MAX o TMEM127, completan el mapa de las formas familiares. Las mutaciones en SDHD y SDHAF2 casi solo producen la enfermedad cuando se heredan del padre, un fenómeno de impronta genómica ligado al cromosoma 11 que durante años desconcertó a los genetistas antes de encontrarle explicación molecular. Durante décadas, la patología clasificó los paragangliomas en benignos y malignos según criterios histológicos que resultaron poco fiables. La revisión de 2017 de la clasificación de tumores endocrinos de la Organización Mundial de la Salud sustituyó «feocromocitoma maligno» por «feocromocitoma metastásico». No es un cambio cosmético: refleja que ningún marcador genético, molecular o histológico permite hoy distinguir de antemano qué tumor va a diseminarse. La mayoría de los paragangliomas son clínicamente benignos y de crecimiento lento. Una minoría desarrolla metástasis, casi siempre en ganglios linfáticos, hueso, hígado o pulmón, en ocasiones años o décadas después del diagnóstico inicial. Es un tumor raro. La prevalencia anual ajustada por edad se estima entre 0,3 y 0,7 casos por millón de habitantes. En la región toracoabdominopélvica, hasta el 85 % de los paragangliomas son secretores de hormonas. En cabeza y cuello la proporción se invierte casi por completo: apenas el 10 % lo son. Del griego pará («junto a»), gánglion («ganglio») y el sufijo -oma («tumor»). Nombra el tejido de origen: los paraganglios, agrupaciones celulares próximas a los ganglios del sistema autónomo. No. Están emparentados, pero no son sinónimos. El feocromocitoma es, técnicamente, un paraganglioma: el que se forma dentro de la médula suprarrenal. Cuando el tumor se origina fuera de esa glándula, en el cuello, el tórax, el abdomen o la pelvis, la nomenclatura moderna reserva el término paraganglioma sin más. La distinción tiene consecuencias prácticas, porque orienta el estudio bioquímico y la búsqueda de otras localizaciones. Depende del origen. Los que derivan de paraganglios simpáticos, en abdomen, tórax o pelvis, suelen secretar catecolaminas. Los de cabeza y cuello, de origen parasimpático, casi nunca lo hacen. Con una frecuencia notable: entre el 30 % y el 40 % de los casos tienen una base genética identificable, casi siempre en el complejo de genes SDH. El primero queda confinado al bulbo de la vena yugular interna. El segundo añade la extensión hacia el oído medio, con afectación simultánea de las dos regiones. Ambos son variantes del mismo tumor de cabeza y cuello, descritas con más detalle en sus propias entradas del diccionario: paraganglioma yugular y paraganglioma yugulotimpánico.Qué es el paraganglioma
Los dos grupos de paraganglios
Paraganglioma y feocromocitoma
Origen embriológico y base genética
Comportamiento biológico
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra paraganglioma?
¿Es lo mismo que un feocromocitoma?
¿Todos los paragangliomas producen hormonas?
¿Se hereda?
¿Qué diferencia hay entre paraganglioma yugular y paraganglioma yugulotimpánico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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