DICCIONARIO MÉDICO
Rodococosis
Rodococosis es el nombre de la infección causada por la bacteria Rhodococcus equi. Es una enfermedad bien conocida en veterinaria, donde afecta sobre todo a potros de pocos meses, y rara en el ser humano, en quien aparece casi siempre como infección oportunista en personas con una inmunidad muy debilitada. En medicina humana se habla con más frecuencia de infección por Rhodococcus equi que de rodococosis. Se denomina así a la infección por Rhodococcus equi, un actinomiceto del suelo que se multiplica en el estiércol de los herbívoros. Es una zoonosis de tipo ambiental: el contagio no suele venir de un animal enfermo concreto, sino de la tierra y el polvo de granjas y cuadras. Su lesión típica, tanto en animales como en personas, es piogranulomatosa, es decir, una mezcla de pus y de granuloma. La palabra se forma como otras muchas del vocabulario de las infecciones: el nombre del microorganismo, rodococo, más el sufijo griego -osis, que indica proceso o enfermedad. Su uso es sobre todo veterinario, y en castellano aparece con frecuencia acompañada de un adjetivo (rodococosis equina). En los textos clínicos sobre pacientes, el término habitual sigue siendo infección por R. equi. Antes que en el hombre, la enfermedad se conoció en el caballo. Schmiedhoffer la documentó en un potro en Hungría en 1922, y un año más tarde Magnusson aisló en Suecia el agente causal, al que llamó Corynebacterium equi. A lo largo del siglo XX se identificaron brotes en Europa, América, Australia y Japón, sobre todo en explotaciones de cría caballar. El primer caso humano se publicó en 1967: Golub, Falk y Spink describieron un absceso pulmonar por C. equi en un paciente sometido a inmunosupresión. Durante los quince años siguientes apenas se comunicaron doce casos más. Todo cambió con la epidemia de VIH. En los años ochenta y noventa la infección se convirtió en una complicación reconocida del sida, y en España llegó a publicarse una serie de 67 pacientes con infección por el VIH. En el potro, que es su víctima clásica, la forma principal es una bronconeumonía supurativa crónica con abscesos en el pulmón y en los ganglios bronquiales, a veces acompañada de lesiones intestinales. En la jerga veterinaria en inglés se la llama rattles. Casi todos los potros de las granjas donde la enfermedad es habitual se exponen a la bacteria en sus primeras semanas, y la mayoría pasa una infección sin manifestaciones. Los caballos adultos, en cambio, desarrollan una defensa eficaz y rara vez enferman. Otras especies enferman de manera distinta. El cerdo y el jabalí presentan sobre todo una linfadenitis de los ganglios submaxilares; en bovinos y cabras las lesiones granulomatosas aparecen en ganglios, pulmón, riñón o hígado. Cada una de estas formas se asocia a un tipo distinto de plásmido de virulencia de la bacteria. En el ser humano la rodococosis es una infección oportunista. Se da sobre todo en personas con defectos de la inmunidad celular: pacientes con sida avanzado, receptores de trasplante o personas con inmunosupresión farmacológica. El órgano afectado con más frecuencia es el pulmón, y la lesión tiende a excavarse y formar una cavitación; desde ahí la bacteria puede pasar a la sangre, en forma de bacteriemia, y alcanzar otros órganos. En personas con buena inmunidad los casos son contados. En el pulmón, la malacoplaquia es un proceso raro. Cuando aparece en una persona con infección por el VIH, sin embargo, se asocia casi siempre a R. equi. El vínculo tiene lógica biológica. Esta bacteria sobrevive precisamente dentro del macrófago, gracias a las proteínas de su plásmido de virulencia. Por el tipo de paciente al que afecta y por la lesión que produce, la rodococosis pulmonar se parece mucho a la tuberculosis: en personas con sida puede reproducir casi el mismo cuadro. El parecido llega al laboratorio, porque R. equi resiste de forma débil la decoloración con ácido y alcohol, como las micobacterias. El otro pariente con el que conviene no confundirla es la nocardiosis, producida por Nocardia, un actinomiceto del mismo orden. Lo que separa unas infecciones de otras es la identificación del microorganismo. De rodococo, adaptación al castellano del género Rhodococcus (del griego rhódon, rosa, y kókkos, grano), y del sufijo -osis, que en medicina designa un proceso morboso. Es el mismo patrón que siguen palabras como nocardiosis o listeriosis. Sí. La primera forma es más habitual en veterinaria; la segunda, en la literatura médica sobre pacientes. Ambas se refieren a la infección causada por la misma bacteria, que desde 2022 también recibe el nombre taxonómico de Prescottella equi. No. Es una infección rara, que se concentra en pacientes con una inmunodepresión grave. Su frecuencia aumentó con la epidemia de sida y, en menor medida, con el número creciente de trasplantes y de tratamientos inmunosupresores. Para completar la información sobre la rodococosis, puede consultar:Qué es la rodococosis
Historia
Formas según el hospedador
Relación con la malacoplaquia
Diferenciación con otras infecciones
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra rodococosis?
¿Es lo mismo rodococosis que infección por Rhodococcus equi?
¿Es frecuente en personas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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