DICCIONARIO MÉDICO
Pie diabético
El pie diabético es un síndrome clínico que engloba el conjunto de lesiones (ulceraciones, infecciones y destrucción de tejidos profundos del pie) que se producen en personas con diabetes mellitus por la convergencia de dos complicaciones crónicas de la enfermedad: la neuropatía diabética, que hace perder la sensibilidad protectora, y la vasculopatía periférica, que reduce el flujo sanguíneo y la capacidad de cicatrización. Es la primera causa de amputación no traumática de miembros inferiores en el mundo occidental: entre el 40 y el 70 % de todas las amputaciones de extremidades inferiores se realizan en personas con diabetes. No es una enfermedad única sino un síndrome: una situación clínica en la que varios factores patológicos actúan a la vez sobre el pie de una persona con diabetes mellitus, creando las condiciones para que una lesión en principio menor (una rozadura, un corte, una ampolla) evolucione hacia una úlcera crónica, una infección profunda o, en los casos más graves, una gangrena que obligue a amputar. El Consenso Internacional del Pie Diabético lo define como la infección, ulceración o destrucción de los tejidos profundos del pie asociadas a polineuropatía diabética y/o enfermedad vascular periférica en las extremidades inferiores de los pacientes con diabetes. El nombre es descriptivo y no esconde nada: designa la localización anatómica, el pie, y la causa subyacente, la diabetes. No hay una raíz grecolatina clásica propia, pero el concepto reúne terminología de dos especialidades, la endocrinología, por la diabetes y sus complicaciones metabólicas, y la cirugía vascular, por la enfermedad arterial periférica y su efecto sobre la perfusión del pie. El síndrome se reconoció como entidad clínica diferenciada en las últimas décadas del siglo XX, cuando la comunidad médica empezó a entender que las amputaciones en pacientes diabéticos no eran una consecuencia inevitable de la enfermedad, sino el resultado de una cadena causal que se puede interrumpir en varios puntos. Ninguno de los factores implicados basta por sí solo para producir el cuadro; es su suma la que crea una vulnerabilidad severa. Polineuropatía diabética periférica. Es el factor desencadenante más importante. La pérdida de sensibilidad en los pies, consecuencia del daño que la hiperglucemia crónica produce en las fibras nerviosas, suprime la sensación protectora del dolor. Quien la padece deja de percibir las agresiones cotidianas (un zapato que roza, un objeto punzante en el suelo, una quemadura por agua caliente) y no retira el pie ni busca atención. Una herida que no se siente es, casi por definición, una herida que tarda en tratarse. La neuropatía motora, además, puede deformar el arco del pie y los dedos, desplazando los puntos de apoyo y generando zonas de presión anómala donde se forman callosidades y, debajo de ellas, úlceras. Vasculopatía diabética periférica. La macroangiopatía diabética, la aterosclerosis acelerada de las arterias de las piernas, reduce el flujo sanguíneo que llega al pie. Un pie mal perfundido cicatriza peor, es más vulnerable a las infecciones y tiene menos defensa inmunológica local. La combinación de neuropatía (no se siente la herida) y vasculopatía (la herida no cicatriza) es el binomio que define al pie diabético. Traumatismo inadvertido. Casi siempre hay un desencadenante identificable: un calzado inadecuado que roza, un corte al caminar descalzo, una quemadura al meter el pie en agua demasiado caliente, la presión de una uña mal cortada. En un pie con sensibilidad normal, ese traumatismo se nota, se trata y cicatriza sin más. En un pie neuropático y mal irrigado, pasa inadvertido, la herida queda abierta, se coloniza por bacterias y avanza hacia una infección profunda. Infección. La hiperglucemia deteriora la respuesta inmunológica y favorece el crecimiento bacteriano. Una úlcera infectada en un pie mal perfundido puede extenderse con rapidez a tendones y hueso. Más del 85 % de las amputaciones en personas con diabetes van precedidas de una úlcera de este tipo. El pie diabético es el síndrome global, la situación de vulnerabilidad del pie en la persona diabética, que incluye neuropatía, vasculopatía, deformidades, riesgo de úlcera e infección. No conviene confundirlo con sus manifestaciones parciales. La úlcera diabética es una de sus consecuencias, no un sinónimo: una úlcera es una herida abierta concreta, mientras que el pie diabético es el contexto patológico que la hace posible. Puede existir pie diabético, con neuropatía, vasculopatía y riesgo ya instaurados, sin que se haya producido todavía ninguna úlcera. El pie de Charcot es una complicación específica de la neuropatía diabética en la que se producen fracturas y luxaciones que pasan inadvertidas, con deformidad progresiva del pie. Es una entidad dentro del espectro del pie diabético, aunque con un mecanismo óseo y articular propio, distinto del de la úlcera. La dermopatía diabética, esas lesiones cutáneas pardas que aparecen en las espinillas, es manifestación de la microangiopatía; puede coexistir con el pie diabético, pero no forma parte de él en sentido estricto. Porque el pie reúne casi todas las condiciones que hacen posible el síndrome: es la zona más alejada del corazón, donde la presión de perfusión arterial ya es menor de partida; está recorrido por los nervios más largos del organismo, los primeros en resentirse con la neuropatía diabética; soporta todo el peso corporal al caminar; y está expuesto a golpes, roces y cambios de temperatura constantes. Pocas localizaciones anatómicas acumulan tantos factores de riesgo a la vez. De varios, y ahí está la clave para entender por qué se habla de síndrome y no de enfermedad. Cuantos menos eslabones de esa cadena estén presentes en una persona (menos neuropatía, mejor perfusión, menos deformidad), menor es el riesgo de que una lesión banal termine complicándose. Por eso el seguimiento de la diabetes de larga evolución presta tanta atención al estado del pie. No. El pie diabético es el síndrome completo, la situación de riesgo del pie por neuropatía, vasculopatía y deformidad. La úlcera diabética es una de sus consecuencias posibles: una herida abierta en la piel que no cicatriza. Puede haber pie diabético sin úlcera, pero no úlcera diabética sin que exista, de fondo, un pie diabético. Entre el 40 y el 70 % de todas las amputaciones no traumáticas de miembros inferiores en los países occidentales se realizan en personas con diabetes, y en más del 85 % de los casos la amputación va precedida de una úlcera del pie. Consulte también la información clínica completa sobre el pie diabético Si busca información sobre síntomas de alarma, pruebas diagnósticas y opciones de tratamiento, puede consultar la página del pie diabético elaborada por los Departamentos de Endocrinología y Nutrición y de Cirugía Vascular de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es el pie diabético
Mecanismo: la cadena causal del pie diabético
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿Por qué el pie y no otra parte del cuerpo?
¿Depende de un solo factor o de varios a la vez?
¿Es lo mismo pie diabético que úlcera diabética?
¿Cuántas amputaciones se deben al pie diabético?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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